La Brecha de Tucarroya protagoniza la etapa reina

Travesía en las alturas / 3

La Alta Ruta de los Perdidos depara en su tercera jornada una sorpresa: el descenso por una canal de vértigo

De Pineta a Espuguettes, un recorrido de 16,5 km con más de 1.700 metros de cuestas 

Tucarroya

Bajando la canal de Tucarroya desde el refugio del mismo nombre 

R.M.B.

¿Cómo lo ves, Jaime?

-No lo veo...

¿Mejor con crampones y piolet o, quizás, destrepamos por la roca?

-Ninguna opción me gusta, pero toca bajar.

La empinada canal nevada de Tucarroya impone y cuando una está arriba, preparándose para el descenso, se encomienda a todos los santos del Pirineo. Cristina, la más decidida de las siete personas que han coincidido en esta travesía, no se anda con remilgos y opta por seguir el consejo de tres vascos con pinta de montañeros solventes. Ellos dicen que lo mejor es encaramarse por la pared de la izquierda, que ofrece buenos agarres, en lugar de echar mano de los crampones y el piolet para avanzar por la pendiente de nieve dura.

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Tucarroya

Montañeros durante el descenso de la canal de Tucarroya 

R.M.B.

La cara de Jaime es un poema. El y Román se sienten responsables de sus compañeros, Luis y Jose. Mientras los cuatro divagan sobre qué hacer, Cristina ya ha tomado la directa y casi que ha llegado abajo. Irene la sigue sin miedo y la que firma hace lo propio sin tanta convicción. La pesada mochila es un lastre que, en según que momentos, juega en contra del equilibrio.

Tucarroya

Ascenso a Tucarroya desde el lago de Marmoré 

R.M.B.

Al final Jaime y Román deciden sacar la cuerda que han traído, aseguran a sus amigos con un nudo de fortuna y se aferran a la roca. Les lleva su tiempo pero vencen el principal escollo de la Alta Ruta de los Perdidos (ARP). Irene les echa una mano en la parte final de este comprometido tramo a caballo entre Aragón y Francia.

La tensión de estos momentos hace que Jaime ni se acuerde de la pequeña lesión que sufrió la tarde anterior, en el larguísimo descenso al refugio de Pineta desde el collado de Añisclo. Al menos, el tiempo aguanta, aunque poco a poco la niebla va ganando terreno.

Esta es la etapa más salvaje, bella y, a ratos, inquietante de la Alta Ruta de los Perdidos, una travesía circular de casi 100 kilómetros

Esta es la etapa más salvaje, bella y, a ratos, inquietante de la ARP, una travesía circular de casi 100 kilómetros entre el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido y el de los Pirineos, en la vertiente francesa. Hoy tocan 16,5 km con 1.722 metros de cuestas y 935 de desnivel negativo. De Pineta a Espuguettes, al otro lado de la frontera.

Tucarroya

Primeros pasos de la jornada tras dejar el refugio de Pineta 

R.M.B.

El refugio de Pineta, en remodelación, es accesible en coche lo que facilita, y mucho, el trabajo a los guardas. Las habitaciones, de pocas plazas, favorecen una relativa privacidad. El único “pero” es que, de momento, no disponen de puertas con lo que los ronquidos menos discretos se oyen a lo largo del pasillo. Un inconveniente solucionable con el uso de tapones para los oídos.

Salimos a las 7:40 siguiendo las señales que indican el Balcón de Pineta. Jaime arranca a un ritmo más pausado para ver cómo responde su pierna. “Voy bien, sólo siento un ligero dolorcillo”, confiesa. La rica flora es un bálsamo en un recorrido inicial bucólico y tranquilo.

Tucarroya

Un descanso cerca del Balcón de Pineta 

R.M.B.

Las vistas

La cara norte del Monte Perdido, el Cilindro de Marmoré, el Taillón...

Pilar Escolano, coordinadora de la ARP, ya avisó antes de partir que para sortear la Brecha de Tucarroya existe un vía alternativa por el puerto de la Lera. Esta opción presenta menos sobresaltos pero supone perdernos el espectáculo de la zona del lago de Marmoré, con vistas a la cara norte del Monte Perdido, al Cilindro y al Taillón, entre otras cimas. Antes habremos disfrutado de la atalaya que depara el Balcón de Pineta, enclave perfecto para un tentempié.

Tucarroya

Irene, una de las excursionistas del grupo, en el lago de Marmoré 

R.M.B.

Al bordear el lago de Marmoré vamos con cuidado de no pisar mariquitas; sí, los coleópteros asoman a más de 2.600 metros

Bordeando por la derecha el ibón turquesa, de 31 metros de profundidad, vamos con cuidado de no pisar mariquitas. Sí, los coleópteros asoman en las alturas cuando enfilamos la subida a la Brecha de Tucarroya, a 2.669 metros. Aquí, encajonado en una cornisa, se alza un pequeño y estratégico refugio libre del Club Alpino Francés, el más antiguo de los Pirineos. La primera construcción data de 1890 y la última reforma de 1999.

La primera construcción data de 1890

Encajonado en una cornisa asoma el pequeño refugio libre del Club Alpino Francés, el más antiguo de los Pirineos

Tucarroya

El diminuto refugio de Tucarroya 

R.M.B.

Una vez abajo de Tucarroya cruzamos varios neveros y ascendemos hasta la Hourquette d’Alans para divisar más adelante, hacia las seis de la tarde, Espuguettes, la salvación y el punto y final de la etapa “reina”, algo así como el Tourmalet de la Alta Ruta de los Perdidos.

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