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Javier Krahe, el letrista y poco músico que trabajaba poco

  • Repasamos diferentes anécdotas y aspectos de su trayectoria a través sus palabras en entrevistas
  • Discópolis dedicó parte de una sesión tesoro a un recital del cantautor y otra parte a La mandrágora
  • Escucha el concierto homenaje con la participación de Joaquín Sabina o Javier Ruibal, entre otros

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El cantautor Javier Krahe
El cantautor Javier Krahe

El cantautor Javier Krahe no tenía pensado poner voz a las letras que escribía, pero empujado por ser unas palabras demasiado personales se vio sobre el escenario. Creció escuchando a Concha Piquer, destacó las narraciones que tenían las canciones de la cantante de copla. En su casa también escuchó música clásica como Beethoven Brahms. Reconoció que sus canciones no siempre decían toda la verdad porque requerían de artificio. Siempre se mostró transparente por querer trabajar poco y no hacer nada. Su discografía está formada por 15 discos. Falleció el 12 de julio de 2015. Cuando se cumplen 7 años de su muerte, lo recordamos a través de sus propias palabras en diferentes entrevistas en Radio Nacional de España.

1. “Tengo muy poco de músico”

Empezó a escribir letras y no canciones con 20 años: “Siempre he amado las letras porque durante años hacía letras y luego ya les empecé a poner melodía. Era por casi una necesidad funcional o para entretenerme en casa, pero yo, al contrario de lo indicado en este programa, tengo muy poco de músico, tengo mucho de letrista”, le dijo a José Ramon Ripoll en Radio 2, la actual Radio Clásica, el 19 de octubre de 1986 en el programa En otras palabras

2. “Esto lo tienes que decir tú”

Javier Krahe nunca había pensado ser cantante: “Hasta los 30 años no me acuerdo haberlo manifestado” y “no pensaba que pudiera cantar”, le contó a José Ramon Ripoll. “Empecé a cantar con 35 y era porque nadie podía cantar mis canciones o solo alguna suelta porque las letras se apoderaban mucho de quien lo decía”. Algo que le ocurrió con su hermano Jorge Krahe o Alberto Pérez, el otro miembro de La mandrágora. Se las llevó a Chicho Sánchez Ferlosio “para que las cantara” y le respondió que “esto lo tienes que decir tú”.

3. “Me gusta más la confidencia”

Cuando era niño escuchaba “canción española como Concha Piquer”. Su padre “tarareaba mucho por casa” como música de concierto, ópera o zarzuela: “Se sabía muchos trozos de muchas cosas y tenía buen oído”. “Cuando entró el primer tocadiscos en casa, la primera música que entró fue más o menos la que le gustaba a mi padre”. Se refierió a compositores como Beethoven o Brahms u obras como El barbero de Sevilla o La Traviata’, destacó en En otras palabras.

En este programa le pidieron que eligiera una obra y seleccionó “La sonata a Kreutzer” de Beethoven: “Al ser un piano y un violín, esto me lo hace muy íntimo. Prefiero escuchar más bien poca cosa, que no mucha cosa”. “El caso es que no sé porqué lo digo, porque he ido a muchísimos conciertos en mi infancia y siempre eran orquestas y me parecía mejor la orquesta. Pero para escuchar yo en un disco en casa, creo que sí que me gusta más la confidencia".

4. Lo que le gustaba de Concha Piquer

“La mayoría son narrativas”, destacaba Krahe sobre sus propias canciones. “Siempre hago excepciones y hago cosas de otra forma, pero la mayoría son narrativas y yo he echado siempre mucho de menos la narración. Es lo que me gustaba, por ejemplo de las canciones de Concha Piquer, que suele haber una narración de una historia y se ven ciertos personajes y cómo reaccionan. Eso se está perdiendo y casi no se cuentan historias. Tiene la desventaja de que la gente no parece que esté muy por escuchar historias hasta el final”, lamentaba el 7 de junio de 1988 en una conversación con Andrés Aberasturi en el programa Figura con paisaje.

5. Y cantó “Marieta”

“Y yo con mi canción // como un gilipollas, madre”, Krahe canta en la canción “Marieta”, su versión de “Marinette” de Brassens. Se armó un escándalo cuando la cantó en televisión, aunque no tenía previsto hacerlo. “De pronto dieron el aviso a todos de que se prorrogaba media hora más el programa. Me dijeron: ‘¿Qué puedes cantar?’”, lo recordaba con Aberasturi.

6. El intérprete de español - inglés

Javier Krahe estuvo tres años en Canadá: “Holgaba. Trabajé cinco meses en una librería, me gustaba mucho mi trabajo pero me echaron. También hice un curioso trabajo, en unas 30 ocasiones fui intérprete para hispanohablantes que estaban detenidos”, le contó a Diego A. Manrique el 12 de julio 1991 en Toda una vida de Radio Nacional. “No eran delincuentes, eran simplemente migrantes ilegales que ni siquiera querían ir a Canadá, lo que querían era ir a Estados Unidos, pero habían entrado por allí [...]. Eran de Centroamérica la inmensa mayoría [...] Hablaba con gente que apenas sabía leer ni escribir y que podían hacer lo mismo de El Salvador que de Ecuador que de Guatemala”.

7. La actitud del músico de jazz

“Ni siquiera me gusta excesivamente lo del jazz”, le confesaba a Manrique. “Sí me gusta la actitud del músico de jazz, la actitud en la capacidad de tocar en bares. Es casi impensable, por ejemplo, un rockero conocido: El último de la fila, Miguel Ríos o Duncan Dhu. Es difícil imaginar que vayan a un bar donde caben 80 personas. En cambio, los del jazz lo hacen continuamente y además muchos son grandes figuras [...]. Me gusta verlos tocar, aunque me suelo aburrir soberanamente porque les gusta tocar para ellos nada más y ver un solo de contrabajo es lo más aburrido del mundo”.

8. “La canción requiere artificio”

“En las canciones no se dice toda la verdad”, le contó a Pepa Fernández en No es un día cualquiera donde presentó el disco Querencias y extravíos junto al libro JK: Charlas con un vago burlón. “La canción requiere artificio. Sí conviene decir una cosa porque queda mejor que otra, no tiene porque ser una verdad exacta, simplemente tiene que ser verosímil, no tiene que ser veraz”.

No es un día cualquiera - Javier Krahe presenta el disco 'Querencias y extravíos' - Escuchar ahora

9. No ir a conciertos

“Hay montones de conciertos a los que no he ido porque eran en sitios muy grandes. Yo no quiero estar en un sitio tan grande y no sólo de conciertos, sino de cualquier cosa. Algunas veces en mi vida sí he ido a manifestaciones, pero en realidad estoy muy molesto porque no quiero ir entre tanta gente. Alguna vez, claro, los compromisos sociales hacen que vayas a cosas de esas y esto ya me desagrada, pero no lo puedo evitar. No me gustan las multitudes”, explico en No es un día cualquiera.

10. Sin trabajar en verano

“Yo trabajo muy poco” y “si pudiera no haría nada”, dijo en Carne cruda en 2011. Explicó que escribía y cantaba de vez en cuando, pero que de tres meses trabajando tan solo habría hecho unas 40 horas. Pudo vivir de la música “desde que empecé” y “no pasé esas cosas de que tenía que cantar en la calle, me puse a cantar y pude vivir de la creación”.

De enero a noviembre de 1992 estuvo “sin trabajar”: “No me llamaban de ningún sitio, excepto de una agrupación de mujeres argentinas, había que cantar gratis para unas inundaciones que había habido en un río [...]. A mí lo que me extrañaba es que todos los garitos que yo me trabajo todos los había llenado el año anterior, ¿por qué no me llaman ahora?. Esto estuvo muy bien. Me fui a la playa, no tengo nada que hacer, julio, agosto y en septiembre me fui, pero porque ya estaba aburrido de la playa. Seguía sin trabajar y me di cuenta que podía vivir sin trabajar los tres meses del verano y desde entonces no he vuelto a trabajar en verano”.

11. El cantautor lector

“Leo con frecuencia” poesía y “me gusta mucho”. Lo hacía principalmente a través de antologías, “ni me fijo quién es el autor”. En conversación con Lara López en Siluetas contó que leía la revista de poesía que se publica en un instituto de Getafe “Está muy bien y ponen cosas de alumnos”.

Leyendo a Juan Ramón Jiménez descubrió el verbo “sonllorar”: “Solo he visto el verbo ‘sonllorar’ en Juan Ramón y era un poema que ni recuerdo cuál es”. “Me quedé con la copla y además pensaba tengo que meter este verbo en alguna canción, anda que no he tardado años en meterlo, pero queda muy bien”. Lo incluyó en la canción “Agua de la fuente” de su disco ‘10 de últimas’: “Canto de la fuente. en mi alma sonora, // a veces sonríe y a veces sonllora”.