Las aguarrillas de abril. El refranero y la realidad meteorológica

Aunque abril tiene fama de lluvioso, las precipitaciones, cuando llegan, son en la mayoría de poca entidad: hablamos de las aguarrillas. Este mes de abril ni siquiera han llegado y las perspectivas de que lo hagan en breve no son buenas.

Lluvia en abril
Las lluvias de abril no suelen faltar a su cita, aunque en lo que llevamos de mes del de 2023 no terminan de llegar a la mayor parte de España, lo que agrava la sequía.

En torno al mes de abril existe la creencia popular (reflejada en algunos refranes) de que es un mes muy lluvioso, lo que no certifican los datos climatológicos. Según las estadísticas, abril es el mes de la primavera en el que, para el conjunto de España, llueve más (por encima de marzo y mayo), pero la cuantía de las precipitaciones no suele ser muy importante, salvo años particulares y regiones o zonas determinadas. En ocasiones, como está ocurriendo en el presente mes de abril, no termina de llover cuando más se necesita, lo que agudiza la sequía cada día que pasa.

Tal y como muestra el mapa elaborado por César Rodríguez Ballesteros que acompaña estas líneas, hay algunas zonas de España donde sí que se cumple que abril es el mes más lluvioso del año, pero son minoría frente a las que llueve más en el mes de diciembre, que es el mes lluvioso (en ocasiones nivoso) por excelencia en la Península Ibérica y también en Canarias. La precipitación media del mes para el conjunto del país se sitúa en los 64 l/m², frente a los 82 del citado diciembre.

Mapa mes más lluvioso
Mapa con la distribución espacial, con colores, del mes más lluvioso del año en España. Autor: César Rodríguez Ballesteros. Fuente: http://climaenmapas.blogspot.com

Volviendo a la sequía de larga duración que estamos padeciendo, tras un invierno en el que las precipitaciones no fueron lo suficientemente importantes para compensar el déficit hídrico acumulado en 2022, todas las esperanzas estaban depositadas en las lluvias primaverales, tal y como ocurrió el año pasado.

Nuestro gozo en un pozo. El mes de marzo fue muy seco y con unas temperaturas anómalamente altas. El segundo mes de marzo más cálido y el segundo con menos precipitaciones de lo que llevamos de siglo. Nos quedaba la baza de abril y sus lluvias mil, pero hasta la fecha seguimos por los mismos derroteros; los impactos de la sequía son cada vez mayores.

Lluvias menudas, cuando las hay

Lo cierto es que confiar ciegamente en las lluvias mil de abril es una apuesta arriesgada. El famoso refrán tiene una versión ampliada, que se ajusta mejor al comportamiento pluviométrico esperado. Dice así: “Abril aguas mil, y todas caben en un barril”.

Las aguarrillas de abril no traerán el final de la sequía, ya que suelen ser lluvias más bien débiles y pasajeras.

El refranero meteorológico afina todavía más en otros dichos, sustituyendo las aguas por aguarrillas (“Las aguarrillas de abril caben en un barril”, “Las aguarrillas de abril, unas ir y otras venir”). Dicho diminutivo lo define el DRAE como una lluvia tenue y pasajera, lo que podemos identificar con una llovizna. Difícilmente podemos concebir el final de una sequía si lo que cae del cielo es esa lluvia finita.

Falta de lluvias
Este mapa refleja la ausencia total o casi total de lluvias en los primeros 12 días de abril de 2023 en la mayor parte de España. Fuente: © AEMET.

Nos queda el consuelo de jugar un poco con las palabras, en particular con la riqueza que nos brinda el lenguaje meteorológico popular. El término aguarrilla presenta distintas variantes, como aguarradilla o aguarrada. Esta última palabra se identifica en algunos lugares con una lluvia intensa y de corta duración (el típico chubasco o aguacero).

Por tierras palentinas, las lloviznas abrileñas reciben el nombre de aguarrerillas, mientras que en algunas comarcas de Cantabria, a la lluvia muy fina y espesa, acompañada a veces de la niebla, le llaman argaya o aguarrina, no siendo raro encontrar gente de la zona refiriéndose a ella como guarrina.

En algunas zonas de Cantabria y del norte de Castilla y León estas precipitaciones reciben el nombre de aguarrerillas.

Sin abandonar Cantabria, así como en algunos valles colindantes del norte de Burgos, al calabobos lo llaman mojarrina o mojina. Lloviznar puede expresarse también como mojarrinear, aguarrinear, murrinear o mugallear (de mugalla=llovizna). La terminación en el sufijo “ear”, a diferencia del sufijo “ar”, da idea de que el fenómeno se produce de forma repetitiva, observándose siempre un mismo patrón.

La última carta de finales de abril

Las predicciones meteorológicas a corto y medio plazo no invitan al optimismo. La racha seca se prolongará al menos una semana más en la mayor parte de España, sin ni siquiera unas aguarrillas que mojaran los cuarteados suelos. Antes de que nos metamos en el verano y llegue la sequía meteorológica típica de la estación estival, nos queda la baza de la última semana de abril y el mes de mayo.

Si echamos un vistazo a la predicción mensual del Centro Europeo; concretamente la salida de anomalías de precipitación correspondiente al período que va del 24 de abril al 1 de mayo, comprobamos cómo la mayor parte de la Península y Baleares aparecen en color blanco (ver mapa anexo), lo que significa que el modelo no pronostica una diferencia significativa (ni positiva ni negativa) con respecto a la climatología.

Anomalías de precipitación
Mapa de anomalías de precipitación previstas para la última semana de abril de 2023. Fuente: © ECMWF

Ocurre algo parecido si extendemos el horizonte de predicción a las tres primeras semanas de mayo; ningún indicio que invite a pensar en un cambio a un ciclo húmedo. Se necesitaría un mayo extraordinariamente lluvioso (una rareza desde el punto de vista climatológico) para que pudiera aliviarse algo (de forma transitoria) la severa sequía. Volviendo al refranero, nos recuerda que “Abril aguas mil y en mayo tres o cuatro”. Con suerte, nos puede tocar un mes de mayo particularmente tormentoso, pero esa forma de llover (granizar, ocasionalmente) no suele ser la mejor para frenar el avance de una sequía.