Un nuevo estudio realizado por investigadores británicos descubrió que entre los casos graves de COVID prolongado, la fatiga puede ser más debilitante que para algunas personas con otras enfermedades crónicas.

Los participantes del trabajo dijeron tener una fatiga peor que la que reportaron las personas con evento vascular cerebral (EVC), enfermedad inflamatoria intestinal (EII), enfermedad renal en etapa terminal o cáncer con anemia. También tenían una calidad de vida relacionada con una menor salud que la reportada por personas con cáncer de pulmón en etapa 4.

Los resultados sugieren que el deterioro funcional provocado por la fatiga que experimentan las personas con COVID grave y prolongado puede ser peor que el que experimentan las personas que han sufrido un EVC, y es aproximadamente el mismo que el de las personas con enfermedad de Parkinson (EP).

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Sin embargo, no todas las personas con COVID prolongado experimentan síntomas tan extremos.

Los casos incluidos en el análisis del estudio documentaron la salud y el deterioro funcional autoinformado y la calidad de vida de las personas que asistieron a clínicas de COVID del sistema de salud de Reino Unido durante mucho tiempo. Por lo tanto, refleja principalmente las experiencias de las personas cuyos síntomas fueron lo suficientemente graves como para buscar atención médica para tratar la afección.

Con base en lo anterior, la investigación brinda un apoyo enorme e indiscutible para las personas con una afección que permanece un tanto indefinida y que los médicos suelen descartar.

 

Fuente: Medical News Today