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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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18-06-2015

 

Industrialismo: ley, ciencia, imperialismo

 

SURda

Opinión

Radha D'Souza

Traducción: Fernando Moyano

Profesora de la Universidad de Bombay, Auckland, Waikato y Wesminister; enseña filosofía, geografía y derecho. Escritora independiente y activista por la justicia social. Este trabajo fue presentado en el seminario “Desafío a la modernidad capitalista”, Hamburgo, abril 2015.

Fuente: Kurdish Question

http://kurdishquestion.com/index.php/insight-research/industrialism-law-science-and-imperialism.html


Introducción

Me propongo plantear tres preguntas que creo que son la clave para una nueva política alternativa que llamo "resistencia con regeneración". No voy a tratar de responder hoy a estas preguntas. Pero hacer las preguntas correctas es el primer paso para encontrar las respuestas correctas. Mi propósito hoy es lanzar abiertamente algunas ideas para el debate sobre las alternativas. Mi primer punto se refiere a mi acercamiento a la cuestión de las alternativas. Vengo a la ella desde el punto de vista del Tercer Mundo que en realidad los dos tercios del mundo . Mi segundo punto es que el industrialismo y la democracia son fundamentalmente incompatibles. Mi tercer punto se refiere a nuestra capacidad para desarrollar una nueva base de conocimientos para la resistencia con regeneración que desafía a la ley, la ciencia y el imperialismo.

1. Las alternativas del Tercer Mundo

En las sociedades del Tercer Mundo, la industrialización y la modernidad fueron introducidas por el colonialismo y el imperialismo. La modernidad no se desarrolló a partir de contradicciones internas dentro de esas sociedades. No fue el resultado de su propio desarrollo histórico, sino una imposición externa del poder colonialista. Esto es cierto para todo tipo de colonialismo: los colonialistas locales y los no locales, los gobiernos directos e indirectos, como por ejemplo en los sistemas de protectorado, o el colonialismo económico, que a veces se denomina semi-colonialismo. Sin importar el tipo de colonialismo, la modernidad era una imposición externa. En este sentido, el industrialismo y la modernidad en las sociedades del Tercer Mundo son fundamentalmente diferentes de la industrialización y la modernidad en las sociedades europeas y las sociedades de colonos europeos.

En las sociedades europeas la modernidad se desarrolla a través de sus propias contradicciones internas, la historia y el contexto cultural europeo. El capitalismo evolucionó desde dentro de las sociedades europeas en confrontación con diversas clases sociales. Este hecho es fundamental cuando se habla de las alternativas. El industrialismo europeo saquea y roba y continúa el saqueo y pillaje de la naturaleza, el trabajo y la cultura, en todo el mundo colonial. Hemos tenido el trabajo esclavo, luego mano de obra asalariada y ahora la mano de obra migrante y las maquilas de las corporaciones transnacionales. El industrialismo en el Tercer Mundo es un sifón que succiona la riqueza natural y social por parte de inversores externos, sean industriales o los mineros. Introduce un cisma o división en las sociedades del Tercer Mundo; un sector, moderno, está alineado con las potencias coloniales o imperiales, y el sector "tradicional" con gente, la naturaleza y el lugar. Hay una colonización interna que es apoyada por la colonización externa.

Estas diferencias reales entre el industrialismo del Primer y Tercer Mundo nos guían en la búsqueda de alternativas. Si bien debemos estar siempre abiertos y dispuestos a aprender de cada cultura y tradición intelectual, tenemos que interrogarnos acerca de si esas ideas se ajustan a las realidades de las sociedades con una historia colonial e imperial. No podemos transpolar ideas desarrolladas en contextos euro-americanos y esperar que funcionen de forma automática en el Tercer Mundo. Nuestras alternativas deben venir de nuestras realidades. La autodeterminación es el punto de partida para nuestro desarrollo económico, social y cultural. Esto significa que tenemos un problema de estrategia. Las alternativas de los pueblos del Tercer Mundo tienen una dimensión externa e interna. Internamente, tenemos que encontrar maneras de relacionarnos con nuestras propias naturaleza, cultura e historia, para el bienestar económico, social y cultural de nuestro pueblo. Cuando empezamos a hacer eso, inevitablemente, nos enfrentamos a la agresión externa de las potencias militares más destructivas de los Estados capitalistas. ¿Cómo podemos conceptualizar alternativas que nos permitan mantener la coherencia de la naturaleza, cultura, los trabajadores, y al mismo tiempo defendernos de las fuerzas más destructivas que ha visto la civilización humana?

Es útil recordar que el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial fue inaugurado por tres eventos: el Holocausto, Hiroshima y Nagasaki, y la partición de la India. El holocausto demostró las capacidades destructivas que la lógica de la competencia industrial junto con la imprevisibilidad de los mercados financieros y el poder del Estado militarizado, hacen posible. Hiroshima y Nagasaki prueban el poder destructivo de la ciencia bajo el mando de un estado militarizado. Cabe recordar que Japón había ofrecido una rendición, cuando tuvieron lugar los bombardeos atómicos. La partición de la India demostró al mundo las terribles consecuencias de la democracia y el imperio de la ley cuando se las introduce por las potencias colonizadoras. La semilla de la partición del subcontinente fue sembrada por la política colonial de "gobierno responsable" al igual que "promoción de la democracia"; han presentado hasta hoy los sistemas electorales sobre la base de de clasificar las personas según su religión. Entonces, ¿cómo podemos desarrollar una estrategia que sea intenamente regenerativa y al mismo tiempo desarrollar capacidades para resistir la agresión externa?

2. El industrialismo y la Democracia

Con esta introducción, voy a pasar a mi segundo punto sobre el industrialismo. Quiero empezar por recordar algo que dijo una antigua filósofa tamil, Auvaiyaar: "construye pequeño y vive grande" . Si deseas vivir en grande debes construir lo pequeño. El industrialismo hace lo contrario. Construye en grande y nuestras vidas se hacen más cada vez más pequeñas con cada vez menos sentido, en laberintos institucionales que tan bien describe Kafka. El industrialismo y la democracia son fundamentalmente incompatibles. El industrialismo es la producción a gran escala basada en la división del trabajo a escala mundial. Se basa en la expansión de escala. A lo largo de la historia de la industrialización, ha tratado de ampliar desde el nivel local, nacional, regional, a escalas globales de producción, distribución y consumo. Las escalas ampliadas de producción, distribución y consumo suponen apropiación a gran escala de la naturaleza y del trabajo. Requiere grandes burocracias y ejércitos profesionales que dependen de mecanismos de control y de mando. Mecanismos legales e institucionales que dejan de lado las mediaciones humanas y se basan en la mediación de la tecnología y el derecho moderno.

Las grandes obras requieren gestión en grande, grandes inversiones globales, estados centralizados y organizaciones regionales e internacionales. En las últimas décadas hemos visto cómo estos proyectos han dado lugar a represión y desplazamientos en todas partes. El Estado turco desea modernizar la economía, pero la represa de Ilysu trae el desplazamiento de los kurdos. En el sitio de la represa hay dos concepciones rivales que chocan sobre la naturaleza y las relaciones humanas. ¿Qué pasaría si un Estado kurdo construyese la misma presa? ¿Eso haría alguna diferencia? A lo largo y ancho del Tercer Mundo hemos visto estados comprometidos con la descolonización, que terminaron haciendo lo mismo que los estados coloniales hicieron en el pasado. Creían en la idea de que el capitalismo es posible sin el colonialismo, y al final, no tuvieron ni el desarrollo industrial de estilo europeo, ni la independencia nacional por la que lucharon. Las grandes represas llevaron a desplazamientos en gran escala produciendo protestas generalizadas y resistencia, pero esta vez la resistencia no logró los poderosos movimientos anticoloniales que sacudieron los imperios del siglo XIX.

La democracia en cambio implica la participación de las personas en las decisiones locales. Lo local unifica la naturaleza, el trabajo y la culturas. El industrialismo se desarrolla rompiendo las relaciones entre la naturaleza y la gente. La ruptura originaria eliminó el lazo con la naturaleza y con de trabajo afincado en lo local. Abrió la vía de la mercantilización de la naturaleza y la mano de obra, y se impuso sobre la naturaleza y la mando de obra "deslocalizada". Las tecnologías permiten que el agua del río detrás de mi patio se transfiera a un lugar lejano. Podría estar viviendo en el rico valle de un río y no tener agua para beber porque esas fuentes han sido capturadas por la apropiación a gran escala de las empresas embotelladoras. Las tecnologías imponen las arquitecturas de las sociedades. Y no importa si la apropiación masiva de la naturaleza y la mano de obra se hace por un Estado liberal, socialista o nacionalista.

Por el contrario, la democracia supone el restablecimiento de la unidad de los pueblos con la naturaleza, que sólo puede ocurrir en lo local, no en un mundo de instituciones burocráticas deslocalizadas. El industrialismo del siglo XIX se ha transformado en el militarismo en el del siglo XX. Las dos guerras mundiales cambiaron el carácter de la ciencia industrial y las instituciones del Estado y la sociedad en forma radical. Con el militarismo, las guerras mundiales ha sido el motor de la innovación científica y tecnológica, institucional y legal. Los objetivos de la ciencia y la ley se establecen a demanda del militarismo y la gobernanza. El siglo XX introdujo nuevos campos de la ciencia como la psicología social, ciencias de la gestión y el comportamiento organizacional, la cibernética y tecnologías de la comunicación. Todos estos campos e invenciones se desarrollaron durante las guerras mundiales con el fin de hacer la guerra, no la paz. Las guerras mundiales trajeron instituciones integradas de estados, militares, de la sociedad civil, universidades, asociaciones de investigación en ciencias sociales, y los límites entre lo público y lo privado, el Estado y la sociedad, se difuminan en la era de la post guerra. Hay puertas giratorias entre las burocracias corporativas, científicas, legales y del conocimiento, y de vez en cuando leemos historias escandalosas en los periódicos.

Las grandes instituciones son complejos legales donde el poder se concentra en pequeños nodos. La democracia en cambio se basa en la contracción de las escalas. Implica la participación de las personas in situ. El lugar unifica naturaleza, trabajo y cultura. La ideología del lugar es "regenerativa", la regeneración de la naturaleza, la sociedad y la vida. La ideología del militarismo industrial es 'de frontera': la conquista de los pueblos, la naturaleza y las culturas. La verdadera democracia presupone un tipo muy diferente de ciencia y de ley. La ciencia es el estudio de la naturaleza. La ciencia industrial estudia la naturaleza para apropiarse de ella para la producción, distribución y consumo a gran escala. La ley es el estudio de las reglas que rigen las relaciones humanas entre sí y con la naturaleza. El Derecho en las sociedades industriales crea complejos de grandes instituciones dentro de las cuales se mete a las personas - el lugar de la gente en el mundo está en tal o cual empresa, tal o cual organización dentro de la cual que debe existir. Restaurar la unidad de la gente y el lugar requiere un tipo diferente de ciencia y de ley, diferente a la ciencia y el derecho que sustentan el militarismo y el industrialismo.

3. "La resistencia de regeneración": Desafío al Derecho y la Ciencia del Imperialismo.

Llego a mi último punto sobre los conocimientos para la "resistencia de regeneración". La base de conocimientos para el industrialismo es el cuerpo que llamamos la Ilustración Europea. De ninguna manera es un único cuerpo homogéneo de conocimientos. La Ilustración avanzó desafiando la autoridad de la Iglesia y de la teología, se desarrolló en el curso de la lucha contra el feudalismo europeo, que se basaba en la autoridad de la Iglesia para la organización de poder y orden en el mundo, y la teología como la fuente de la ley. La Ilustración se desarrolla por lo tanto como la antítesis de la Iglesia y de la teología. En el pensamiento de la Ilustración, la ciencia toma el lugar de Dios y el Estado toma el lugar de la Iglesia. Su estructura del conocimiento tenía la huella de las tradiciones intelectuales europeas. De hecho, se inspiró en la Europa pre-cristiana, en particular Grecia y Roma, para ello desafío científico y jurídico de la Ilustración, pero conservó la estructura del pensamiento que la Iglesia y la teología habían incrustado en la sociedad europea. Las bases culturales de la modernidad europea se mantuvieron consistentes con la historia y las tradiciones de Europa. Este no fue el caso en las colonias. En las colonias, la ciencia colonial destruyó el nexo entre el mundo natural y el mundo social. La ciencia no fue el resultado de las transformaciones sociales dentro de la sociedad, sino más bien el resultado de la introducción colonial de la expropiación de la naturaleza y la mano de obra. Las raíces de la ciencia moderna son, en el mejor de los casos, más tenues en el Tercer Mundo.

Durante 500 años el pensamiento de la Ilustración ha dominado las ideas de la ciencia y la ley que han llevado la civilización humana a un precipicio. La crisis ambiental está a nuestro alrededor. Hemos perdido nuestra capacidad para tomar decisiones sobre las necesidades diarias básicas como los alimentos que comemos, el agua que bebemos, el material con el que construimos nuestras casas. Vivimos en un mundo de incertidumbres, colapso bancario, desastre nuclear, desastre natural; una mala decisión social, económica o técnica en Washington o Ginebra, un pequeño error en cualquier lugar puede resultar en pérdidas a gran escala e involucrar sectores importantes de la sociedad, a menudo a distantes al lugar donde se toman las decisiones. Con la expansión de la producción, distribución y consumo, las escalas de desastres también se expanden. Lo interesante de la ciencia post-guerra es que los científicos que hicieron nuevas e increíbles contribuciones a la ciencia fueron los primeros en reconocer que podían haber creado un monstruo de Frankenstein. Después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki Einstein dijo: "De haber sabido que iban a hacer esto me hubiese convertido en un zapatero". Oppenheimer, Norbert Weiner, Berners-Lee, entre otros, se convirtieron en críticos de sus propias invenciones. Y hay que preguntarse ¿por qué? Su crítica a sus propios descubrimientos sugiere que existe una disyuntiva entre los avances de la ciencia y las instituciones sociales, incluyendo los contextos legales y constitucionales en las que se produce la ciencia.

Lo mismo ocurre con la ley. "No hay tal cosa que sea la sociedad" dijo Margaret Thatcher, profeta del neoliberalismo. La elevación del Derecho contractual a todas las esferas de la vida humana ha destruido la noción misma de sociedad. Desde el espacio al cuerpo humano, todo puede ser un objeto de contrato. Hay un extenso cuerpo de leyes sobre contratos y la forma en que debe escrbirse. Los contratos entre las organizaciones financieras internacionales -como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional- y los Estados del Tercer Mundo, dictan los cambios constitucionales y de legislación que los Estados del Tercer Mundo deben adoptar. Los pensadores de la Ilustración elevaron los contratos a un nivel metafísico porque los contratos eran voluntarios y desafiaron el origen sobrenatural y teológico de la ley. Uno tiene que preguntarse ¿qué es lo voluntario en una mujer pobre en un país del Tercer Mundo que acuerda un contrato que cede un hijo en adopción a una pareja Europea sin hijos, o en un pobre acepta donar un riñón a una persona rica porque no tiene otro medio para ganar el dinero que necesita?

Derecho y ciencia fueron centrales en el pensamiento de la Ilustración. Gran parte de los conocimientos modernos desarrollados son el marco conceptual de las preguntas sobre las relaciones humanas con la naturaleza y consigo mismas. Resistiendo al feudalismo resistiendo, los pensadores de la Ilustración se rebelaron contra los lazos al localismo. Se rebelaron contra la santidad de la naturaleza debido a que la santidad había sido dictada por Dios, contra la ley natural que tenía su origen en la teología. Pero no hubo revoluciones antifeudales en el Tercer Mundo. Allí el imperialismo cooptó las sociedades feudales en totalidad para las estructuras de poder imperial y la gobernabilidad. Desde el colonialismo, el feudalismo y el imperialismo han coexistido de manera que se refuerzan mutuamente. No es sorprendente que ninguna ciencia o ley nuevas se desarrollasen a partir de las luchas de liberación nacional.

Los movimientos de liberación nacional creyeron que una vez que se retirasen los gobernantes coloniales, la ciencia moderna y el constitucionalismo se podrían utilizar para el bienestar de su pueblo. En vez de ello imperialismo reapareció como neo-colonialismo y más tarde el neoliberalismo, en gran medida por el conducto de la ciencia, la tecnología, la ley y las instituciones. También las revoluciones socialistas fueron fuente de inspiración de desafíos políticos al capitalismo. La reconstrucción socialista se basó en la misma ciencia y sistemas jurídicos positivistas que había producido la Ilustración. Los socialistas creyeron que después de quitar del poder a los capitalistas podrían aprovechar la ciencia de la Ilustración y la ley moderna para crear una sociedad igualitaria y justa. La mayoría de los agricultores conocen el dicho "no se puede sembrar la semilla de un fruto y cosechar otro." Lo mismo ocurre con el conocimiento. Einstein dijo "ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel de conciencia que lo creó." No podemos usar el conocimiento capitalista para construir el socialismo, o el conocimiento imperialista para la libre determinación. Al pensar en las alternativas el reto es: ¿podemos ir más allá de la crítica de la economía política para poner en cuestión las condiciones que sustentan la clase de economía política que tenemos? ¿Cuáles son los presupuestos del el complejo militar-industrial que vivimos? ¿Qué tipo de conocimiento necesitamos para construir una sociedad que es la antítesis de la Ilustración? ¿De dónde vendrá ese conocimiento?





 
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