Diccionario de enfermedades

Adelgazamiento

La pérdida de peso no intencionada en personas jóvenes siempre debe ser estudiada
La pérdida de peso no intencionada en personas jóvenes siempre debe ser estudiada. Sin embargo, en personas mayores de 65 años no es un hallazgo infrecuente, y la realización de pruebas caras o molestas a partir de esta edad debe ser valorada adecuadamente por el médico.

La pérdida de peso puede deberse a:
  • Causas orgánicas, es decir a una enfermedad más o menos oculta.
  • Causas psicológicas, como ansiedad o depresión.
  • Un proceso normal asociado al envejecimiento.
Es difícil para el médico saber cuándo y cuántas exploraciones deben realizarse para investigar una pérdida de peso en personas de edad avanzada. En cualquier caso una pérdida de peso mayor del 5% del peso inicial en un periodo de 6 a 12 meses requiere estudio.

¿Cuáles son las causas de la pérdida de peso no intencionada?


Además de enfermedades evidentes que pueden cursar con pérdida importante de peso, las causas más frecuentes de pérdida no intencionada de peso son:
  • Cáncer oculto, sobre todo los cánceres del aparato digestivo.
  • Enfermedades psiquiátricas (depresión y diversas formas de demencia).
  • Enfermedades crónicas (insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal crónica, EPOC, enfermedades reumáticas, enfermedad inflamatoria intestinal, SIDA, etc.)
  • Enfermedades no malignas del aparato digestivo, como úlceras orales, enfermedades que produzcan dificultad para tragar (disfagia), úlceras de estómago o duodeno, falta de riego al intestino, diarrea crónica.
  • Falta de dientes.
  • Falta de saliva (xerostomía).
  • Falta de sabor de las comidas.
  • Efectos secundarios de algunas medicinas. Bien porque produzcan pérdida de apetito, náuseas, vómitos, alteraciones en el gusto o en el olfato, o porque alteren la capacidad para tragar.
  • Otras enfermedades: Hipertiroidismo, malabsorción intestinal.
  • Desconocidas. Hasta en 1 de cada 5 personas con pérdida de peso no se identifica ninguna alteración responsable de la misma. Probablemente se trata de múltiples causas menores que, globalmente, llevan a perder el apetito.


¿Cómo se diagnostica el adelgazamiento?


Se debe investigar si la pérdida de peso es debida o no a que se esté comiendo menos. Además de una cuidadosa historia clínica y exploración, se deben hacer análisis básicos de sangre y orina, una radiografía del tórax y la búsqueda de sangre oculta en heces. Si todo ello es normal, puede ser razonable esperar unos meses y observar si continúa la pérdida de peso antes de realizar otras exploraciones costosas y con potenciales efectos adversos. Si hay alguna alteración en las pruebas iniciales se debe continuar investigando en consecuencia.

¿Cuál es el pronóstico?


Independientemente de la causa de la pérdida de peso, el pronóstico de estos pacientes es peor que el de personas de igual edad sin pérdida de peso, conllevando un mayor riesgo de fracturas, complicaciones quirúrgicas e infecciones.

¿Cuál es el tratamiento del adelgazamiento?


El tratamiento depende de la causa responsable de la pérdida de peso.

Se debe facilitar al paciente la adquisición y preparación de comida que le resulte apetecible y facilitarle los cuidados necesarios para que pueda consumirla, fundamentalmente su higiene bucal.

En pacientes con desnutrición o con riesgo de padecerla, se deben utilizar suplementos energéticos, asociados o no a complementos multivitamínicos.

En general, no se deben prescribir medicamentos para aumentar el apetito. Algunos de ellos, como los antihistamínicos utilizados para la alergia, pueden aumentar el apetito de forma transitoria con el inconveniente de producir somnolencia.

Existen algunos tratamientos, como los corticoides o los progestágenos (acetato de megestrol), que pueden ser utilizados para aumentar el apetito pero únicamente en la pérdida de peso asociada al cáncer y, en el caso de los progestágenos, en la asociada al al SIDA.
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.