Quito

PARADAS VANDALIZADAS
Incomprensible. Las paradas están pintadas con garabatos sin un sentido aparente.KARINA DEFAS

Las paradas de bus contribuyen en el afeamiento de la ciudad

Actos vandálicos y poco mantenimiento, entre las causas. Su estado sube la percepción de inseguridad. Con el arribo del invierno empeora la situación 

Vandalizadas, abandonadas, envejecidas. La mayoría de paradas de buses convencionales en Quito están en una situación precaria desde hace algún tiempo a tal punto que muchos ciudadanos ya ni siquiera se inmutan por su estado: se han hecho parte del deteriorado paisaje de la capital.

Los daños son de diferente tipo y magnitud. Están aquellas relativamente nuevas que cuentan con cierta señalética, pero han sido pintadas con garabatos sin sentido, al menos, para el común de los habitantes de Quito. “Son las pandillas”, atina a decir una mujer que tiene una vente ambulante cerca de la parada de bus de la Universidad Central del Ecuador.

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A otras les han roto sus protecciones de vidrio y las huellas de las piedras y otros objetos contundentes usados para causar el daño son evidentes. En algunos casos, las piezas averiadas han sido retiradas para reemplazarlas, pero ha pasado un tiempo y nada que llega el repuesto. Esa protección, en época de vientos fríos y lluvia puede marcar una gran diferencia. (Lea también: "Los usuarios de la Ecovía claman por un mejor servicio")

A medida que las paradas se van alejando de la considerada zona turística de Quito se ven más deterioradas y solas. Aunque tampoco hay que irse muy lejos; en plena avenida Orellana y 9 de Octubre hay una parada sin vidrios, sin nomenclatura y, aparentemente, sin destino.

En algo más de 20 minutos que estuvo el equipo de EXPRESO en el sitio no pasó ni un solo bus y ni una sola persona la ocupó. Paradójicamente, en la vereda de enfrente está otra, pero en mucho mejor estado.

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Es cerca del mediodía del miércoles 1 de noviembre y truena toda la ciudad mientras el cielo se va oscureciendo. Un grupo de alumnos de un instituto tecnológico que funciona en la 10 de Agosto y Rumipamba, norte de Quito, se agolpa para cubrirse entre ellos del frío sobre los tubos que quedan de una parada, sin techo ni ninguna otra protección.

“Por aquí pasa el bus que nos lleva a Carapungo” dice Jandry Carlosama que asegura que llegó a estudiar en el sector hace cuatro semestres y ya encontró así la estación sin que nadie haya hecho algo hasta el momento. Confiesa que se ha acostumbrado al panorama. (También puede leer: "Av. Simón Bolívar: Hasta el domingo estará el plan piloto de pacificación vial")

“En verdad, es triste ver cómo están las paradas. Hay ciudadanos que son destructores, pero también hay falta de mantenimiento. En otros países se ve que las paradas de bus tienen internet hasta para avisar alguna una emergencia, pero aquí ni siquiera techo”, dijo el joven.

Este Diario conoció que habría un plan para mejorar la situación de estas estructuras en Quito con la nueva administración municipal. Al trasladar la consulta a la Secretaría de Movilidad se informó que se buscaría una vocería para hablar del tema. Estamos a la espera.

En los exteriores de la antigua estación del Trolebús, en el sector de la Y, hay una parada que en unos cuantos meses puede convertirse en un jardín colgante natural. La vegetación ha empezado a reclamar su espacio en el techo y ya sobresalen las primeras plantas.

Muy poca gente se atreve a ocupar esta parada, que sirve de enlace con sectores importantes de la ciudad como Carapungo y Calderón, porque, tras la salida del Trolebús hacia El Labrador, el sector quedó abandonado y es foco de inseguridad.

Empieza la lluvia y los usuarios de la parada de buses ubicada en las avenidas Seis de Diciembre y El Inca buscan su espacio en lo que queda de techo para no mojarse. Los que no alcanzan y no llevan paraguas se resignan a mojarse hasta que vengan los buses que los llevarán al centro de Quito.

En la otra vereda la situación es más crítica porque solo está un tubo con un anuncio de parada de bus y nada más. Mujeres, hombres, niños y adultos buscan protegerse del agua en donde les es posible lo que genera malestar en los dueños de los locales comerciales aledaños.

Mariana García, moradora del sector, le dijo a EXPRESO que el deterioro, en todos los sentidos, que sufre esta zona de El Inca es preocupante a lo que se suma el mal estado de la parada de buses que, casi está segura, fue atacada en una de las paralizaciones indígenas.

El detalle

Litigio. Hasta hace poco 400 paradas estaban bajo el cuidado de una empresa de publicidad, pero hubo un litigio con el Municipio y el convenio terminó. 

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