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"Niños insatisfechos, frustrados y frágiles": ¿es bueno regalar en exceso en Navidad?

  • Según los expertos, la superabundancia de regalos navideños suele relacionarse con la ausencia de límites durante todo el año
  • Los psicólogos ofrecen consejos para afrontar de manera más saludable los obsequios en las fiestas

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Las consecuencias de regalar mucho por Navidad
Un niño con un gorro de Navidad junto a un montón de regalos

Despertarse casi de madrugada con la mirada llena de legañas, el pijama de coralina y la sonrisa nerviosa inherente al seis de enero es un recuerdo que muchos tienen grabado a fuego en el corazón. La ilusión con la que los pequeños vivían la noche de los Reyes Magos hace décadas prácticamente no ha cambiado, pero los escenarios con los que se encuentran al amanecer suelen ser bastante diferentes. “Ya estamos viendo hasta 15 o 20 regalos por niño”, y los abren “uno tras otro”, sin apenas tiempo para procesarlos, señala la psicóloga Sara Tarrés. Una tendencia a "hiperregalar" que puede acarrear múltiples consecuencias y, entre ellas, la de educar a "niños insatisfechos, frustrados y frágiles".

A los padres de hoy día nos cuesta mucho decir que no

El problema, explica Tarrés, es que la superabundancia de regalos no sucede únicamente en las fechas navideñas, sino que puede darse durante todo el año, pues suele estar estrechamente relacionada con la incapacidad de muchos padres para establecer límites en "una sociedad cada vez más consumista". "Vivimos en un contexto que nos impulsa a comprar en exceso, y a los padres de hoy día nos cuesta mucho decir que no", añade la directora del blog de crianza Mamá Psicóloga Infantil.

Comparte esta opinión el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Pedagogos y Psicopedagogos de España, Enrique Castillejo, quien sugiere que algunos progenitores tratan incluso de cubrir las propias carencias materiales que sintieron cuando eran niños a través de los regalos a sus hijos. Además, muchos familiares tienden a compensar su ausencia a lo largo del año con obsequios desproporcionados, explica. Por eso, los consejos a la hora de regalar que ofrecen los profesionales están dirigidos tanto a los padres como a la familia y amigos.

El supuesto "síndrome del niño hiperregalado"

La preocupación por el exceso de regalos navideños a los menores en el siglo XIX es tal que hay quien ha llamado a este comportamiento "el síndrome del niño hiperregalado". Una etiqueta que, según advierten los psicólogos entrevistados por RTVE.es, no existe pese a que internet se empeñe en ello. "Lo que sí hay es un patrón de sobreprotección, y regalar es una de sus consecuencias", señala Tarrés.

Por ejemplo, hay padres que regalan en demasía para suplir la falta de tiempo y de atención que conlleva una precaria conciliación laboral, otros que compran juguetes para que los pequeños "estén entretenidos y no molesten" durante las salidas a restaurantes e incuso quienes recompensan a los niños con un obsequio cuando han perdido un partido de fútbol a modo de "regalo de consolación". Hábitos habituales durante el año que luego se ven también reflejados bajo el árbol de Navidad.

Es normal que los niños abran el catálogo de juguetes y pidan decenas de ellos, o que en pleno supermercado tengan una pataleta por la última chocolatina de moda con motivos navideños, sobre todo los más pequeños. "El que tiene que ponerle freno es el adulto", pero, en lugar de encontrarse con una autoridad que les sirva de guía, en muchas ocasiones no se topan con ningún obstáculo. "Por no verlos sufrir y evitarnos a nosotros mismos ese sufrimiento, acabamos diciendo a todo que sí", explica la profesional de la salud mental.

Los motivos detrás de esta "extrema permisividad" pueden ser variados, y dependen de las circunstancias de cada familia, pero la presidenta de la sección infantil y juvenil de la Sociedad Española de Psicólogía Clínica, Gloria Bellido, apunta al autoritarismo de tiempos pasados. "Venimos de una generación en la que nuestros padres han sido muy autoritarios", lo que a veces hace que "nos pasemos" al otro extremo. Junto al aumento de las posibilidades económicas y al contexto de la sociedad consumista, es el caldo de cultivo perfecto para la crianza de niños sobreprotegidos e hiperregalados.

"Emperadores, caprichosos e hiperestimulados"

Según el psicólogo y orientador educativo Juan Vicente Blázquez, regalar "demasiado" tiene una clara consecuencia principal: la hiperestimulación. Ante los montones de juguetes, los niños tienden a cambiar constantemente de estímulos, no trabajando así la concentración y la atención. "No paran a disfrutar", explica a RTVE.es, y eso conlleva también no aprender a implicarse de lleno en una tarea, lo que tendrá "repercusiones en la vida adulta".

Entre algunas de estas repercusiones que enumeran los profesionales consultados se encuentran la fragilidad, la insatisfacción, los problemas de frustración o la personalidad caprichosa. También es posible que el exceso de regalos impulse a los niños "a llenar vacíos emocionales con cosas" y que, aunque inconscientemente, se les enseñe que las personas "valen más por lo que tiene que por lo que son", detalla igualmente Bellido.

Hoy tenemos los niños más emperadores

Por su parte, el psicopedagogo Enrique Castillejo considera los problemas de conducta como la peor de las consecuencias que puede conllevar la sobreprotección y la ausencia de límites. "Hoy tenemos los niños más emperadores", opina. En su experiencia, las Navidad con sobreabundancia de regalos son "una oportunidad perdida" para enseñar "el coste y el valor de las cosas". Si se colma a los niños de estímulos positivos sin esfuerzo ni consecuencias, "tendremos casi asegurado un problema conductual futuro", sugiere.

¿Cuántos regalos son demasiados? consejos de cara a la Navidad

Establecer un número de regalos apropiados para dar a los menores en estas fechas es una misión complicada. Algunos expertos coinciden en que no es posible dar una indicación general, pues dependerá de factores como la edad del niño, sus intereses o las posibilidades económicas de la familia. No obstante, otros sitúan la cifra entre los cuatro y los cinco obsequios. Así lo recomiendan tanto Blázquez como Tarrés, aunque también ellos hacen énfasis en la necesidad de analizar cada caso.

"Cuatro debería ser el máximo para un niño en un solo día", defiende la psicóloga. Los regalos, además, tendrían que cumplir una serie de características: no todo vale. De acuerdo a la experta en crianza, una buena fórmula para evitar hiperregalar sería comprar al niño únicamente "algo para leer, algo para ponerse, algo que necesite y algo que le haga muchísima ilusión". Una técnica que habría que sumar a la clásica de hacer con ellos la lista de Navidad mientras se reflexiona sobre sus demandas y también a la de comenzar por donar o regalar los objetos que ya no utilizan.

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Asimismo, los psicólogos aconsejan que los padres tengan voz y voto en los regalos de la familia extensa, es decir, de tíos, primos, abuelos o amigos cercanos. Sería necesario llegar a un acuerdo entre todos para que los obsequios se adapten tanto a la edad como a los intereses del menor, pero igualmente que mantengan una coherencia. Por ejemplo, si al niño le gusta pintar, cada uno puede aportar un material para este hobby.

En cualquier caso, los expertos insisten en que regalar muchos o pocos juguetes, por ejemplo, no siempre es un factor determinante en la crianza de los menores. "Hay muchas otras formas de inculcarles valores", aporta Bellido, y no puede pretenderse que solo con reducir la lista a los Reyes Magos o a Papá Noel cambie el comportamiento o la demanda del niño. Y, por supuesto, no debe olvidarse que siempre el mayor regalo no es material: "Lo único que realmente quiere un niño es alguien con quien jugar, que le cuide y que le quiera".