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BIBLIOTECA LITERARIA ESTUDIANTE XXVII DEL DON JUAN MANUEL : BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIASTE L A p r e s e n t e BIBLIOTECA trata d e incluir e n treinta t o m i t o s l a s obras cuyo conocimiento n o s p a r e c e m á s esencial o más c o n v e n i e n t e en los p r i m e r o s a ñ o s d e la e n s e ñ a n za. L o s treinta v o l ú m e n e s están f o r m a d o s o b e d e c i e n d o a un c a n o n literario, a un c a t á l o g o previamente de aquellas establecido, o b r a s m e j o r e s q u e el e s t u diante debe frecuentar en el c o m i e n z o de sus e s t u dios para adquirir l o s f u n d a m e n t o s d e su cultura t r a dicional hispánica. La BIBLIOTECA LITERARIA DEL E S T U D I A N T E está d i r i gida p o r R a m ó n M e n é n d e z Pidal, y la selección d e los trozos comprendidos en l o s v a r i o s v o l ú m e n e s está e n c o m e n d a d a a P e dro Blanco, Américo Castro, Juan D a n t í n , E n r i q u e D í e z - C a n e d o , S a m u e l Gilí, Justo G ó m e z Ocerín, M a ría G o y r i d e M e n é n d e z P i dal, M i g u e l H e r r e r o , J. R . Ixmíba, M a r g a r i t a M a y o , Jimena Menéndez Pidal, Tomás Navarro, Federico R u i z M o r c u e n d e , Josefina Sela. A n t o n i o G . S o l a l i n de, R . lf.* T e n r e i r o , J o s é Vallejo, Gonzalo Menéndez P i d a l , etcétera. Ilustraciones de Femando Marco. E s t o s v o l ú m e n e s tendrán de 150 a 350 páginas, y sus p r e c i o s serán d e 2 a 4 pesetas, s e g ú n el n ú m e r o d e s u s páginas. Se admiten pedidos de desde la ahora BIBLIOTECA completa. +>Go 0 • ( D O N J U A N MANUEL Y LOS CUENTOS MEDIEVALES BIBLIOTECA LITERARIA DEL E S T U D I A N T E DIRIGIDA POR RAMÓN TOMO MENÉNDEZ XXVII DON JUAN Y PIDAL MANUEL LOS CUENTOS MEDIEVALES ». S S E L E C C I Ó N MARÍA GOYRI Y DE MENÉNDEZ M A D R I D , I N S T I T U T O JDNTA PARA N O T A S P O R PIDAL M C M X X X V I — A M P L I A C I Ó N E S C U E L A DE ESTUDIOS -, TIPOGRAFÍA DE ARCHIVOS, OLÓZAGA, I.—MADRID Advertencia P a r a los escritos de don Juan Manuel contenidos en este libro hemos copiado el manuscrito del siglo x i v que se conserva en la Biblioteca Nacional (signatura 6.376). El Conde Lucanor v a revisado con los otros cuatro manuscritos hoy existentes: dos en la misma Biblioteca Nacional, uno en la Academia E s pañola y otro en la Academia de la Historia. E l Calila y Dimna, traducción española de mediados del siglo X I I I , se publica según la edición de C. G. Alien, que está hecha en vista de los dos manuscritos de! siglo x v que se guardan en la Biblioteca de E l Escorial. El libro de los Gatos, o de los Cuentos, traducción de las Fábulas latinas del monje inglés Odo de Cheriton fs. XTIT), se conserva en nuestra Biblioteca Nacional en un manuscrito de fines del siglo x v . H a y una buena edición de G. T . Northup, y a ella nos atenemos. A D V E R T E N C I A Ese mismo códice de la Biblioteca Nacional contiene El libro de los enjemplos, compilado por Clemente Sánchez de Vercial a principios del siglo xv. Fué publicado por P. de Gayangos en la Biblioteca de Autores Españoles. Por último, las Fábulas del Isópete han sido copiadas de la reproducción facsímile que la Academia Española ha hecho de la espléndida edición de 1489. De esa misma edición proceden los grabados que ilustran algunas de nuestras fábulas. Las fotografías que se intercalan están hechas por Gonzalo Menéndez Pida!. Prólogo general que a sus obras puso don Juan Manuel. Así como ha muy grant placer el que face alguna buena obra, señaladamente si toma grant trabajo [en la facer], cuando sabe que aquella su obra es muy loada et se pagan della 1 mucho las gentes, bien así ha muy grant pesar et grant enojo cuando alguno a sabiendas o aun por yerro face o dice alguna cosa por que aquella obra non sea tan preciada o alabada como debía ser. Et por probar aquesto, porné aquí una cosa que acaeció a 3 un caballero en Perpiñán , en tiempo del primero 8 rey don Jaimes de Mallorcas. Así acaeció que aquel 4 caballero era muy grant trovador et facie muy buenas cantigas a maravilla, et fizo una muy buena además , et había muy buen son. Et atanto se paga5 i pagarse de una cosa, apreciarla.—2 porné, futuro de poner, por metátesis de poner-he.—3 Capital del Condado de RoseUón, el cual pertenecía a la corona de Aragón.—4 Jaime I, rey de Aragón, conquistador de Mallorca y de Valencia.— S además, sirve para reforzar la expresión ; cfr. "por demás". 7 < ^ ^^r^—h»X^<r§^l€i — === £> O .V JUAN — MANUEL ban las gentes de aquella cantiga, que desde g r a n t 1 tiempo non querían cantar otra cantiga sinon aquella. Et el caballero que la f iciera 2 había ende 3 muy grand placer. Et yendo por la calle un día, oyó que un zapatero estaba diciendo aquella cantiga, et decía tan erradamente, tan bien las palabras como el son, que todo homne que la oyese, si ante non la oyíe , tenía que era muy mala cantiga et muy mal 4 fecha. Cuando el caballero que la ficiera oyó como aquel zapatero confondía aquella tan buena obra, hobo ende muy grant pesar et grant enojo, et descendió de la bestia, et asentóse cerca del. Et el zapatero, que non se guardaba de aquello, non dejó su cantar, et cuanto más decía, más confondía la cantiga que el caballero ficiera. Et desque 5 el caballero vio su buena obra tan mal confondida por la torpedat de aquel zapatero, tomó muy paso 6 unas tiseras, et tajó cuantos zapatos el zapatero tenía fechos, et esto fecho cabalgó et fuese. Et el zapatero paró mientes 7 en sus zapatos, et desque los vido así tajados, entendió que había perdido todo su trabajo, et hobo grand pesar, et fué dando voces en pos aquel caballero que aquello le ficiera. Et el caballero díjole: "Amigo, el i grant, m u c h o . — 2 ficiera, había hecho ; es constante el uso de esta forma de imperfecto de subjuntivo con el valor etimológico de pluscuamperfecto de indicativo.—3 ende, de ello, en ello. — 4 oyía; las formas ta del imperfecto y tiempos afines alternan así que.—6 paso, queáo, despacio. con las formas ie.—5 desque, mientes, reparar, fijarse. — 7 parar 8 PROLOGO GENERAL rey nuestro señor es aquí, et vos sabedes que es muy 1 buen rey et muy justiciero, et vayamos antél et líbrelo a como fallare por derecho." Ambos se acordaron 2 esto, et desque legaron antel rey, dijo el zapatero 3 cómo le tajara todos sus zapatos, et le ficiera grant daño. El rey fué desto sañudo, et preguntó al caballero si era aquello verdat, et el caballero díjole que sí, mas que quisieses saljer por qué lo ficiera. Et mandó el rey que dijiese, et el caballero dijo que bien sabía el rey que él ficiera tal cantiga, que era muy buena, et había buen son, et que aquel zapatero ge la 4 había confondida , et que gela mandase decir. Et el 5 rey mandógela decir, et vio que era así. Estonce dijo el caballero que, pues el zapatero confondiera tan buena obra como él ficiera et en que había tomado grand dampno et afán, que así confondiera él la obra del zapatero. El rey et cuantos lo oyeron tomaron desto grant placer, e rieron ende mucho, et el rey mandó al zapatero que nunca dijiese aquella cantiga nin confondiese la buena obra del caballero: et p e c h ó el 6 rey el daño al zapatero, et mandó al caballero qtie non ficiese más enojo al zapatero. Et recelando yo, don Tohan, que por razón que non se podrá excusar i sabedes, la secunda persona del plural de lo? pretéritos imperfectos y del futuro de subjuntivo lleva esa d que desapareció en el siglo x v n . — 2 librar, dar despachar un negocio.—3 a, concertar en, ponerse de acuerdo.—4 gr. personal átono de tercera persona.—.5 compuesto con más adelante haber concierta se lee he fechos.—6 con se. F.l participio de! el acusativo. pechar, pasar. acor- pronombre L'nas tiempo lineas DON JUAN MANUEL que los libros que yo he fechos non se hayan de tras­ ladar muchas veces, et porque yo he visto que en el trasladar acaece muchas veces, lo uno por desenten­ dimiento 1 del escribano , o porque las letras seme­ 2 jan unas a otras, et que en trasladando el libro por­ ná una razón por otra, en guisa 3 que muda toda la entención et toda la [suma], et será t r a í d o el que 4 la fizo, non habiendo y 5 culpa; et por guardar l! esto cuanto yo pudiere, fice facer este volumen en que están escriptos todos los libros que yo fasta aquí he fechos, et son doce: el primero tracta de la razón por que fueron dadas al infante don Manuel , mío 7 8 padre, estas armas que son alas et leones, et por qué yo et mío fijo legítimo heredero et los herederos del mi n linaje podemos facer caballeros, non lo seyen­ do nos, et de la fabla que fizo conmigo el rey don Sancho 1 0 en Madrit ante de su muerte. Et el otro de castigos 1 1 et de consejos que dó a mi fijo don Ferran­ do , et son todas cosas que yo probé. El otro libro 1 2 es de los Estados. Et el otro es el libro del Caballe­ ro et del Escudero. Et el otro libro de la Caballería, i dese n te n dimie n to, ignorancia.—2 escriba n o, escribiente.—• ,í en guisa, de manera.—4 tratr. Aquí está como equivalente evi­ a maltraer. maltratar, censurar.—5 .i , en ello.—6 guardar, tar.—7 H i j o menor de San Fernando y de doña Beatriz de Suahia.—8 mío; el posesivo no siempre se apocopaba ante el nombre.—9 Rl artículo podía ir precediendo al p o s e s i v o . — 1 0 San­ c h o I V , muerto en 1 2 9 5 , primo de don Juan ^Гanuel.—ri casti­ go, aviso, advertencia, a m o n e s t a c i ó n . — 1 2 Este don Fernando lo hubo don Juan en su tercera mujer, doña Blanca Núñez. 1 10 PROLOGO GENERAL et el otro de la Crónica abreviada, et el otro la Crónica complida. El otro, el libro de los Engeños ; et 1 el otro el libro de la Caza; et el otro el libro de las Cantigas que yo f iz ; et el otro el de las Reglas cómo 2 se debe trovar. Et ruego a todos los que leyeren cualquier de los libros que yo fiz, que, si fallaren alguna razón mal dicha, que non pongan a mí la culpa fasta que vean este volumen que yo mesmo concerté. Et desque lo vieren, lo que fallaren que es y menguado, non pongan culpa a la entención, ca 3 Dios sabe buena la hobe; mas pónganla a la mengua del mi entendimiento que erró en dos cosas: la una, en el yerro que y fallaren, et la otra, porque fui atrevido a me entrometer en fablar de tales materias, entendiendo la mengua del mío entendimiento, et sabiendo tan poco de las Escripturas como aquel que, yo juro a Dios verdat, que non sabría hoy gobernar un proverbio de tercera persona. i cngcños, máquinas de g u e r r a . — 2 fiz; la c final se píenle muchas veces.—3 ca, puesto que. sino que. 11 ff. ütnüú IB Tracíado que fizo don Juan Manuel sobre las armas que fueron dadas a su padre el infante don Manuel, et de cómo pasó la fabla que con el rey don Sancho o v o ante que finase. * El rey don Sancho era muy mal doliente grant tiempo había, et seyendo en Quintanadueñas, cerca de Burgos, afincósele la dolencia mucho además , 1 2 en guisa que cuidaron por todas tierras que era 3 muerto. Et cuidando esto don Diego, hermano del conde don Lope , que andaba fuera de tierra en 4 Aragón, entró en Vizcaya, et los vizcaínos tomáronle por señor. Et desque lo sopo el rey, envió allá * Este trozo de historia vivida, que nos da a conocer los personajes entre los cuales desenvolvió su actividad don Juan Manuel, puede suplir la falta de otros datos biográficos. Por su importancia irá anotado con algún detenimiento. i afincar, apremiar, agravar.—2 además, intensifica la expresión. V . pág. 7, n. 5.—3 cuidar, pensar.—4 Don Lope Díaz de Haro, Señor de Vizcaya, privado algún tiempo de Sancho I V y luego rebelde al Rey, murió a manos de éste en Alfaro, en 1288. Su hermano, don Diego López de Haro, se refugió en Aragón, y desde allí el año 1294, penetró en tierras vascas con intento de recobrar el señorío de su hermano. 13 CT DON JUAN " t i " ' MANUEL al infante don Anrique \ su tío et mío, que saliera poco tiempo había de prisión, et llegara a él poco había, et fueron con don Anrique, don Ñuño, fijo de don Johan Núñez, hermano desta doña Juana . 2 mía suegra, et cuantos ricos homnes 3 caballeros ha- bía en la tierra. Et como don Diego non era bien apoderado aun en Vizcaya, non los pudo esperar, et sallióse de la tierra, et don Anrique et los que fueron con él, tornáronse para el rey e falláronle aún muy maltrecho, et moró en Quintanadueñas fasta que pasó sant Miguel . 4 Et estonce era yo en el reino de Murcia que me enviara el rey allá a tener frontera contra los moros, como quier que era muy mozo que non había doce bolliciai Don Enrique, hijo de San Fernando, el gran rebelde a su hermano A l f o n dor, como le califica la Crónica, so el Sabio, tuvo que huir a Túnez, donde, después de ser privado del R e y , perseguido por los envidiosos, fué sentenciado a morir destrozado por los leones. P u d o escapar a Italia; intervino en las luchas de güelfos y gibelinos; llegó a senador en R o m a ; pero su tornadiza fortuna le hizo caer prisionero del bando contrario, y no recobró la libertad hasta después de veintiséis años. Vuelto a Castilla, produjo mil disturbios en tiempo de Fernando I V , del cual f u é t u t o r . — 2 Don Juan Núñez era jefe de la familia d e Lara, la cual ya c o n sus adhesiones, ya con sus defecciones a los Reyes, influyó poderosamente en la política de Sancho I V y de sus sucesores. Doña Juana, apellidada la Palomilla, era madre de doña Blanca, tercera mujer de don Juan Manuel. El concepto de intrigante que a éste le merecía su suegra lo d e j ó consignado en su testamento.—3 Los ricos hombres eran la primera clase de la nobleza.—4. Don Sancho en la primavera de 1 2 9 4 se hallaba ya muy minado por la tuberculosis, pero todavía tuvo alientos para ir camino de Vizcaya a combatir al rebelde. D e vuelta se agravó la enfermedad. D o n Juan Manuel confundía un poco la cronología de los sucesos. Ti TRATADO SO BRE LAS AR M A S años complidos . Et ese v e r a n o , día de Cincuési1 ma , 2 hobieron muy buena andanza los míos vasa- 3 llos con el mío pendón, ca vencieron un home muy honrado que viniera por frontero a V e r a , et había 4 nombre Jahzan-Abenbucar-Abenzayen, que era del linaje de los reyes moros de alien mar , et traía con5 sigo cerca de mil caballeros. Et a mí habíanme dejado míos vasallos en Murcia, ca se non atrevieron a me meter en ningún peligro, porque era tan m o z o ; et esto fue era de mil et trescientos et treinta y dos años Et ante de sant Miguel, desque los panes et los vinos fueron cogidos en el reino de Murcia, vinme yo paral rey, et llegué a él a Yalladolit el día que el rey y 7 entró, et sallí a él una grand pieza 8 ante que llegase a la villa, et plógol mucho conmigo, et fizóme dése camino mucho bien et mucha honra, et acrecentóme grand partida de la tierra que del tenía; et ciertamente quien bien viese las cosas que me él dicía et cuantos bienes me facía, bien podía entender que si tiempo et edat hobiese para ello, que non fincara por él de me llegar 9 1 0 a grand honra et a grand estado. i Al morir su padre, aunque don Juan no tenia aún dos años, heredó el cargo de adelantado del reino de Murcia.— 2 Verano equivalía a nuestra primavera. F.l verano de hoy se pascua de Pentecostés.—4 í'era llamaba c s t i o . — 3 Cinei(ésin:a, territorio montuoso de la provincia de Almería.—5 Del linaje de los benimerines.—6 A ñ o 1 2 9 4 . — 7 y, allí.—8 pieza, cantidad, espacio.—o fincar, q u e d a r . — 1 0 V.ejar. acercar, llevar. 15 OO.V JUAN MANUEL Et dése camino tracto el mío casamiento et de la infanta doña Isabel , fija del rey de Mallorcas, que 1 era su prima. Et desque hobe morado con él unos días en Valladolit mandóme venir para aquí a Peñafiel , et por quel consejaron los f í s i c o s 2 3 que se fuese para el reino de Toledo, que non es tierra tan fría como Castiella, movió de Valladolit entre sant 4 Martín et Navidad, et envió decir que quería venir morar aquí conmigo algún día, et sabe Dios que me plogo ende mucho con él. Et desque legó aquí fizle cuanto servicio et cuantos placeres pude; en guisa que fué él ende muy pagado ; et estando aquí un día díjome quel pesa5 ba mucho porque yo era tan mal labrador , et por6 que dejaba aquella muella 7 de aquel castiello estar así yerma. Et mandó a Pero Sánchez, su camarero, que me diese dineros con que labrase , et con aques llos dineros labré yo este castiello mayor de Peñafiel, et Dios me lo demande al cuerpo et al alma si los bienes et la crianza que él en mí fizo, si lo non serví lo más lealmente que pude a él et al rey don Fernando, su fijo, et a este rey don A l f o n s o , 9 i D o ñ a Isabel, hija de Jaime II de Mallorca y de doña Violante, hermana ésta de Sancho I V . Casó en 1299 y murió en 1301.—2 Peñafiel, situado en la confluencia del Duratón con el Duero, donación de Sancho I V a don Juan Manuel al médico.—4 mosacarle de pila en mayo de 1282.—3 físico, ver, partir, ponerse en camino.—5 pagado, satisfecho-— constructor, edificador.—7 muela, cerro de cima 6 labrador, plana.—8 labrar, edificar.—9 Más que servir a estos últimos m o narcas, don Juan les creó mil conflictos. 16 TRATADO SOBRE LAS ARMAS su nieto, en cuanto este rey me dio lugar para quel sirviese, et me non hobe a catar del su mal \ Et desque el rey daquí se partió, fuese para A l calá de Henares, et moró y un tiempo, et yo esperé aquí a la reina doña María 2 que iba en pos el rey, et moró aquí otrosí cuanto tovo por bien, et fuese en pos el rey; et yo moré aquí fasta después de Navidad, et esperé aquí fasta que legó don Anrique, mío tío, a Fuentedueña , et fuíle veer, ca nunca lo ha3 bía visto. Et después a pocos de días salí de aquí et fuíme para el rey, et fallólo en Madrid, et posaba en las casas de las dueñas de [Santo Domingo el Real]. Et estaba ya muy maltrecho, et envió por mí, et quiso que estudíese en la fabla maestro Gonzalo el abbad de Arbas, et Alfonso Godínez, et Pero Sánchez de la Cámara, et don Habraham, su físico, et Johan Sanchis de Ayala, mío mayordomo, et Gómez Ferrández, mío ayo, et Alfonso García que me criaba et non se partie de mí, et don Zag , 4 mío físico, que era hermano mayor de don Ha- braham, físico del rey et mío, ca bien creed que el rey don Alfonso , et mío padre en su vida, et el rey 5 i Cuando Alfonso X I salió de tutela y empezó a dominar con rigor a los nobles rebeldes, don Juan Manuel se retiró a Peñafiel. Por esto la salvedad que aqui hace de sus servicios a! R e y . — 2 Doña María de Molina, que tan gran entereza y prudencia había de demostrar como regente durante las turbulentas minorías de su hijo y de su nieto.—3 Fuentiducña, sobre el Duratón, no lejos de Peñafiel.—4 Los médicos principales en aquella época eran de procedencia judía.—5 A l f o n s o el Sabio, hermano del padre de don Juan, el infante don Manuel. 17 DON JUAN MANUEL don Sancho en su vida, et yo siempre nuestras casas fueron unas, et nuestros oficiales siempre fueron unos. Et desque fuemos todos estos con el rey et la otra gente sallieron todos de la cámara, estando el rey muy maltrecho en su cama, et tomóme de los brazos et asentóme cerca sí, et comenzó su razón en esta guisa. " D o n Johan, como quiera que todos los míos tengo yo por vuestros, et todos los vuestros tengo yo por míos; pero señaladamente estos que agora están aquí, tengo que son más apartadamente 1 míos et vuestros que todos los otros." Et entonces dijo muchas cosas porque aquellos se estremaran al su servicio et mío, et otrosí bienes señalados que él et yo ficiéremos c o n t r a 2 ellos, porque éstos tenía él más apartadamente por suyos et míos de cuantos había en nuestras casas. Et desque esto hobo dicho tornó a su razón et díj o m e ; " A g o r a , don Johan, yo vos he a decir tres razones. La primera, rogarvos que vos miembre et vos dolades de la mi alma, ca ¡ malo mío pecado! en tal guisa pasó mi facicnda , que tengo que la mi s alma está en granel vergüenza contra Dios. L o segundo, vos ruego que vos dolades e vos pese de la mi muerte; et debedes lo facer por muchas razones. i apartadamente, especialmente.—2 contra, 3 facienda, asuntos en general. i? hacia, para con.— TRATADO S O B R E LAS ARMAS L o primero, porque perdedes en mí un rey et un señor, vuestro primo cormano , que vos crió 1 2 et que vos amaba muy verdaderamente, et que non vos finca otro primo cormano en el mundo sinon aquel pecador del infante don Johan que anda perdido en tierra de m o r o s . La otra es, que me vedes morir 3 ante vos et non me podedes acorrer, et bien cierto só que como quier que vos sodes muy mozo, que tan leales fueron vuestro padre et vuestra madre, et tan leal seredes vos que, si viésedes venir cient lanzas por me ferir, que vos metredes 5 entre mí et ellas, porque feriesen ante a vos que a mí, et querríades morir ante que yo muriese. Et agora vedes que estades vos vivo et sano, et que me matan ante vos, et non me podedes defender nin acorrer; ca bien cred que esta muerte que yo muero non es muerte de dolencia, mas es muerte que me dan míos pecados, et señaladamente por la maldición que me dio mío padre por muchos merecimientos que le yo merecí. La otra razón porque vos debe pesar de la mi Primo cormano, primo hermano o carnal.—^ Huérfano i don Juan, cuidó de él don Sancho.—3 El infante don Juan, uno de los personajes más torvos de la historia. H i j o de A l fonso X , conspiró contra su padre, y luego contra su hermano don S a n c h o ; se refugió en la corte del Rey de T ú n e z , y de allí pasó con el ejército marroquí a sitiar la plaza de Tarifa, cuando dio ocasión a la defensa heroica de don A l o n s o P é rez de Guzmán. V i v i ó en la corte granadina; intentó destronar a su sobrino Fernando I V . y, por último, f u é tutor de este Rey y de Alfonso X I . Murió en 1 3 1 0 . al frente de una fudesdichada expedición en la V e g a de Granada.—4 metredes, turo c o n t r a c t o ; cfr. más adelante vivredes. morredes, etc. 19 JUAN COA' MANUEL muerte, es porque y o fío por Dios que vos vivredes mucho, et veredes muchos reys en Castiella, mas nunca y rey habrá que tanto vos ame et tanto vos recele, et tanto vos tema como yo. Et diciendo esto tomól una tos tan fuerte, non podiendo echar aquello que arrancaba de los pechos, que bien otras dos veces lo toviemos por muerto, et lo uno por como veyemos que él estaba, et lo a l 1 por palabras que me dicía, bien podedes entender el quebranto et el duelo que teniemos en los corazones. La tercera razón que vos he a decir et a rogar es que sirvades et hayades en acomienda a la reina doña María; ca so cierto que lo habrá muy grant mester , et que fallará muchos después de mi muer2 te que serán contra ella. Cuanto a don Ferrando, mío fijo, non vos digo nada porque so cierto que non face mester, ca vuestro señor es et yo quis que fuésedes su vasallo, et so cierto que siempre le seredes leal. Agora, don Johan, pues esta fabla he fecho convusco , et vos ides 3 4 luego para el reino de Murcia en servicio de Dios et mío, quiérome espedir de vos et querervos hía ' dar la mi bendición; mas, ¡mal r pecado! non la puedo dar a vos nin a ninguno; ca i a!, indefinido neutro: otro, otra c o s a . — 2 mester, menester, necesidad.—3 con-.-usco, con vos ; de igual formación que conmigo contigo.—4 ides, vais.—5 qnrrcrvos-hia, y más adelante, decirzos-he. El futuro y el condicional se forman con el infinitivo y el auxiliar haber, y entre los dos elementos se podía intercalar un pronombre enclítico. ; 20 TRATADO S O B R E LAS ARMAS ninguno non puede dar lo que non h a ; et lo uno porque a vos non face mengua porque sé que la habedes, et lo ál porque la non puedo dar, porque la non he, por ende non vos face mengua la mi bendición, et porque lo sepades mejor, decirvos he dos cosas: la primera, como non he bendición nin la puedo dar; la segunda, como la habedes vos et non vos face mengua la mía. Y o non vos puedo dar bendición, que la non he de mío padre, ante por míos pecados et por míos malos merecimientos que le yo fiz hobe la su maldición, et dióme la su maldición mío padre en su vida muchas veces, seyendo vivo et sano, et diómela cuando se moría. Otrosí mí madre , que es 1 viva, diómela muchas vegadas, et sé que me la da agora, et bien creo por cierto que eso mismo fará a su muerte; et aunque me quieran dar su bendición non pudieran, ca ninguno dellos non la heredó nin la hobo de su padre nin de su madre; ca el sancto rey don Ferrando, mío abuelo, non dio su bendición al rey, mío padre, sinon guardando él condiciones ciertas que él dijo, et non guardó ninguna dellas, et por eso non hobo la su bendición. Otrosí la reina, mi madre, cuido que non hobo la bendición de su padre, ca la desamaba mucho pnr i Dona Violante, madre de don Sancho, hija de Jaime I de A r a g ó n , tomó partido por sus nietos los infantes de la Cerda. Más adelante se hace eco don Juan de la imputación que cayó sobre esta Reina de haber envenenado a su hermana doña Constanza, casada con el infante don Manuel. 21 BO.V IVA N M A X V EL la sospecha que hobo della de la muerte de la infanta doña Constanza, su hermana. Et así mío padre nin mi madre non habían bendición de los suyos, nin la pueden dar a mí, et yo fiz tales fechos porque merecí et hobe l a su maldición, et por ende lo que yo non he, non l o puedo dar a vos nin a ninguno . 1 Et so bien cierto que la habedes vos cumplidamente de vuestro padre et de la vuestra m a d r e , ca 2 ellos heredáronla de los suyos. Et contar vos he cómo la hobo vuestro padre del rey don Ferrando, mío abuelo. Cuando el rey don Ferrando finó en Sevilla, era y con él la reina doña Juana , su mujer; 3 et el infante don Alfonso, su fijo, mío padre, que fué rey, et el infante don Alfonso de Molina , su 4 hermano, et todos o los más de sus hijos, et dejólos a todos muy bien heredados, salvo a vuestro padre 5 que era muy mozo. Et don Pero López de Ayala que lo criaba, trajo el mozo al rey, et pidió por merced que se acordase del. Et cuando él llegó estaba ya el rey cerca de la muerte; pero non pudiendo fablar sinon a muy grant fuerza \ díjol: " F i j o , vos c sodes el postremo fijo que yo hobe de la reina doña i Don Juan Manuel deja muy mal parada a la familia reinante, contrastando con las alabanzas que luego dedica a sus ascendientes directos.—2 D o ñ a Beatriz de Saboya.—3 Doña Juana de Ponthieu, segunda mujer de San Fernando.—4 Alfonso, hijo de A l f o n s o I X , señor de Molina por su casamiento con doña Mafalda Manrique.—5 El infante don Manuel.—6 fuerza, esfuerzo. TRATADO S O B R E LAS ARMAS Beatriz , que fué muy sancta et muy buena mujer, 1 et sé que vos amaba mucho. Otro sí p e r o 2 non vos puedo dar heredat ninguna, mas dovos la mi espada Lobera, que es cosa de muy grant virtud, et con que nos fizo Dios a mí mucho bien, et dovos estas armas que son señales de alas et de leones." Et en este lugar me contó el rey don Sancho cómo estas armas fueron devisadas , et lo que significa3 ban. Et dijo entonce el rey don Ferrando a mío pa4 dre quel daba estas armas et esta espada, et que pidía merced a nuestro Señor Dios, quel ficiese estas tres gracias: la primera, que do quier que estas armas et esta espada se acertasen , que siempre ven5 ciesen et nunca fuesen vencidas. La segunda, que siempre este linaje que trajiese estas armas los creciese Dios en la su honra et en su estado, et nunca los menguase ende. La tercera, que nunca en este linaje falleciese 6 heredero legítimo; et demás desto, diol la su bendición diciendo que pedía merced a Dios quel diese et le otorgase la bendición que él le daba; ca él le daba todas las bendiciones quel podíe dar, et que tenia que en estas cosas quel había dado, quel heredaba mejor que a ninguno de sus fijos. Et así vuestro padre heredó cumplidamente la bendii Doña 2 Otrosí Beatriz, nieta del emperador Federico pero, sin embargo.—3 devisar, Earbarroja.— explicar.—4 vuestro, debía decir para recobrar el discurso directo de d o n Sancho, que de otro modo no se sabe dónde empalma.—5 acertar, hallar.—6 fallecer, faltar. 2 3 -rf>—— f i n hajb^rffi^a* DON JUAN MANUEL ción del rey don Ferrando, su padre et nuestro abuelo, et porque la heredó et la hobo, púdola dar a vos. Et so muy bien cierto que la él dio a vos cuando morió muy de buen talante; 1 ca vos fuestes a él fijo muy deseado et muy amado; et por ende so cierto que vos dio la su bendición la más cumplidamente que él pudo; et so cierto que la vuestra madre, que hobo la bendición de su padre et que amaba mucho a vos, et levó convusco et por vos mucha laceria, et cuando finó en Escalona 2 sé por cier- to que vos dio su bendición lo más cumplidamente que pudo. Et así vos heredastes et habedes la ben dición de vuestro padre et de vuestra madre, et diéronvosla ellos porque la heredaban de sus padres. Et pues la habedes como dicho es, et yo non he bendición, mas he maldición, como dicho es, non vos puedo dar otra bendición nin vos face mengua. Mas porque los reys son fechura de Dios, et por esto han avantaja '' de los otros homnes, porque son fechura apartada de Dios, et si por esto yo vos la puedo dar alguna bendición, pido por merced a Dios que vos dé la su bendición, et vos dé la mía cuanta vos yo puedo dar. Agora, don Johan, señor, llegadvos a mí et dárvosla he por despedirme de vos. Et fizólo así, et en esta guisa me partí del. i talante, taja. voluntad.—2 ventaja. Murió dona Beatriz en ug'o.—.} avan- Libro de los enjiernplos del Conde Lucanor et de Pafronio Este libro fizo don Johan, fijo del muy noble infante don Manuel, deseando que los homnes ficiesen en este mundo tales obras, que les fuesen aprovechamiento de las honras, et de las faciendas, et de sus estados; et fuesen más allegados a la carrera 1 por que pudiesen salvar las almas. Et puso en él los enxiemplos más aprovechosos que él sopo de las cosas que acaescieron, por que los homnes puedan facer esto que dicho es. F.t será maravilla, si de cualquier cosa que acaezca a cualquier linmne, non fallare en este libro su semejante que acaesció a otro. Et porque don Johan vio et sabe, que en los libros contescen muchos yerros en los trasladar porquetas letras semejan unas a otras, cuidando por la unn letra que es la otra en escribiéndolo, múdase toda la razón, et por aventura ron fúndese, et los que desi carrera, camino, medio. DON JUAN MANUEL pues fallan aquello escripto, ponen la culpa 1 al que fizo el libro; et porque don Johan se receló desto, ruega a los que leyeren cualquier libro que fuere trasladado del que él compuso, o de los libros que él fizo, que si fallaren alguna palabra mal puesta, que non pongan la culpa a él, fasta que vean el libro mismo que don Johan fizo, que es emendado, en muchos lugares, de su letra. Et los libro que él fizo, son estos que él ha fecho fasta aquí: La Crónica abreviada, El Libro de los Sabios, El Libro de la Caballería, El Libro del Infante, El Libro del Caballero et del Escudero, El Libro del Conde, El Libro de la Caza, El Libro de los Engeños, El Libro de los Cantares. E estos libros están en el monesterio de los Fraires Predicadores que él fizo en Peñafiel . Pero, desque vieren 2 los libros que él fizo, por las menguas que en ellos fallaren, non pongan la culpa a la su entención, más pónganla a la mengua del su entendimiento, porque se atrevió a se entremeter a tablar en tales cosas . 3 Pero, Dios sabe, que lo fizo por entención que se aprovechasen de lo que él diría las gentes que non fuesen muy letrados, nin muy sabidores . Et por ende, 4 fizo todos los sus libros en romance \ et esto es señal r poner la culpa, culpar, echar la c u l p a . — j Don Juan fundó este monasterio de Santo Domingo en 1 3 1 8 . — 3 La misma observación hizo en el Prólogo General (p. 1 1 ) y en los Prólogos fiel Libro de los Castigos y de la Crónica abreviada.—4 gentes; concertado con adjetivos masculinos. V . págs. 4 0 y 1 1 2 . — 5 mance, lencrua vulgar, contrapuesta al latín. 26 va ro- PROLOGO DEL LIBRO DEL cierta que los fizo para los legos 1 CONDE et de non muy grand saber como lo él es . Et de aquí adelante, co2 mienza el prólogo del Libro de los Enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio. En el nombre de Dios: amén. Entre muchas cosas extrañas-et maravillosas que Nuestro Señor Dios fizo, tovo por bien de facer una muy maravillosa; ésta es, que de cuantos homnes en el mundo son, non ha uno que del todo semeje a otro en la cara; ca como quier que todos los homnes han esas mismas cosas en la cara los unos que los otros, pero 3 las caras en sí mesmas non semejan las unas a las otras. Et pues en las caras que son tan pequeñas cosas ha en ellas tan grant departimiento , menor 4 maravilla es que haya departimiento en las voluntades et en las entenciones de los homnes. Et así fallaredes, que ningún homne non se semeja del todo en la voluntad nin en la entención con otro. Et facervos he algunos enxiemplos porque lo entendades mejor. Todos los que quieren et desean servir a Dios, todos quieren una cosa, pero non lo sirven todos en lego, no letrado, que no ha hecho estudios.—2 D o n Juan i quier... Manuel gustaba declarar que no era letrado.—3 como pero, forma de oración concesiva equivalente hoy a : aunque... diferencia. sin embargo.—4 departimiento, 27 X) O -V JUAN MANUEL una manera, ca unos le sirven en una manera et otros en otra. E otrosí, todos los que sirven a los señores, todos los sirven, mas non los sirven todos en una manera. Et los que labran et cantan, et trebejan , et cazan, et facen todas las otras cosas, to1 dos las facen, mas non las entienden nin las facen todos en una manera. Et asi, por este enxiemplo, et por otros que serien muy luengos de decir, podedes entender, que, como quier que los homnes todos sean homnes, et todos hayan voluntades et entenciones, que atan poco como se semejan en las caras, tan poco se semejan en las entenciones et en las voluntades ; pero q u e 2 todos se semejan en tanto que todos usan, et quieren, et aprenden mejor aquellas cosa de que se más p a g a n 3 que las otras. Et por que cada homne aprende mejor aquello de que se más paga, por ende el que alguna cosa quiere mostrar a otro, débegelo mostrar en la manera que entendiere que será más pagado el que la ha de aprender. Et porque a muchos homnes las cosas sotiles non les caben en los entendimientos porque non las entienden bien, non toman placer en leer aquellos libros nin aprender lo que es escripto en ellos. Et porque non toman placer en ello, non lo pueden aprender nin saber así como a ellos cumplía . 4 Por ende, yo don Johan, fijo del Infante don se, i trebejar, j u g a r . — 2 pero que, aunque.—3 pagarse, darse por satisfecho.—4 cumplir, convenir. 28 contentar- PROLOGO DEL LIBRO DEL CONDE Manuel, Adelantado Mayor de la frontera 1 et del regno de Murcia, fiz este libro, compuesto de las más apuestas 2 palabras que yo pude, et entre las palabras entremetí algunos enxiemplos de que se podrían aprovechar los que los oyeren. Et esto fiz segund la manera que facen los físicos, que cuando quieren facer alguna melicina 3 que aproveche al f í- gado, por razón que naturalmente el fígado se paga de las cosas dulces, mezclan con aquella melecina que quieren melecinar el fígado, azúcar o miel o alguna cosa dulce; et por el pagamiento de la cosa dulce, en tirándole 5 4 que el fígado ha para sí, lieva con ella la melecina quel ha de aprovechar. Et eso mismo facen a cualquier miembro que haya mester alguna melecina, que siempre la dan con alguna cosa que naturalmente aquel miembro la haya de tirar a sí. Et a esta semejanza, con la merced de Dios, será fecho este libro, et los que lo leyeren, si por su voluntad tomaren placer de las cosas provechosas, que v fallaren, será bien; et aun los que la tan bien non s entendieren, non podrán escusar que en leyendo el libro, por las palabras falagueras 7 et apuestas que en él fallarán, que non hayan a leer las cosas aprovechoi Adelantado mayor de la frontera, gobernador militar de la región fronteriza con los moros. Alfonso XI dio este cargo a don Tuan Manuel en 1 3 2 2 y le confirmó el de Adelantado del reino hermoso, bien compuesto.—3 melicina de M u r c i a . — 2 apuesto, o melecina, medicina.—4 pagamiento, satisfacción, afición.— atraer naturalmente.—6 H o y construiríamos: los qiie 5 tirar, ixon la entendieren tan bien.—7 falaguero, halagüeño, halagador. 29 DON JUAN MANUEL ses que son y mezcladas; et aunque ellos non lo deseen, aprovecharse han dellas, así como el fígado et los otros miembros dichos se aprovechan de las melecinas que son mezcladas con las cosas de que se ellos pagan. Et Dios, que es complido 1 et complidor 2 de todos los buenos fechos, por la su merced et por la su piadat quiera que los que este libro leyeren, que se aprovechen del a servicio de Dios et para salvamiento de sus almas et aprovechamiento de sus cuerpos, así como El sabe, que yo, Don Johan, lo digo a esa entención. Et lo que y fallaren que non es tan bien dicho, non pongan culpa a la mí entención, mas pónganla a la mengua del mío entendimiento. Et si alguna cosa fallaren bien dicha o aprovechosa, gradéscanlo a Dios, ca El es aquel por quien todos los buenos dichos et fechos se dicen et se facen. Et pues el prólogo es acabado, de aquí adelante comenzaré la materia del libro, en manera de un grand Señor que fablaba con un su consejero. Et dicían al Señor, Conde Lucanor, et al consejero, Patronio. p e r f e c t o . — 2 Don Juan hace aquí un juego d e i complido, palabras t D i o s es perfecto, y por él se cumplen las buenas obras. DEL HOMN E BU EX EJEMPLO O E SU FIJO ¡I * De lo que contesció a un homne bueno con su fijo Otra vez acaesció que el conde Lucanor fablaba con Patronio, su consejero, et dijol como estaba en grant coidado et en grand queja 1 de un fecho que quería facer, ca, si por aventura lo ficiese, sabía que muchas gentes le trabarían en 2 ello, et otrosí, si non lo fi- ciese, que él mismo entendíe, quel podrían trabar en ello con razón. Et díjole cuál era el fecho, et rogol quel consejase lo que entendía que debía facer sobre ello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio— bien sé yo que vos fallaredes muchos que vos podrían consejar mejor que yo, et a vos dio Dios muy buen entendimiento, que sé, que mi consejo vos face muy pequeña mengua, mas pues lo queredes, decir vos he lo que ende entiendo. Señor conde Lucanor —dijo Patronio— mucho me placería que parásedes mientes 3 gada a un ejiemplo de una cosa que acaesció una ve4 a un homne bueno 5 con su fijo. E el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello. Et Patronio d i j o : * Conservo la numeración de los ejemplos tal c o m o se halla en los principales manuscritos para facilitar cualquier consulta. i queja, apuro, a f l i c c i ó n . — 2 trabar en una cosa, censurarla, p o mientes a, considerar, meditar.—4 rener reparos.—3 parar gada, vez.—5 Aqui homne bueno tiene la misma significación indeterminada que cuando decimos " u n buen h o m b r e " . 31 o" '"ÜS! DON ftp. JUAN MANUEL —Señor, así contesció, que un homne bueno había un f i j o ; e como quier que era mozo segund sus días, era asaz de sotil entendimiento. Et c a d a 1 que el padre alguna cosa quería facer, porque pocas son las cosas en que algún contrallo non puede acaes2 cer, dicial el f i j o : que en aquello que él quería facer, que veía él que podría acaescer el contrario. Et por esta manera lo partía 3 de facer algunas cosas quel complían para su facienda. Et bien cred que cuanto los mozos son más sotiles de entendimiento, tanto son más aparejados 4 para facer grandes yerros para sus faciendas; ca han entendimiento para comenzar la cosa, mas non saben la manera cómo se puede acabar, et por esto caen en grandes yerros, si non han qui 5 los guarde dello. Et así, aquel mozo por la sotileza que había del entendimiento et quel menguaba la manera de saber facer la obra complidamente, embargaba 0 a su padre en muchas cosas que había de facer. Et de que el padre pasó grant tiempo esta vida con su fijo, lo uno por el daño que se le seguía de las cosas que se le embargaban de facer, et lo al por el 7 enojo que tomaba de aquellas cosas que su fijo le dicía, et señaladamente lo más, por castigar a su fijo et darle ejiemplo como ficiese en las cosas quel acaesi cada como adverbio de t i e m p o : cada vez, siempre.—2 contrallo, con valor de neutro, c o m o más abajo el contrario, cosa contraria, lo contrario.—3 partir, apartar.—4 aparejado, dispuesquien.— to.—5 qui, pronombre relativo que se usaba al igual de 6 embargar, dificultar, impedir.—7 al, pronombre indeterminado, otra c o s a ; lo al, además. 32 DEL HOMNE BUENO E SU FIJO ciesen adelante, tomó esta manera segund aquí oiredes: El homne bueno et su fijo eran labradores et m o raban cerca de una villa. Et un día que facían y mercado dijo a su fijo que fuesen amos allá para comprar algunas cosas que habían mester; et acordaron de levar una bestia en que lo trajiesen: et yendo amos a mercado levaban la bestia sin ninguna carga et iban amos de pie et encontraron unos homnes que vinían daquella villa a do ron en uno ellos iban. Et de que fabla- 1 et se partieron 2 3 los unos de los otros, aquellos homnes que encontraron, comenzaron a departir ellos entre sí et dicían que non les parescían de buen recabdo aquel homne et su fijo, pues levaban la 4 bestia descargada et ir entre amos de pie. E el homne bueno, después que aquello oyó, preguntó a su fijo que aquel parescía daquello que dicían. Et el fijo dijo, que decían verdat, que pues la bestia iba descargada que non era buen seso 5 ir entre amos de pie; et entonce mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la bestia. Et yendo así, por el camino fallaron otros homnes: et de que se partieron dellos, comenzaron a decir que lo errara mucho aquel homne bueno, porque iba él de pie que era viejo et cansado, et el mozo que podría sofrir laceria 8 iba en la bestia. Preguntó enton- apartari do, donde.—2 en uno, uno con otro.—3 partirse, se, separarse.—4 recabdo, cordura, juicio, sentido.—5 seso, discreción, entendimiento.—S laceria, trabajo, fatiga. 33 3 JUAN ZJOiV MANUEL ce el omne bueno a su fijo que quel parescía de lo que aquéllos dicían; et él dijol quel parescía que dicían razón . E estonce mandó a su fijo, que diciese 1 2 de la bestia et subió él en ella. Et a poca pieza toparon con otros et dijieron que 3 facía muy desaguisado dejar el mozo que era tier4 no et non podría sofrir laceria, ir de pie et ir el homne bueno que era usado de pararse a las lacerias, 6 en la bestia. Estonce preguntó el homne bueno a su fijo que quel parescía desto que éstos dicían. Et el mozo díjol que según él cuidaba, que dicían verdat. Estonce mandó el homne bueno a su fijo que subiese en la bestia porque non fuese ninguno dellos de pie. Et yendo así, encontraron otros homnes et comenzaron a decir que aquella bestia en que iban era tan flaca 8 que abes 7 podría andar bien por el camino, et pues así era, que facían muy grant yerro ir entramos en la bestia. Et el homne bueno preguntó al su fijo, que quel semejaba daquello que aquellos homnes buenos dicían: et el mozo dijo a su padre, quel semejaba verdat aquello que dicían. Estonce el padre respondió a su fijo en esta manera: —Fijo, bien sabes que, cuando saliemos de nuestra casa que amos veníamos de pie et traíamos la bestia sin carga ninguna; et tú dicías, que te semejaba i razón, cosa razonable.—2 decir o dicir, descender.—3 piesa : injusto, contra razón.—5 paespacio de tiempo.—4 desaguisado, rarse, hacer frente.—6 flaco, débil, flojo.—7 abes, difícilmente, apenas. 34 DEL HOMNE BUENO E SU FIJO que era bien. Et después, fallamos homnes en el camino que nos dijieron que non era bien, et mándete yo sobir en la bestia et finqué yo de pié; et tú dijiste, que era bien. Et después fallamos otros homnes que dijieron que aquello non era bien, et por ende descendiste tú et subí yo en la bestia, et tú dijiste que era aquello lo mejor. Et porque los otros que fallamos dijieron que non era bien, mándete subir en. la bestia comigo; et tú dijiste que era mejor que non fincar tú de pie et ir yo en la bestia. Et agora estos que fallamos, dicen que facemos yerro en ir entre amos en la bestia; et tú tienes que dicen verdat. Et pues que así es, ruégote que rne digas qué es lo que podemos facer en que las gentes non puedan trabar; ca ya fuemos entramos de pie, et dijieron que non facíamos bien; et fu 1 yo de pie et tú en la bes- tia, et dijieron que errábamos; et fu yo en la bestia et tú de pie, et dijieron que era yerro; et agora irnos 2 amos en la bestia, et dicen que facemos mal. Pues 3 en ninguna guisa non puede ser que alguna destas cosas non fagamos e ya todas las ficiemos, et todas dicen que son yerros. Et esto fiz yo porque tomases ejiemplo de las cosas que te acaesciesen en tu facienda; ca cierto sey que nunca farás cosa de que todos digan bien; ca si fuere buena la cosa, los malos et aquellos que se les non sigue pro de aquella cosa, dii fu, f u i . — 2 irnos, antes usó fuemos forma regular del presente de ir. y fu, formas de perfecto del mismo 3 F o r m a concurrente con la más culta 35 ambos. Poco verbo.— DON JUAN MANUEL rán mal della; et si fuere la cosa mala, los buenos que se pagan del bien, non podrían decir que es bien el mal que tú feciste. Et por ende, si tú quieres facer lo mejor et más a tu pro, cata que fagas lo mejor et 1 lo que entendieres que te cumple más, et sol que non 2 sea mal, non dejes de lo facer por recelo del dicho de las gentes, ca cierto es que las gentes a lo demás 3 siempre fablan en las cosas a su voluntad, et non catan lo que es más a su pro. Et vos, señor Conde Lucanor, en esto que me decides que queredes facer et que recelades que vos trabarán las gentes en ello, et si non lo facedes que eso mismo farán, pues me mandades que vos conseje en ello, el mi consejo es éste: que ante que comencedes el fecho, que cuidedes toda la pro e el daño que se vos puede ende seguir, et que non vos fiedes en vuestro seso, et que vos guardedes que vos non engañe la voluntad, et que vos consejedes con los que entendiéredes que son de buen entendimiento, et leales et de buena poridat *. Et si tal consejero non falláredes, guardat que vos non arrebatedes 5 a lo que hobiéredes a facer, a lo menos fasta que pase un día et una noche , si fuese cosa que se non pierda por 6 tiempo. Et de que estas cosas guardáredes en lo que hobiéredes de facer, et lo falláredes que es bien et i catar, mirar, considerar.—2 sol, solamente.—3 a lo demás, las más veces.—4 poridat, puridad, secreto.—5 arrebatar, apresurar.—6 Don Juan era partidario de consultar las cosas con la almohada. 36 DEL SALTO DEL REY RICHALTE vuestra pro, conséjovos yo que nunca lo dejedes de facer por recelo de lo que las gentes podrían dello decir. Et el conde tovo por buen consejo lo que Patronio le consejaba; et fizólo así, et fallóse ende bien. Et cuando don Johan falló este enjiemplo, mandólo escribir en este libro, et fizo estos viesos 1 en que está abreviadamente toda la sentencia deste ejiemplo. Et los viesos dicen así: Por dicho de las gentes, sol que non sea mal, Al pro tenet las mientes, et non fagades al. EJEMPLO Del s a l t o que fizo el r e y Richalte contra l o s III de Inglaterra 2 en la mar moros Un día se apartó el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et dijol así: —Patronio, yo fío mucho en el vuestro entendimiento, et sé que lo que vos non entendiéredes o a lo que non pudiéredes dar consejo, que non ha ningún otro homne que lo pudiese acertar . Por ende, 3 vos ruego que me aconsejedes lo mejor que vos entendierdes en lo que agora vos diré: V o s sabedes muy bien, que y o non so ya muy mancebo, et acaescióme así, que desde que fuy nascido i viesos, versos.—2 Ricardo Corazón de León emprendió cruzada en 1190.—3 acertar, hallar. 37 una DON JUAN MANUEL fasta agora, que siempre me crié et visque 1 en muy grandes guerras, a veces con cristianos et a veces con moros, et lo demás 2 siempre lo hobe con reys, mis señores et mis vecinos . Et cuando lo hobe 3 con cristianos, siempre me guardé que nunca se levantase ninguna guerra a mi culpa, pero non se pudo escusar de tomar muy grant daño muchos que lo non merescieron. Et lo uno por esto, et por otros yerros que yo fiz contra nuestro Señor Dios, et otrosí, porque veo que por homne del mundo, nin por ninguna manera, non puedo un día solo ser seguro de la muerte, et so cierto que naturalmente, segund la mi edat, non puedo vevir muy luengamente, et sé que he [de] ir ante Dios que es tal juez de que non me puedo escusar por palabras, nin por otra manera, nin puedo ser jubgado sinón por las buenas obras o malas que hobiere fecho; et sé, que si por mi desaventura fuere fallado en cosa por que Dios con derecho haya de ser contra mí, so cierto, que en ninguna manera non podré escusar de ir a las penas del infierno en que sin fin habré a fincar, et cosa del mundo non me podrá tener pro. Et si Dios me ficiere tanta merced por que El falle en mí tal merescimiento, por que me deba escoger para ser compañero de los sus siervos et ganar el paraíso; sé por cierto, que a este bien, et a este placer, et a esta gloria, non se puede comparar ningún i visque, perfecto de v i v i r ; visen para la tercera per=ona.— 2 lo demás, las más veces (V. pág. 36)-—3 Se refiere a los Reyes de Castilla sus parientes, y a los Reyes de Granada. 38 DEL SALTO DEL REY RICHALTE otro placer del mundo. Et pues este bien et este mal tan grande non se cobra sinón por las obras, ruegovos que segund el estado que yo tengo, que cuidedes et me consejedes la manera mejor que entendiéredes por que pueda facer emienda a Dios de los yerros que contra El fiz, et pueda haber la su gracia. Señor conde Lucanor —dijo Patronio —mucho me place de todas estas razones que habedes dicho, et señaladamente, porque me dijiestes que en todo esto vos consejase segund el estado que vos tenedes; ca si de otra guisa me lo dijiéredes bien cuidaría que lo dijiéredes por me probar segund la prueba que el rey fezo a su p r i u a d o . . . ; mas pláceme mucho por1 que decides que queredes facer emienda a Dios de los yerros que ficiestes, guardando vuestro estado et vuestra honra; ca ciertamente, señor conde Lucanor, si vos quisiéredes dejar vuestro estado et tomar vida de orden o de otro apartamiento, non podríades escusar que vos non acaesciesen dos cosas: la primera, que seríades muy mal judgado de todas las gentes, ca todos dirían que lo faciades con mengua de corazón et vos pespagábades de vevir entre los buenos; et la otra es, que sería muy grant maravilla, si pudiésedes sofrir las asperezas de la orden, et si después la h o biésedes a dejar o vevir en ella non la guardando como debíades, seer vos hía muy grant daño paral 2 i Alude aquí al ejemplo primero de la colección.—a paral; a veces el artículo el, perdida la vocal, se unía a alguna preposición precedente, como ocurre hoy con la contracción al. 39 *ffl C O . V JUAN ' f° MANUEL alma et grant vergüenza et grant demuesto paral cuerpo et para la fama. Mas pues este bien queredes facer, placerme hía que sopiésedes lo que mostró Dios a un ermitaño muy santo de lo que había de contercer a él et al rey Richalte de Englaterra. . E el conde Lucanor le rogó quel dijiese cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor — d i j o Patronio— un ermitaño era homne de muy buena vida, et facía mucho bien, et sofría grandes trabajos por ganar la gracia de D i o s ; et por ende, fizol Dios tanta merced quel prometió et le aseguró que habría la gloria del paraíso. El ermitaño gradesció esto mucho a Dios et seyendo ya desto seguro, pidió a Dios por merced quel mostrase quién había de ser su compañero en paraíso. Et como quier que Nuestro Señor le enviase decir algunas veces con el ángel que non facía bien en le demandar tal cosa, pero tanto se afincó en su petición, que tovo por bien Nuestro Señor Dios del responder et envióle decir con su ángel que el rey Richalte de Inglaterra et él que serían compañeros en paraíso. Desta razón non plogo mucho al ermitaño, ca él conoscía muy bien al rey, et sabía que era homne muy guerrero et que había muertos , et robados, et des1 heredados muchas gentes, et siempre le viera facer i muertos; este participio y los dos siguientes conciertan con el complemento gentes, el cual se considera para este efecto como masculino. V . págs. 2 6 y 1 1 2 . 40 " ' O ' " DEL SALTO DEL REY **n RICHALTE vida muy contralla de la suya et aún que páresela muy alongado 1 de la carrera de salvación; et por esto es- taba el ermitaño de muy mal talante. Et desque Nuestro Señor Dios lo vio así estar, enviol decir con el su ángel que non se quejase nin se maravillase de lo quel dijiera, ca cierto fuese que más servicio ficiera a Dios et más meresciera el rey Richalte en un salto que saltara, que el ermitaño en cuantas buenas obras ficiera en su vida. Et el ermitaño se maravilló ende mucho, et preguntol cómo podía esto seer. Et el ángel le dijo que sopiese que el rey de Francia , et el rey de Inglaterra et el rey de Navarra 2 3 pa- saron a Ultramar . Et el día que llegaron al puerto, 4 yendo todos armados para tomar tierra, vieron en la ribera tanta muchedumbre de moros, que tomaron dubda 5 si podrían salir a tierra. Estonce el rey de Francia envió decir al rey de Inglaterra que viniese a aquella nave a do él estaba en que acordarían cómo habían de facer. Et el rey de Inglaterra, que estaba en su caballo, cuando esto oyó, dijo al mandadero del rey de Francia, quel dijiese de su parte que bien sabía que él había fecho a Dios muchos enojos et muchos pesares en este mundo, et que siempre le pidiera merced quel trajiese a tiempo quel ficiese emienda por el i alongado, alejado.—3 Felipe Augusto, que en compañía del Rey inglés salió con dirección a Tierra Santa.—3 Ningún Rey navarro fué a esta Cruzada de los Santos Lugares.—4 Ultramar, cualquier país al que se iba cruzando el mar.—5 Tomar dubda; dudar. 41 DON JUAN MANUEL su cuerpo, et que, loado a Dios, que veía el día que él deseaba mucho; ca si allí muriese, pues había fecho la emienda que pidiera ante que de su tierra se partiese, et estaba en verdadera penitencia, que era cierto quel habría Dios merced al alma; et que si los moros fuesen vencidos, que tomaría Dios mucho servicio, et serían todos muy de buena ventura. Et de que esta razón hobo dicha, acomendó el 1 cuerpo et el alma a Dios et pidiol merced quel acorriese, et signóse del signo de la Santa Cruz, et mandó a los suyos quel ayudasen. Et luego dio de las espuelas al caballo et saltó en la mar contra la ribera do estaban los moros. Et como quiera que estaban cerca del puerto, non era la mar tan baja que el rey et el caballo non se metiesen todos so el agua, en guisa que non paresció dellos ninguna cosa; pero Dios, así como Señor tan piadoso et de tan grant poder, acordándose de lo que dijo en el Evangelio ; que non 2 quiere la muerte del pecador si non que se convierta et viva, acorrió entonce al rey de Inglaterra et librol de muerte para este mundo et diol vida perdurable para siempre, et escapol de aquel peligro del agua. 3 Et enderezó 4 a los moros. Et cuando los ingleses vieron facer esto a su Señor, saltaron todos en la mar en pos del et enderezaron todos a los moros. E cuando los franceses 5 vieron esto, luego el prefijo a se cambió por en.—2 Ezei acomendar; quiel, X X X I I I , n . — 3 escapar, con uso transitivo, librar.— 4 enderezar, encaminarse.—5 No andaban ya juntos los fran- 42 DEL SALTO DEL REY RICHALTE tovieron que les era mengua grande, lo que ellos nunca solían sofrir, et saltaron luego todos en la mar contra los moros. Et desque los vieron venir contra sí, et vieron que non dubdaban 1 la muerte, et que vi- nían contra ellos tan bravamente, non los osaron asperar et dejáronles el puerto de la mar et comenzaron a fuír. Et desque los cristianos llegaron al puerto, mataron muchos de los que pudieron alcanzar et fueron muy bien andantes, et fieieron dése camino mucho servicio a Dios. Et todo este bien vino por aquel salto que fizo el rey Richalte de Inglaterra. Cuando el ermitaño esto oyó, plogol ende mucho et entendió quel facía Dios muy grant merced en querer que fuese él compañero en paraíso de homne que tal servicio ficiera a Dios, et tanto ensalzamiento en la fe católica. Et vos, señor conde Lucanor, si queredes servir a Dios et facerle emienda de los enojos quel habedes fecho, guisat 2 rra, emendedes que ante que partades de vuestra tie3 lo que habedes fecho a aquellos que entendedes que feciste algún daño. Et faced penitencia de vuestros pecados et non paredes mientes al ufana 4 del mundo sin pro, et que es toda vanidat, nin creades a muchos que vos dirán que fagades mucho ceses y los ingleses; los primeros fueron directamente a Tolemaida, mientras los segundos se detuvieron en la conquista de Chipre. i dubdar, enmendar, temer.—2 guisar, resarcir.—4 ufana, disponer, ufanía, 43 arreglar.—3 presunción, emendar, vanidad. ^*.v DON JUAN MANUEL por la valía \ e esta valía dicen ellos por mantener muchas gentes, et non catan si han de que lo pueden complir, et non paran mientes cómo acabaron o cuántos fincaron de los que non cataron sinón por esta que ellos llaman grant valía, o como son poblados los sus solares . Et vos, señor conde Lucanor, 2 pues decides que queredes servir a Dios et facerle emienda de los enojos quel fecistes, non querades seguir esta carrera que es de ufana et llena de vanidat. Mas, pues Dios vos pobló en tierra quel podades servir contra los moros, tan bien en mar como por tierra, facet vuestro poder por que seades seguro de lo que dejades en vuestra tierra, Et esto fincado seguro, et habiendo fecho emienda a Dios de los yerros que ficiestes, por que estedes en verdadera penitencia, et por que de los bienes que fecierdes náyades de todos merescimien- to, faciendo esto, podedes dejar todo lo al, et estar siempre en servicio de Dios et acabar así vuestra vida. Et faciendo esto, tengo que ésta es la mejor manera que vos podedes tomar para salvar el alma, guardando vuestro estado et vuestra honra. Et debedes crer que por estar en servicio de Dios non morredes ante, nin vivredes 3 más por estar en vues- tra tierra. Et si muriéredes en servicio de Dios. i valía, poder, autoridad.—2 solar, tierras sobre las que el señor tenía pleno dominio con jurisdicción sobre los pobladores, y vivredes, formas contractas de futuro. V . pá— 3 morredes gina 19. 44 DEL S A L T O DEL REY RICHALT E viviendo en la manera que vos yo he dicho, seredes mártir et muy bien aventurado; et aunque non inun d e s por armas, la buena voluntat et las buenas obras vos farán mártir; et aun los que mal quisieren decir, non podrían, ca ya todos veien que non dejades nada de lo que debedes facer de Caballería, mas que queredes seer caballero de Dios et dejades de ser caballero del diablo et de la ufana del mundo, que es fallescedera. E agora, señor conde, vos he dicho el mío consejo segund me lo pidiestes, de lo que yo entiendo como podedes mejor salvar el alma segund el estado que tenedes. Et semejaredes a lo que fizo el rey Richalte de Inglaterra en el salto e bien fecho que fizo. E al conde Lucanor, plogo mucho del consejo que Patronio le dio, et rogó a Dios quel guisase que lo pueda facer como él lo dicía et como el conde lo tenía en corazón . 1 Et veyendo don Johan, que este ejiemplo era bueno, mandólo poner en este libro, et fizo estos viesos en que se entiende abreviadamente todo el enjiemplo. Et los viesos dicen así: Qui por caballero se toviere, Mas debe desear este salto, Que non si en la orden se metiere, O se encerrase tras muro alto. i tener en corazón, tener el propósito. 45 DON JUAN MANUEL ENXEMPLO V De lo q u e c o n t e s c i ó a un r a p o s o c o n un c u e r v o que ieníe un p e d a z o d e q u e s o en el p i c o Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et dijol así: —Patronio, un homne, que da a entender que es mi amigo, me comenzó a loar mucho, dándome a entender que había en mí muchos complimientos 1 de honra et de poder e de muchas bondades. Et de que con estas razones me falagó cuanto pudo, mo- i complimicnto, perfección. 4^ U№ DEL vióme 1 RAPOSO E EL CUERVO un pleito , que en la primera vista, segund 2 lo que yo puedo entender, que paresce que es mi pro. Et contó el conde a Patronio cuál era el pleito quel movia; et como quier que páresela el pleito aprovechoso, Patronio entendió el engaño que yacía ascondido so 3 las palabras fremosas. Et por ende dijo al conde: —Señor conde Lucanor, sabet que este homne vos quiere engañar, dándovos a entender que el vuestro poder et el vuestro estado es mayor de cuanto es la verdat. Et para que vos podades guardar deste en­ gaño que vos quiere facer, placerme hía que sopié­ sedes lo que contesció a un cuervo con un raposo. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—­, el cuervo falló una vegada un grant pedazo de queso et subió en un árbol porque pudiese comer el queso más a su guisa et sin embargo 4 de ninguno. Et en cuanto el cuervo así estaba, pasó un raposo por el pie del árbol, et desque vio el queso que el cuervo tenía, comenzó a cuidar en cuál manera lo podría levar del . Et por ende encomenzó a fablar con él en 5 esta guisa: — D o n Cuervo, muy grant tiempo ha que oí fa­ blar de vos et de la vuestra nobleza, et de la vues­ tra apostura °; et como quiera que vos mucho bus­ t mover, suscitar, entablar, iniciar.—2 pleito, 3 so, b a j o . — 4 embargo, társelo.—6 ap'stura, impedimento.—5 llevar compostura, adorno, 47 neeocio. trato.— de un o algo, gentileza. qui­ ni» > » W^g DO X **t JUAN —LLj, MANUEL qué, non fué la voluntad de Dios nin la mi ventura, que vos pudiese fallar fasta agora; et agora que vos veo, entiendo que ha mucho más bien en vos de cuanto me dicían. Et porque veades que vos non lo digo por lesonja, tan bien como vos diré las aposturas que en vos entiendo, tan bien vos diré las cosas en que las gentes tienen que non sodes tan apuesto . Todas las gentes tienen que la color de las vues1 tras péñolas 2 et de los ojos, et del pico, et de los pies, et de las uñas, que todo es prieto ; et porque 3 la cosa prieta non es tan apuesta como la de otra color, et vos sodes todo prieto, tienen las gentes que es mengua de vuestra apostura, et non entienden cómo yerran en ello mucho; ca como quier que las vuestras péñolas son prietas, tan prieta et tan lucia es aquella pretura , que torna en india , commo 4 5 péñolas de pavón , que es la más fremosa ave del 6 mundo, et como quier que los vuestros ojos son prietos, cuanto para ojos, mucho son más fremosas que otros ojos ningunos, ca la propiedat del ojo non es sinón ver, et porque toda cosa prieta conorta el viso ', para los ojos los prietos son los mejores, et por ende son más loados los ojos de la gancela , que son más 8 prietos que de ninguna otra animaba. Otrosí, el vuestro pico et las vuestras manos et uñas son i apuesto, 3 prieto, gentil, bien c o m p u e s t o . — 2 péñola, color oscuro o negro.—4 pretura, digo, azul añil.—6 pavón, pavo real.—7 viso, gacela. 48 pluma del ave.— negrura.—5 indio, vista.—8 ín- gancela, >»Mgjj*" DE [. R A P O S O E XLS> EL CUERVO fuertes más que de ninguna ave tamaña 1 como vos. Otrosí, en el vuestro vuelo habedes tan grant ligereza, que vos non embarga el viento de ir contra él por recio que sea, lo que otra ave non puede facer tan ligeramente como vos. Et bien tengo que, pues Dios todas las cosas face con razón, que non consintría 2 que, pues en todo todes tan complido 3 , que hobiese en vos mengua de non cantar mejor que ninguna otra ave. Et pues Dios me fizo tanta merced que vos veo, et sé que ha en vos más bien de cuanto nunca de vos oí, si yo pudiese oír de vos el vuestro canto para siempre me ternia 4 por de buena ventura. Et, señor conde Lucanor, parat mientes, que maguer 5 que la entención del raposo era para engañar al cuervo. <¡ue siempre las sus razones fueron con verdat. Et set cierto que los engaños et daños mortales siempre son los que se dicen con verdat engañosa. Et desque el cuervo vio en cuantas maneras el raposo le alababa, et como l e dicía verdat en todas, creó que asil decia verdat en todo lo al. et tovo que era su amigo, et non sospechó que l o facía por levar del el queso que tenía en el pico. Et por l a s muchas buenas razones quel había oído, et por los falagos et ruegos quel T tamaña, t a n g r a n d e , d e l m i s m o t a m a ñ o . — 2 consintria, contracta del c o n d i c i o n a l . — 3 nia, gunos ficiera porque cantase, abrió metátesis por por errado tenería, arcaísmo cnniplido, forma perfecto, acabado.—4 ter- tenría.—5 maguer, Al- Han e s c r i t o maguer a con pesar de. ditre^is. 40 1 DON JUAN MANUEL el pico para cantar; et desque el pico fué abierto para cantar cayó el queso en tierra, et tomólo el raposo et fuese con él. Et así fincó engañado el cuervo del raposo, creyendo que había en sí más apostura et más complimiento de cuanta era la verdad. Et vos, señor conde Lucanor, como quier que Dios voz fizo asaz mercet en todo, pues veedes que aquel homne vos quiere facer entender que habedes mayor poder et mayor honra et más bondades de cuanto vos sabedes que es la verdat, entendet que lo face por vos engañar, et guardat vos del et faredes como homne de buen recabdo. Al conde plogo mucho de lo que Patronio le dijo, et fizólo así, et con su consejo fué él guardado de yerro. Et porque entendió don Johan que este exiemplo era muy bueno, fizólo escribir en este libro, et fizo estos viesos, en que se entiende abreviadamente la entención de todo este exiemplo. Et los viesos dicen así: Qui te alaba c o n lo que non es en ti Sabe, que quiere levar lo que has, de ti. So DE LA GOLONDRINA EXEMPLO VI De lo q u e c o n t e s c i ó a la g o l o n d r i n a con l a s o i r á s a v e s c u a n d o v i o s e m b r a r el lino Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et dijol: —Patronio, a mí dicen que unos mis vecinos, que son más poderosos que yo, se andan ayuntando et faciendo muchas maestrías et artes con que me 1 puedan engañar et facer mucho dapno; et yo non lo creo, nin me recelo ende; pero, por el buen entendimiento que vos habedes, quiérovos preguntar i maestria, estratagema, engaño. DON JUAN MANUEL que me digades, si entendedes que debo facer alguna cosa sobresto. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, para que en esto fagades lo que y o entiendo que vos cumple facer, placerme hía mucho que sopiésedes lo que contesció a la golondrina con las otras aves. El conde Lucanor le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor — d i j o Patronio—, la golondrina vido que un homne sembraba lino, et entendió por el su buen entendimiento que si aquel lino nasciese, podrían los homnes facer redes et lazos para tomar las aves. Et luego fuese para las aves et fizólas ayuntar, et díjoles en como el homne sembraba aquel lino, et que fuesen ciertas que si aquel lino nasciese, que se les seguiría ende muy grant dapno et que les consejaba que ante que el lino nasciese, que fuesen allá et que lo arrincasen; ca las cosas son ligeras de se desfacer en el comienzo et después son muy más 1 graves de se des fa- cer. Et las aves tovieron esto en poco et non lo quisieron facer. Et la golondrina les a f i n c ó 2 desto muchas veces, fasta que vio que las aves non se sintían desto, nin daban por ello nada. Et el lino era ya tan crescido que las aves non lo podrían arrancar con las m a n o s 4 nin con los picos; et desque esto vieron las aves que el lino era crescido et que non i muy miar.—3 ejemplo más graves, sentirse, anterior, forma resentirse, mano de tener designa el 52 superlativo.—2 enojo.—4 tarso del afincar, Aquí, ave, o como la apreen pata. el DE LA GOLONDRINA podían poner consejo al daño que se les ende seguiría, arripintiéronse ende mucho porque ante non habían y puesto consejo . Pero el repintimiento 1 2 fué a tiempo que non podía tener ya pro. Et ante desto, cuando la golondrina vio que non querían poner recabdo las aves en aquel daño que les vinía, fuese paral homne, et metióse en su poder et ganó del seguranza 3 para sí et para su linaje. Et después acá viven las golondrinas en poder de los homnes et son seguras dellos; et las otras aves que se non quisieron guardar, témanlas cada día con redes et con lazos. —Et vos, señor conde Lucanor, si queredes ser guardado deste daño que decides que vos puede venir, apercebitvos et ponet y recabdo, ante que el daño vos pueda acaescer, ca non es cuerdo el que vee la cosa desque es acaescida, mas es cuerdo el que por una señaleja o por un movimiento cualquier entiende el daño quel puede venir et pone y consejo porque nol acaezca. Et al conde plogo esto mucho, et fizólo segund Patronio le consejó et fallóse ende bien. Et porque entendió don Johan, que este enxiemplo era muy bueno, fizólo poner en este libro et fizo estos viesos que dicen así: En el comienzo del>e homme partir * El daño, que non le pueda venir i consejo, remedio.—2 rcpentimicnto, tantas otras voces del t e x t o . — 3 seguranza, 4 partir, apartar. 53 sin el prefijo seguro, o, como seguridad.— •o»> **' > »* DON JUAN « 'P> , MANUEL ENXEMPLO VII De lo que c o n l e s c i ó a una mujer quel dicien d o ñ a T r u h a n a Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio en esta guisa: —Patronio, un homne me dijo una razón et amostróme la manera cómo podría seer. Et bien vos digo que tantas maneras de aprovechamiento ha en ella que, si Dios quiere que se faga así como me él dijo, que sería mucho mi pro; ca tantas cosas son que nascen las unas de las otras, que al cabo es muy grant fecho además . í Et contó a Patronio la manera cómo podría seer. Desque Patronio entendió aquellas razones, respondió al conde en esta manera: —Señor conde Lucanor, siempre oí decir que era buen seso atenerse homne a las cosas ciertas et non a las vanas fiuzas , ca muchas veces a los que se 2 atienen a las fiuzas, contésceles lo que contesció a doña Truhana. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio—, una mujer fué que habíe nombre doña Truhana et era asaz más pobre que rica: et un día iba al mercado et levaba i además, intensifica la frase confianza, presunción. 54 c o m o en la pág. 7 . — 2 fiu:a, DE DOÑA TRUHANA una olla de miel en la cabeza. Et yendo por el camino, comenzó a cuidar que vendría aquella olla de 1 miel et que compraría una partida de huevos, et de aquellos huevos nascirían gallinas et después de aquellos dineros que valdrían compraría ovejas, et así fué comprando de las ganancias que facía, fasta que fallóse por más rica que ninguna de sus vecinas. Et con aquella riqueza que ella cuidaba que había, asmó 2 cómo casaría sus fijos et sos fijas, et cómo iría aguardada 3 por la calle con yernos et con nueras, et como dicían por ella como fuera de buena ventura en llegar a tan grant riqueza, seyendo tan pobre commo solía ser *. Et pensando en esto comenzó a reír con grant placer que había de la su buena andanza, et en riendo dio con la mano en su frúente, et entonce cayol la olla de la miel en tierra et quebróse. Et cuando vio la olla quebrada, comenzó a facer muy grant duelo, teniendo que había perdido todo lo que cuidaba que habría si la olla non se quebrara. Et porque puso todo su pensamiento por fiuza vana, non se fizo al cabo nada de lo que ella cuidaba. Et vos, señor conde, si queredes que lo que vos dijieren et lo que vos cuidardes que sea todo cosa cierta, cred et cuydat siempre tales cosas que sean i vendría, imaginar.—3 frástica que forma contracta por vendería.—2 aguardar, acompañar.—4 da al verbo ser solía significación 55 asmar, ser, discurrir, forma durativa. peri- DON JUAN MANUEL aguisadas et non fiuzas dubdosas et vanas. Et si las quisierdes probar, guardatvos que non aventuredes nin pongades de lo vuestro cosa de que vos sintades 1 por fiuza de la pro de lo que non sodes cierto. Al conde plogo de lo que Patronio le dijo, et fizólo así et fallóse ende bien. Et porque don Johan se pagó deste ejiemplo, fizólo poner en este libro et fizo estos viesos: A las cosas ciertas v o s c o m e n d a t , Et de las fiuzas vanas v o s dexat. 2 ENXEMPLO VIH De lo quel contesció a un h o m n e q u e había de el alimpiarS fígado Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díjole así: —Patronio, sabet que, como quier que Dios me fizo mucha merced en muchas cosas, que esto agora mucho afincado de mengua de dineros; et como quiera que me es tan grave de lo facer como la muerte, tengo que habré a vender una de las heredades del mundo de que he más duelo, o facer otra cosa que me será tan grant daño como esto. Et haberlo i sentirse. gina V e r pág. 5 2 . — 2 4 2 usó un prefijo acomendar.—3 que más tarde contendor alimpiar; desapareció. 5« sin prefijo. En la páen cambio, aquí lleva DE UN HO M -V E M AL DO LIE '• T E he agora a facer por salir desta laceria el desta cui1 ta en que esto. Et faciendo yo esto que es tan grant mío daño, vienen a mí muchos homnes que sé que lo pueden muy bien escusar, et demándanme que les cié de estos dineros que me cuestan tan caros. Et por el buen entendimiento que Dios en vos puso, ruégovos que me digades lo que vos paresce que debo facer en esto. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, paresce a mí que vos contesce con estos homnes corno contesció a un homne que era muy mal d'líente. Et el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio—, un homne era muy mal doliente, así quel dijieron los físicos que en ninguna guisa non podía guarescer 2 si non le fe- ciesen una abertura por el costado, et quel -acasen el fígado por él, et que lo lavasen con unas melecinas que había mester, et quel alimpiasen de aquellas cosas porque el fígado estaba maltrecho. E tetando él sufriendo este dolor et teniendo el físico el fígado en la mano, otro homne que estaba y cerca del, comenzó de rogarle quel diese de aquel fígado para un su gato . 3 Et vos, señor conde 7>ucanor, si queredes facer muy grand vuestro daño por haber dineros et ('arlos do i gato; laceria, tribulación, t r a b a j o . — 2 guarescer, el posesivo va aquí precedido del 57 curar — 3 indefinido. IÍJÍ SU <r> »•»'» DON r n rin JUAN MANUEL se deben escusar, dígovos que lo podedes facer por vuestra voluntad, mas nunca lo faredes por el mi consejo. Et al conde plogó mucho de aquello que Patronio le dijo, et guardóse ende dallí adelante, et fallóse ende bien. Et porque entendió don Johan, que este ejiemplo era bueno, mandólo escribir en este libro et fizo estos viesos, que dicen así: A Si non sabedes que debedes dar, grand daño se vos podríe tornar. EJEMPLO X De lo que conlesció a un homne que por pobreza et mengua de otra vianda, comía atramuces 1 Otro día fablaba el conde Lucanor con Patronio en esta manera: —Patronio, bien conosco 2 a Dios que me ha fecho muchas mercedes, más quel yo podría servir, et en todas las otras cosas entiendo que está la mi facienda asaz con bien et con honra ; pero algunas vegadas me contesce de estar tan afincado de pobreza que me y atramices, con la vacilación de vocal por la i atramuces transcripción de vocablo árabe. Ahora decimos altramuz, sin asimilar la l del articulo árabe.—2 Conoscer, reconocer, sentirse obligado. 58 DEL QUE COMÍA ATRAMUCES paresce que querría tanto la muerte como la vida. Et ruégovos que algún conorte 1 me dedes para esto. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, para que vos conortedes, cuando tal cosa vos acaesciere, sería muy bien que sopiésedes lo que acaesció a dos homnes que fueron muy ricos. Et el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, desos dos homnes el uno dellos llegó a tan grant pobreza quel non fincó en el mundo cosa que pudiese comer. Et desque fizo mucho por buscar alguna cosa que comiese, non pudo haber cosa del mundo sinon una escudiella de atramices; et acordándose de cuan rico solía ser , et que agora con fambre et con mengua 2 había de comer los atramices que son tan amargos et de tan mal sabor, comenzó de llorar muy fieramente, pero con la grant fambre comenzó de comer de los atramices et en comiéndolos estaba llorando et echaba las cortezas de los atramices en pos de sí. Et él estando en este pesar et en esta coita , sintió que es8 taba otro homne en pos del et volvió la cabeza et vio un homne cabo del , que estalxi comiendo las cor4 tezas de los atramices que él echaba en pos de sí; et era aquél de que vos fablé de suso *\ Et cuando aquello vio el que comía los atramices i conorte, consuelo, y poco consolar.—2 V . pág. 5 5 . — 3 coita, to a . — 5 de suso, arriba, antes. 59 después conortar, apuro, cuita.—4 cabo confortar, de, jun- DON JUAN MANUEL preguntó a aquel que comía las cortezas que porqué facía aquello. Et él dixo que sopiese que fuera muy más rico que él, et que agora había llegado a tan grant pobreza et a tan grant fambre quel placía mucho cuando fallaba aquellas cortezas que él dejaba. Et cuando esto vio el que comía los atramices, conortóse, pues entendió que otro había más pobre que él, et que había menos razón porque lo debíe seer. Et con este conorte esforzóse, et ayudol Dios, et cató 1 manera en cómo saliese de aquella pobreza, et salió della et fué muy bien andante. Et vos, señor conde Lucanor, debedes saber que el mundo es tal, et aun que Xuestro Señor Dios lo tiene por bien, que ningún homne non haya cumplidamente todas las cosas. Mas, pues en todo lo al vos face Dios merced et estades con bien et con honra, si alguna vez vos menguare dineros o estudierdes 2 en algún afincamiento" non desmayedes por ello et cred por cierto que otros más honrados et más ricos que vos estarán afincados, que se terníen 4 por paga- dos si pudiesen dar a sus gentes et les diesen aun muy menos de cuanto vos les dades a las vuestras. A] conde plogó mucho desto que Patronio le dijo, et conortóse et ayudóse él, et ayudol Dios, et salió muy bien de aquella queja en que estaba. T catar, tido o buscar.—2 estudo proviene estudierdes. esta subjuntivo. V . págs. 1 0 4 y c i ó n . — 4 ternien, forma forma 129.—3 De! del tema futuro afincamiento, contracta, v . pág. 4 9 . 60 de perfecto es- imperfecto de apuro, aflic- DE DO X YLLAS EL MÁGICO Et entendiendo don Johan, que este ejiemplo era muy bueno, fizólo poner en este libro et fizo estos viesos, que dicen así: Por pobreza nunca Pues otros más pobres EJEMPLO desmayedes. que vos vedes. XI De lo que c o n t e s c i ó a un Deán de S a n t i a g o c o n D. Y l l á n , el grand m a e s t r o de Toledo Otro día fablaba el conde Lucanor con Parronio, su consejero, et contabal su facienda en esta guisa: —Patronio, un homne vino a me rogar quel ayudase en un fecho que había mester mi ayuda, et prometióme que faría por mí todas las cosas que fuesen mi pro et mi honra; et yo comencel a ayudar cuanto pude en aquel fecho. Et ante que el pleito fuese acabado, teniendo 1 él ya que su pleito era librado , 2 acaesció una cosa en que cumplía que él la f iciese por mí, et roguel que la ficiese et él púsome escusa. Et después acaesció otra cosa que pudiera facer por mí, et púsome escusa como a la otra; et esto me fizo en todo lo quel rogué que ficiese por mí. Et aquel fecho porque él me rogó, non es aun librado, nin se librará si yo non quisiere. Et por la fiuza que yo he en vos et en el vuestro entendimiento, rucgovos que me consejedes lo que faga en esto. i tener, pensar; cfr. "tengo para m i " . — l i b r a d o , 6l despachado. DON JUAN MANUEL —Señor conde —dijo Patronio—, para que vos fagades en esto lo que debedes, mucho querría que sopiésedes lo que contesció a un Deán de Santiago con don Yllán, el grand maestro que moraba en Toledo. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio—, en Santiago había un Deán que había muy grant talante de saber el arte de la nigromancía , et oyó decir que don Yllán 1 de Toledo sabía ende más que ninguno que fuese en aquella sazón; et por ende vínose para Toledo para aprender de aquella sciencia. Et el día que llegó a Toledo enderezó luego a casa de don Yllán et fallólo que estaba leyendo en una cámara muy apartada; et luego que legó a él, recibiólo muy bien et dijol que non quería quel dijiese ninguna cosa de lo porqué venía fasta que hobiese comido. Et pensó muy bien del et fizol dar muy buenas posa2 das, et todo lo que hobo mester, et diol a entender quel placía mucho con su venida. Et después que hobieron comido, apartóse con él, et contol la razón porque allí viniera, et rogol muy afincadamente quel mostrase aquella sciencia que él había muy grant talante de aprendar. Et don Yllán dijol, que él era Deán et homne de grand guisa 8 et que podía llegar a grant estado i nigromancía, lo futuro.—2 magia negra, arte supersticiosa pensar c o n d i c i ó n . — 4 estado, de uno, cuidar posición. 62 de é l . — 3 para guisa, 4 —et adivinar calidad, DE DON Y LE A N EL M AGÍ C O los homnes que grant estado tienen, de que todo lo suyo han librado a su voluntad, olvidan mucho aína 1 lo que otre ha fecho por ellos— et él que se recelaba que, de que él hobiese aprendido del aquello que él quería saber, que non le faría tanto bien como él le prometía. Et el deán le prometió et le aseguró que de cualquier bien que él hobiese, que nunca faría sinon lo que él mandase. Et en estas fablas estudieron desque hobieron yantado 2 fasta que fué hora de cena. E de que su plei- to fué bien asosegado 3 entre ellos, dijo don Yllán al Deán que aquella sciencia non se podía aprender sinon en lugar mucho apartado et que luego esa noche le quería amostrar do habían de estar fasta que hobiese aprendido aquello que él quería saber. Et tomol por la mano et levol a una cámara. Et en apartándose de la otra gente, llamó a una manceba de su casa et dijol que toviese perdices para que cenasen aquella noche, mas que non las pusiesen a asar fasta que él ge lo mandase. Et desque esto hobo dicho, llamó al deán: et entraron entramos por una escalera de piedra muy bien labrada et fueron descendiendo por ella muy grand pieza, en guisa que parescía que estaban tan bajos que pasaba el río de Tajo por cima dellos: Et desque fueron en cabo del escalera , fallaron 4 i aína, t a r . — 4 del pronto.—2 yantar, escalera, comer.—3 asosegar, asentar, se anteponía el artículo el a nombres meninos que empezaban por vocal, aunque ésta no fuese a. 63 pacfe- DON JUAN MANUEL una posada muy buena, et una cámara mucho apuesta que y había, o 1 2 estaban los libros et el estudio en que había de leer. E de que se asentaron, estaban parando mientes en cuáles libros habían de comenzar. Et estando ellos en esto, entraron dos homties por la puerta et diéronle una carta quel envia- ba el Arzobispo, su tio, en quel facía saber que estaba muy mal doliente et quel enviaba rogar que sil quería veer vivo, que se fuese luego 3 para él. Al Deán pesó mucho con estas nuevas; lo uno por la dolencia de su tío, et lo al porque receló que había de dejar su estudio que había comenzado. Pero puso en su corazón de non dejar aquel estudio tan aína, et fizo sus cartas de repuesta et enviólas al Arzobispo su tío. Et dende 4 a tres o cuatro días, llegaron otros homnes a pie que traían otras cartas al Deán en quel facían saber que el Arzobispo era finado, et que estaban todos los de la eglesia en su eslección et 5 que fiaban por la merced de Dios que eslerían a él, et por esta razón que non se quejase 11 de ir a la iglesia, ca mejor era para él en quel esleyesen seyendo en otra parte que non estando en la eglesia. F.t dende a cabo de siete o de ocho dias. vinieron dos escuderos muy bien vestidos et muy bien t apuesto, adornado, bien c o m p u e s t o . — 2 o, donde.—3 lucao. en seguida.—4 dende, de allí.—5 esleír y eslección, elegir y elecc i ó n . — 6 quejarse, apresurarse. 64 DE DO X Y LLA X E L M A GI C O aparejados, et cuando llegaron a él, lasáronle la mano et mostráronle las cartas en cómo le habían esleído por Arzobispo. Cuando don Yllán esto oyó, fué al electo et dijol cómo grádesela mucho a Dios porque estas buenas nuevas le llegaron a su casa, et pues Dios tanto bien le ficiera quel pedia por merced que el deanasgo, que fincaba vagado 1 que lo diese a un su fijo. Et el electo dijol: quel rogaba quél quisiese consentir que aquel deanadgo que lo hobiese un su hermano; mas que él le faría bien en la iglesia en guisa que él fuese pagado, et quel rogaba que fuese con él para Santiago et que levase con él aquel su fijo. Et don Yllán dijo que lo faría. E fuéronse para Santiago: e cuando y llegaron, fueron muy bien recebidos et mucho honradamente. Et desque moraron y un tiempo, un día llegaron al Arzobispo mandaderos del Papa con sus cartas en comol daba el Obispado de Tolosa, et quel facía gracia que pudiese dar el Arzobispado a qui quisiese. Cuando don Yllán oyó esto, retrayéndol mucho 2 afincadamente lo que con él había pasado , pidiol 3 merced que lo diese a su fijo; et el Arzobispo le rogó que consentiesc que lo hobiese un su tio, hermano de su padre. Et don Yllán, dijo que bien entendíe quel facia grand tuerto , pero que esto que 4 lo consintia en tal que 3 fuese seguro que ge lo cnien- i vagado, vaco, vacante.—J retraer, echar en cara, recordar — 3 lo que con él había pasado, lo que había tratado con él. — 4 tuerto, agravio, sinrazón.— =; en tal que, con tal que. 65 5 DON JUAN MA N U EL daría adelante. Et el Arzobispo le prometió en toda guisa que lo faría así, et rogol que fuese con él a Tolosa et que levase su fijo. Et desque llegaron a Tolosa, fueron muy bien recebidos de condes et de cuantos homnes buenos había en la tierra. E desque hobieron y morado fasta dos años, llegáronle mandaderos del Papa con sus cartas en como le facía el Papa Cardenal et quel facía gracia que diese el Obispado de Tolosa a qui quisiese. Entonce fué a él don Yllán et dijol que, pues tantas veces le había fallescido 1 de lo que con él pusiera , que ya aquí non había logar del poner 2 escusa ninguna que non diese alguna de aquellas dignidades a su fijo. Et el Cardenal rogol quel consentiese que hobiese aquel Obispado un su tío, hermano de su madre, que era homne bueno anciano; mas que pues él Cardenal era, que se fuese con él para la corte, que asaz había en que le facer bien. Et don Yllán quejóse ende mucho, pero consintió en lo que el Cardenal quiso e fuese con él para la corte. Et desque y llegaron, fueron muy bien recebidos de los cardenales et de cuantos en la corte eran, et moraron v muv grand tiempo. Et don Yllán afincando 3 cada día a! CnT-rlenal quel ficiese alguna gracia a su fijo, et el poníal sus escusas. fallar, f a l t a r . — 2 poner, i fallcsccr, car, apremiar. 66 convenir, acordar.—3 afin- DE DON Y LEAN EL MÁGICO Et estando así en la corte, finó el Papa, et todos los cardenales esleyeron aquel Cardenal por Papa. Estonce fué a él don Yllán et dijol que ya non podía poner escusa de non complir lo quel había prometido. Et el Papa le dijo que non le afincase tanto, que siempre habría lugar en quel ficiese merced segund fuese razón. Et don Yllán se comenzó a quejar mucho, retrayendo! cuantas cosas le prometiera et que nunca le había complido ninguna, et diciendol que aquello recelara él la primera vegada que con él fablara, et pues a aquel estado era llegado et nol cumplía lo quel prometiera, que ya non le fincaba logar en que atendiese del bien ninguno. Deste 1 afincamiento se quejó mucho el Papa et comenzol a maltraer , diciendol que si más le afincase, quel fa2 ría echar en una cárcel, que era hereje et encantador, e que bien sabía él que non había 3 otra vida nin otro oficio en Toledo, do él moraba, sinon vivir por aquella arte de nigromancía. Et desque don Yllán vio cuanto mal le galardonaba el Papa lo que por él había fecho, espidióse 1 del: et solamente nol ' quiso dar el Papa que comier se por el camino. Estonce don Yllán dijo al Papa que pues al non tenia de comer, que se habría de tornar a las perdices que mandara asar aquella no- i atender, tenía.—4 ni esperar.—2 espedirse, maltraer, despedirse, siquiera. 67 maltratar, sin denostar.—3 prefijo.—3 solamente había, no, DON che; JUAN MANUEL et llamó a la mujer, et dijol que asase las perdices. Et cuanto esto dijo don Yllán, fallóse el Papa en Toledo, deán de Santiago, como lo era cuando y vino, et tan grand fué la vergüenza que hobo que non sopo quel decir. Et don Yllán dijol que fuese en buena ventura et que asaz había probado lo que tenía en él, et que temía por muy mal empleado si comiese su parte de las perdices. Et vos, señor conde Lucanor, pues veedes que tanto facedes por aquel homne que vos demanda ayuda et non vos da ende mejores gracias, tengo que non habedes porque trabajar nin aventurarvos mucho por llegarlo a logar 1 que vos dé tal galardón como el Deán dio a don Yllán. E el conde tovo esto por buen consejo, et fizólo así, et fallóse ende bien. Et porque entendió don Johan, que era éste muy buen ejiemplo, fizólo poner en este libro et fizo estos viesos, que dicen así: A l que mucho ayudares et non te lo conosciere 2 Menos ayuda habrás desque en grand honra i llegarlo a logar, nocer, agradecer. ponerlo en 68 situación.—2 subiere. conosccr, reco- DEL CONVIDADO EJEMPLO XVII D e lo q u e c o n t e s c i ó a un h o m n e que había m u y grant fambre, quel c o n v i d a r a otro m u y flojamente a c o m e r Otra vez, fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et dijole así: —Patronio, un homne vino a mí et di jome que faría por mí una cosa que me cumplía a mí mucho; et como quier que me lo dijo, entendí en él que me lo dicía tan flojamente quel plazdríe 1 mucho si escu- sase de tomar de aquella ayuda. Et yo de una parte entiendo que me cumpliría mucho de facer aquello que me él ruega, et de otra parte, lie muy grant embargo de tomar de aquél ayuda, pues veo que me lo 2 dice tan flojamente. Et por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me digades lo que vos paresce que debo facer en esta razón. Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, porque vos fagades en esto lo que me semeja que es vuestra pro, placerme hía mucho que sopiésedes lo que contesció a un homne con otro quel convidó a comer. Et el conde, le rogó quel dijiese cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—. un homne bueno era que había seido muy rico et era 3 i placdríc, forma contracta del condicional c n n intercalaempacho, turbación.— ción de la d, cfr. " v a l d r í a " . — 2 embargo, 3 era, había. Hoy todavia se emplea esta forma en comienzo de los cuentos. " E s t e era un hombre q u e . . . " 69 DON JUAN MANUEL llegado a muy grand pobreza, et facíasele muy grand vergüenza de demandar nin envergoñarse 1 a nin- guno por lo que había de comer; et por esta razón, sufría muchas veces muy grand fambre et muy grand laceria. Et un día, yendo él muy cuitado , porque 2 non podía haber ninguna cosa que comiese, pasó por una casa de un su conosciente 3 que estaba comiendo: et cuando le vio pasar por la puerta, preguntol muy flojamente si quería comer; et él, por el grand mester que había, comenzó a lavar las manos et dijol: —En buena fe, don Fulano, pues tanto me conjurastes et me afincastes que comiese convusco *. non me paresce que faría aguisado 5 en contradecir tanto vuestra voluntad nin facervos quebrantar vuestra jura. Et asentóse a comer, et perdió aquella fambre et aquella queja en que estaba. Et dende adelante acorriol Dios, et diol manera cómo salió de aquella laceria tan grande. Et vos, señor conde Lucanor, pues entendedes que aquello que aquel homne vos ruega es grand vuestra pro, dalde a entender que lo facedes por complir su ruego, et non paredes mientes a cuanto flojamente vos lo él ruega et non esperedes a que vos afinque más por ello, sinón por aventura non vos fablará en i envergoñarse a, avergonzarse cuitado, de régimen.—2 4 V . pág. 2 0 . — 5 aguisado, de, con cambio de prefijo apurado.—3 conosciente, cosa razonable, bien ordenada. 70 y conocido.— DE DON PERO MELEN DEZ ello más, et servos hía más vergüenza si vos le hobiésedes a rogar lo que él ruega a vos. El conde tovo esto por bien et por buen consejo, et fizólo así, et fallóse ende bien. Et entendiendo don Johan, que este ejiemplo era muy bueno, fizólo escribir en este libro et fizo estos viesos, que dicen así: En lo que tu pro pudieres fallar Nunca te fagas mucho por rogar. EJEMPLO D e lo que XVIII c o n í e s c i ó a d o n P e r o M e l é n d e z de V a l d é s c u a n d o s e le q u e b r ó la pierna Pablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, un día, et díjole así: —Patronio, vos sabedes que y o he contienda con un mi vecino que es homne muy poderoso et muy honrado; et habernos entre nos postura 1 de ir a una villa, et cualquier de nos que allá vaya primero, cobrará la villa, et perderla ha el otro; et vos sabedes como tengo ya toda mi gente ayuntada; et bien fío por la merced de Dios que si yo fuese, que fincaría ende con grand honra et con grand pro. Et agora esto embargado 2 que lo non puedo facer por esta ocasión que me contesció, que non esto bien sano; i postura, c o n v e n i o . — 2 embargado, 71 embarazado, impedido. DON JUAN MANUEL et como quier que me es grand pérdida en lo de la villa, bien vos digo, que me tengo por más ocasionado 1 por la mengua que tomo et por la honra que a él ende viene, que aun por la pérdida. Et por la fianza 2 que yo en vos he, ruégovos que me diga- des lo que entendierdes que en esto se puede facer. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, como quier que vos facedes razón de vos quejar, para 3 que en tales cosas como estas ficiésedes lo mejor siempre, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a don Pero Meléndez de Valdés. Et el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, don Pero Meléndez de Valdés era un caballero mucho honrado del reino de León, et había por costumbre que cada 4 quel acaescíe algún embargo, siempre dicía: "Bendicho sea Dios, ca pues El lo face, esto 6 es lo mejor." Et este don Pero Meléndez era consejero et muy privado del rey de León; et otros sus contrarios, por grand envidia quel hobieron, asacáronle muy 0 grand falsedat et buscáronle tanto mal con el rey, que acordó de lo mandar matar. Et seyendo don Pero Meléndez en su casa, llegol i ocasionado, malandante, p e r j u d i c a d o . — 2 fianza, confianza, sin p r e f i j o . — 3 facer razón, tener r a z ó n . — 4 cada, cada vez, siemp r e . — 5 bendicho, part. de bendecir, con la irregularidad del simple d e c i r . — 6 asacar, imputar, achacar. 72 DE DON PERO MELENDEZ mandado del rey que enviaba por él. Et los que! habían a matar estábanle esperando a media legua de aquella su casa. Et queriendo cabalgar don Pero Meléndez para se ir para el rey, cayó de una escalera et quebrol la pierna. Et cuando sus gentes que habían a ir con él vieron esta ocasión 1 que le acaesciera, pesóles ende mucho, et comenzáronle a maltraer 2 diciendol: •—¡ Ea! don Pero Meléndez, vos que decides siempre que lo que Dios face esto es lo mejor, tenedvos 3 agora este bien que Dios vos ha fecho. Et él di joles que ciertos fuesen que, como quier que ellos tomaban grand pesar desta ocasión quel conteciera, que ellos verían, que pues Dios lo ficiera, que aquello era lo mejor. Et por cosa que ficieron, nunca desta entención lo pudieron sacar. Et los quel estaban esperando por le matar por mandado del rey, desque vieron que non venia et sopieron lo quel había acaescido, tornáronse paral rey et contáronle la razón porque non pudieran complir su mandado. Et don Pero Meléndez estando grand tiempo que non pudo cabalgar, et en cuanto él así estovo maltrecho, sopo el rey que aquello que habían asacado a don Pero Meléndez, que fuera muy grant falsedat; et prendió a aquellos que ge lo habían dicho, et fué desgracia.—2 maltraer, reconvenir, denostar.—3 i ocasión, nedvos, tomaos, como d e c i m o s : "tómate é s a " . 73 te- DON JUAN MANUEL veer a don Pedro Meléndez, et contol la falsedat que del le dijieron, et como le mandara él matar, et pedio! perdón por el yerro que contra él hobiera de facer et fizol mucho bien et mucha honra por le facer emienda. Et mandó luego facer muy grand justicia antél daquellos que aquella falsedat le asacaron. Et así libró Dios a don Pero .Meléndez, porque era sin culpa, et fué verdadera la palabra que él siempre solía decir que todo lo que Dios face, que aquello es lo mejor. Et vos, señor conde Lucanor, por este embargo que vos agora vino non vos quejedes, et tenet por cierto en vuestro corazón, que todo lo que Dios face, que aquello es lo mejor; et si lo así pensáredes, El vos lo sacará todo a bien . Pero debedes entender, 1 que las cosas que acaescen son en dos maneras: la una es que si viene a homne algún embargo en que se puede poner algún consejo ; la otra es, que si viene 2 algún embargo en que se non puede poner ningún consejo. Et en los embargos que se puede poner algún consejo, debe facer homne cuanto pudiere por le poner y, et non lo debe dejar por atender que por voluntad de Dios o por aventura se enderezará, ca en esto sería tentar a Dios. Mas, pues el homne ha entendimiento et razón, todas las cosas que facer pudiere por poner consejo en las cosas quel acaescieren, débelo facer ; mas en las cosas en que se non puede poner y nin- I sacar a bien, llevar a buen término.—2 74 consejo, remedio. 3»» >»*-gg"' DEL REY Y EL ALQUIMISTA gún consejo, aquéllas debe homne tener, que pues se facen por voluntad de Dios, que aquello es lo mejor. Et pues esto que a vos acaesció es de las cosas que vienen por voluntad de Dios, et en que se non puede poner consejo, poned en vuestro talante que, pues Dios lo face, que es lo mejor; et Dios lo guisará que se faga así como vos lo tenedes en corazón. Et el conde tovo que Patronio le decía verdat et le daba buen consejo, et fizólo así e fallóse ende bien. Et porque don Johan, tovo éste por buen enjiemplo, ffzolo escribir en este libro et fizo estos viesos, que dicen así: Non te quejes por lo que Dios ficiere, Ca por tu bien serie cuando El quisiere. EJEMPLO X X De lo que contesció a un Rey con un homne quel dijo quel faría alquimia 1 Un día, fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera: —Patronio, un homne vino a mí et dijo que me faría cobrar muy grand pro et grand honra, et para esto que había mester que catase i alquimia, arte con que 2 se pretendía ción de cualquier metal en o r o . — 2 catar, cado etimológico de captar, tomar. 75 alguna cosa de lo lograr la transmuta- aquí tiene el signifi- o* * "e- '"tea*"* DON JUAN MANUEL mío con que se comenzase aquel fecho, ca desque fuese acabado, por un dinero habría diez. Et por el buen entendimiento que Dios en vos puso, ruégovos que me digades lo que vierdes que me cumple de facer en ello. —Señor conde —dijo Patronio—, para que fagades en esto lo que fuere más vuestra pro, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a un rey con un homne quel dicia que sabía facer alquimia. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, un homne era muy grand golfín 1 et había muy grand sa- bor de enriquescer et de salir de aquella mala vida que pasaba. Et aquel homne sopo que un rey, que non era de muy buen recado , se trabajaba 2 3 de facer al- quimia. Et aquel golfín tomó cient doblas et limólas et de 4 aquellas limaduras fizo, con otras cosas que puso con ellas, cient pellas , et cada una de aquellas pellas pe5 saba una dobla, et demás las otras cosas que él mezcló con las limaduras de las doblas. Et fuese para una villa do era el rey, et vistióse de paños muy asesegados 6 et levó aquellas pellas et vendiólas a un espe- ciero. Et el especiero preguntó que para qué eran aquellas pellas, et el golfín dijol que para muchas cogolfín, ladrón, salteador.—2 recado, cautela, discreción.— i 3 trabajarse, afanarse, interesarse.—4 dobla, moneda antigua de o r o equivalente a la octava parte de una o n z a . — 5 pella, amasijo en f o r m a de b o l a . — 6 asescgado, respetable. 76 DEL REY Y EL A L Q U I M I S T A sas, et señaladamente que sin aquella cosa que se non podía facer el alquimia, et vendiol todas las cient pellas por cuantía de dos o tres doblas. Et el especiero preguntol cómo habían nombre aquellas pellas, et el golfín dijol que habían nombre tabardíc . 1 Et aquel golfín moró algún tiempo en aquella villa en manera de homne muy asesegado et fué diciendo a unos et a otros, en manera de poridat , que sabía 2 facer alquimia. Et estas nuevas llegaron al rey; et el rey envió por él, et preguntol si sabía facer alquimia. Et el golfín, como quier quel fizo muestra que se quería encobrir et que lo non sabía, al cabo diol a entender que lo sabía; pero dijo al rey quel consejaba que deste fecho non fiase de homne del mundo nin aventurase mucho de su haber; pero si quisiese, que probaría antél un poco et quel amostraría lo que ende sabía. Esto le gradesció el rey mucho et paresciol que segund estas palabras, que non podía haber y ningún engaño. E estonce fizo traer las cosas que quiso, et eran cosas que se podían fallar, et entre las otras mandó traer una pella de tabardíe. Et todas las cosas que mandó traer non costaban más de dos o tres dineros . Et desque 3 las trajieron et las fundieron antel rey, salió peso de una dobla de oro fino. Et desque el rey vio que de cosa que costaba dos o tres dineros, salía una dobla, i tabardíe, nombre inventado por el autor.—2 poridat, secreto, — 3 dinero, moneda de cobre y plata usada en Castilla en el siglo x i v . D e ahí se llamó " d i n e r o " al haber monedado. 77 DON JUAN MANUEL fué muy alegre et tóvose por el más bien andante del mundo, et dijo al golfín que esto facía, que cuidaba el rey que era muy buen homne et que ficiese más. — E í el golfín respondiol como si non sopiese más de aquello: —Señor, cuanto yo desto sabía, todo vos lo he mostrado, et daquí adelante vos lo faredes tan bien como yo; pero, conviene que sepades una cosa: que qualquier destas cosas que mengüe non se podrá facer este oro. Et desque esto hobo dicho espedióse del rey et fuese para su casa. E el rey probó sin aquel maestro de facer el oro, et dobló la recepta, et salió peso de dos doblas de oro. E otra vez dobló la recepta, et salió peso de cuatro doblas; et así como fué cresciendo la recepta, así salió peso de doblas. E desque el rey vio que él podía facer cuanto oro quisiese, mandó traer tanto daquellas cosas para que pudiese facer mil doblas. Et fallaron todas las otras cosas, mas non fallaron el tabardíe; e desque el rey vio que pues menguaba el tabardíe, que se non podía facer el oro, envió por aquel que gelo mostrara facer, et díjol que non podía facer el oro como solía. Et él preguntol si tenía todas las cosas que él le diera por escripto. Et el rey dijol que sí, mas quel menguaba el tabardíe. Estonce le dijo el golfín: que por cualquier cosa que menguase que non se podía facer el oro, et así lo había él dicho el primero día. DEL REY Y EL ALQUIMISTA —Et estonce preguntó el rey si sabía él do había este tabardíe; e el golfín le dijo que sí. —Estonce le mandó el rey que, pues él sabía do era, que fuese él por ello et que trojiese tanto porque pudiese facer cuanto oro quisiese. Et el golfín le dijo que como quier que esto podría facer otro tan bien o mejor que él, que si el rey lo fallase por su servicio que iría por ello, que en su tierra fallaría ende asaz. Et estonce contó el rey lo que podría costar la compra e la despensa , et mon1 tó muy grand haber. 2 Et desque el golfín lo tovo en su poder, fuese su carrera 5 et nunca tornó al rey; et así fincó el rey engañado por su mal recabdo. Et desque vio que tardaba más de cuanto debía, envió el rey a su casa por saber si sabían del algunas nuevas. Et non fallaron en su casa cosa del mundo, sinon un arca cerrada ; et desque la abrieron, fallaron y un escripto que dicía así: "Bien creed que non ha en el mundo tabardíe; mas sabet que vos he engañado; et cuando yo vos dicía que vos faría rico, debiérades me decir que lo feciese primero a mí et que me creeríedes." Et a cabo de algunos días, unos homnes estaban riendo et trebejando , et escribían todos los homnes 4 que ellos conoscían, cada uno de cual manera era, et dicían: los ardides 5 son fulano et fulano, et los ri- pasto.—2 montar, i despensa, carrera, marcharse.—4 trebejar, did, ardido, valiente. 79 importar, sumar.—3 irse jugar, burlar, b r o m e a r . — 5 su ar- DON JUAN MANUEL eos fulano et fulano, et los cuerdos fulano et fulano; et así de todas las otras cosas buenas et contrarias. Et cuando hobieron a escribir los homnes de mal recabdo, escribieron y el rey. Et cuando el rey lo sopo, envió por ellos et aseguróles que les non faría ningún mal por ello, et dijoles que ¿por quel escribieran por homne de mal recabdo? Et ellos dijiéronle: que por razón que diera tan grand haber a homne estraño et de quien non tenía ningún recabdo . 1 Et el rey les dijo que había errado, et que si viniese aquel que había levado el haber, que non fincaría él por homne de mal recabdo. Et ellos le dijieron que ellos non perdían nada de su cuenta, ca si el otro viniese, que sacarían 2 al rey del escripto et que por- nían a él. Et vos, señor conde Lucanor, si queredes que non vos tengan por homne de mal recabdo, non aventuredes, por cosa que non sea cierta, tanto de lo vuestro que vos arrepintades, si lo perdierdes por fuza de haber grand pro seyendo en dubda. A] conde plogó deste consejo, et fizólo así et fallóse dello bien. Et veyendo don Johan que este ejiemplo era bueno, fizólo escribir en este libro, et fizo estos viesos, que dicen así: N o n aventures mucho la tu riqueza Por i recabdo, consejo fianza, de qui ha grand seguridad.—2 sacar, 80 pobreza. quitar. •"ttftag* 1 DEL REY MOZO Y EJEMPLO * EL FILOSOFO XXI De lo que contesció a un rey mozo con un muy grant filósofo a qui lo acomendara su padre Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa: —Patronio, así acaesció que yo había un pariente a qui amaba mucho, et aquel mi pariente finó et dejó un fijo muy pequeñuelo, et este mozo criólo yo. Et por el grand debdo et grand amor que yo había a su padre; et otrosí, por la grand ayuda que yo atiendo del desque sea en tiempo para me la facer, sabe Dios quel amo como si fuese mi fijo. Et como quier que el mozo ha buen entendimiento et fío por Dios que será muy buen homne, pero porque la mocedat engaña muchas veces a los mozos et non les deja facer todo lo que les cumple más, placerme hía, si la mocedat non engañase tanto a este mozo. Et por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me digades en qué manera podría yo guisar que este 1 mozo ficiese lo que fuese más aprovechoso para el cuerpo et para la su facienda. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, para que vos fisiésedes en facienda deste mozo lo que 2 i guisar, ordenar, disponer, arreglar.—2. facienda, asunto, negocio. 8l 6 •o»* '"C3-gíi— DON JUAN »tu MANUEL al mío cuidar sería mejor, mucho querría que sopiésedes lo que contesció a un muy grand filósofo con un rey mozo, su criado . 1 Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, un rey había un fijo et diólo a criar a un filósofo en que 2 fiaba mucho: et cuando el rey finó, fincó el rey su fijo mozo pequeño. E criólo aquel filósofo fasta que pasó por X V años. Mas, luego que entró en la mancebía , comenzó a despreciar el consejo daquel que 3 lo criara et allegóse a 4 otros consejeros de los man- cebos et de los que non habían tan grand debdo 5 con él porque mucho f iciesen por le guardar de daño. Et trayendo su facienda en esta guisa, ante de poco tiempo llegó su fecho a logar que tan bien 6 las ma- neras et costumbres del su cuerpo como la su facienda, era todo muy empeorado. Et fablaban todas las gentes muy mal de cómo perdía aquel rey mozo el cuerpo et la facienda. E yendo aquel pleito tan a mal, el filósofo que criara al rey, et se sintía 7 et le pesaba ende mucho, non sabía qué facer, ca ya muchas veces probara de lo castigar con ruego et 8 con falago et aun maltrayéndolo, et nunca pudo facer y nada, ca la mocedat lo estorbaba todo. Et desque el filósofo vio que por otra manera non podía dar con- i criado, educando, que se cria y educa con u n o . — 2 criar, e d u c a r . — 3 mancebía, m o c e d a d . — 4 allegarse a, juntarse con.— 5 debdo, deber, o b l i g a c i ó n . — 6 tan bien, t a n t o . — 7 sentirse, dolerse.—8 castigar, amonestar, corregir. 83 o» —**o » " g B " " 1 DEL sejo 1 REY MOZO Y EL FILOSOFO en aquel fecho, pensó esta manera que agora oiredes: El filósofo comenzó poco a poco a decir en casa del rey que él era el mayor agorero 2 del mundo. Et tantos homnes oyeron esto que lo hobo de saber el rey mozo; et desque lo supo, preguntó el rey al filósofo, si era verdat que sabía catar agüeros 3 tan bien como lo dicían. Et el filósofo, comoquier quel d i o a entender que lo quería negar, pero al cabo dijol que era verdat, mas que non era mester que homne del mundo lo sopiese. Et como los mozos son quejosos 4 para saber et para facer todas las cosas, el rey que era mozo quejábase mucho por veer cómo cataba los agüeros el filósofo; et cuanto el filósofo más lo alongaba , tanto había el rey mozo mayor queja 5 6 de lo saber; et tanto afincó al filósofo que puso con él de ir un día de grand mañana a los catar en 7 manera que non lo sopiese ninguno. Et madurgaron mucho; et el filósofo enderezó por tin valle en que había pieza 8 de aldeas yermas: et desque pasaron por muchas, vieron una corneja que estaba dando voces en un árbol. Et el rey mostróla al i consejo, remedio.—3 agorero, el que sabe consultar los agüeros. 3 Catar agüeros consistía en pronosticar lo por venir d e duciéndolo del canto y el vuelo de las aves u otras manifestaciones naturales. Era una superstición muy extendida en la Edad Media, y ejercer de agorero era necesario para algunas p r o fesiones, c o m o la de adalid.—4 quejoso, presuroso, impaciente.— 5 alongar, demorar.—6 queja, impaciencia.—7 de gran mañana, muy de mañana, muy temprano.—8 pieza, cantidad. 83 DON JUAN MANUEL filósofo, et le fizo contenente que la entendía. E 1 otra corneja comenzó a dar voces en otro árbol, et amas las cornejas estudieron así dando voces a veces la una et a veces la otra. Et desque el filósofo escuchó una pieza, comenzó a llorar muy fieramente et rompió sus paños , et facía el mayor duelo del 2 mundo. Et cuando el rey mozo esto vio, fué muy espantado et preguntó al filósofo: que porqué facía aquello. Et el filósofo diol a entender que ge lo quería negar. Et desque lo afincó mucho dijol: que más quería seer muerto que vivo, ca non tan solamente los homnes, mas que aun las aves, entendían ya cómo por su mal recabdo era perdida toda su tierra et su facienda, et su cuerpo despreciado. Et el rey mozo preguntol cómo era aquello. Et él dijol: que aquellas dos cornejas, habían puesto de casar el fijo de la una con la fija de la otra; 3 et que aquella corneja que comenzara a fablar primero, que decía a la otra que pues tanto había que era puesto aquel casamiento, que era bien que los casasen. Et la otra corneja dijol, que verdat era que fuera puesto, mas que agora que ella era más rica que la otra, que loado a Dios, después que este rey regnara que eran yermas todas las aldeas de aquel i contenente, ademán, gesto.—2 Romper los paños o las vestiduras era una de las manifestaciones de dolor. Cuanto menor es la cultura, más exagerada es la exteriorización de los sentimientos.—3 puesto, convenido. 84 DEL REY MOZO Y EL FILOSOFO valle, et que fallaba ella en las casas yermas muchas culuebras et lagartos, et sapos et otras tales cosas que se crían en los lugares yermos, porque había muy mejor de comer que solía; et por ende que non era estonce el casamiento egual. Et cuando la otra corneja esto oyó, comenzó a reir et respondiol que dicía poco seso si por esta razón quería alongar el casa- 1 miento, que sol que Dios diese vida a este rey, que muy aina 2 sería ella más rica que ella, ca muy aina sería yermo aquel otro valle do ella moraba en que había diez tantas aldeas que en el suyo, et que por 3 esto non había porqué alongar el casamiento. Et por esto otorgaron amas las cornejas de ayuntar luego el casamiento. Et cuando el rey mozo esto oyó, pésol ende mucho, et comenzó a cuidar como era su mengua en er4 mar 5 así lo suyo. Et desque el filósofo vio el pesar et el cuidar que el rey mozo tomaba, et que había sa6 bor de cuidar en su facienda, diol muchos buenos consejos en guisa que en poco tiempo fué su facienda toda enderezada, tan bien de su cuerpo, como de su regno. Et vos, señor conde, pues criades este mozo, et querríades que se enderezase su facienda, catad alguna manera que por ejiemplos o por palabras maes- i poco seso, cosa poco sensata.—2 aina, pronto, aprisa.—3 tantas, diez veces tantas.—4 cuidar, pensar, reflexionar.—5 mar, y e r m a r . — 6 cuidar, infinitivo sustantivado, cuidado. 85 diez er- DON JUAN MANUEL tradas et falagueras le f agades entender su facien1 2 da, mas por cosa del mundo non derrangedes con 3 él castigandol nin maltrayendol, cuidandol enderezar; ca la manera de los más de los mozos es tal que luego aborrecen al que los castiga, et mayormente si es homne de grand guisa *, ca liévanlo a manera de menosprecio, non entendiendo cuánto lo yerran; ca non hay tan buen amigo en el mundo como el que castiga el m o z o 5 porque non faga su daño; mas ellos non lo toman así, sinon por la peor manera. Et por aventura caería tal desamor entre vos et él, que ternía daño a entramos para adelante. Al conde plogó mucho deste consejo que Patronio le dio, et fizólo así. Et porque don Johan se pagó mucho deste ejiemplo fizólo poner en este libro, et fizo estos viesos, que dicen así: Non castigues Mas clile comol r macstrado, rraujar, mañoso, arremeter.—4 mozo vaya diestro.—2 de grand maltrayendol, placiendo. jalagucro, gnisa, 5 Acusativo de persona sin preposición casr«. de halagüeño.—3 posición c o m o en otros 1 86 de- elevada.— muchos DEL REY Y SUS EJEMPLO TRES FIJOS XXIV De lo que contesció a un rey que quería probar a tres sus fijos Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díjole así: —Patronio, en la mi casa se crían muchos mozos dellos homnes de grand guisa et dellos que lo non son tanto, et veo en ellos muchas maneras et muy estrañas. Et por el grand entendimiento que vos habedes, ruégovos que me digades cuanto vos entendedes en qué manera puedo yo conoscer cuál mozo recudrá 1 a seer mejor homne. —Señor conde —dijo Patronio—, esto que me vos decides es muy fuerte cosa de vos lo decir ciertamen2 te, ca non se puede saber ciertamente ninguna cosa de lo que es por venir; et esto que vos preguntades es por venir, et por ende non se puede saber ciertamente. Mas lo que desto se puede saber, es por señales que parescen en los mozos tan bien de dentro como de fuera; et las que parescen de dentro, son las figuras de la cara, et el donaire, et la color, et el talle del cuerpo et de los miembros, ca por estas cosas paresce la señal de la complisión et de los 3 futuro contracto; recudir a ser, venir a ser, resuli recudrá, t a r . — 2 fuerte, g r a v e — 3 complisión, complexión, constitución. 87 DON JUAN MANUEL miembros principales que son el corazón, et el meollo , et el fígado; e como quier que estas son señal les, non se puede saber lo cierto, ca pocas veces se acuerdan 2 todas las señales a una cosa; ca si las unas señales muestran lo uno, muestran las otras el contrario; pero a lo más, segund son estas señales, asi recuden las obras. Et las más ciertas señales, son las de la cara, et señaladamente las de los ojos, et otrosí el donaire, ca muy pocas veces fallescen éstas. Et non tengades que el donaire se dice por seer homne fermoso nin feo, ca muchos homnes son pintados 3 et fermosos, et non han donaire de homne, et otros parescen feos, que han buen donaire para seer homnes apuestos. Et el talle del cuerpo et de los miembros, muestran señal de la complisión et paresce si debe seer valiente o lijero, et las tales cosas. Mas el talle del cuerpo et de los miembros, non muestran ciertamente cuáles deben seer las obras. Et con todo esto, estas son señales : et pues digo señales, digo cosa non cierta, ca la señal siempre es cosa que paresce por ella lo que debe seer; mas non es cosa f orzada que sea así en toda guisa. Et estas son las señales de dentro que siempre son muy dudosas para conoscer lo que vos me preguntades. Mas para conoscer los mozos por las señales de fuera que son ya cuanto más ciertas, pla- i meollo, 2 acordarse, forma popular correspondiente a la culta c o n c o r d a r . — 3 pintado, bello. 88 medula.— DEL REY Y SUS TRES FIJOS cerme hía que sopiésedes cómo probó una vez un rey moro a tres fijos que había, por saber cuál dellos sería mejor homne. Et el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor — dijo Patronio—, un rey moro había tres fijos, et porque el padre puede facer que regne cual fijo de los suyos él quisiere, después que el rey llegó a la vejez, los homnes buenos de su tierra pidiéronle por merced que les señalase cuál daquellos sus fijos quería que regnase en pos él. Et el rey díjoles que dende a un mes 1 gelo diría. Et cuando vino a ocho o a dies días, una tarde dijo al fijo mayor que otro día grand mañana quería cabalgar et que fuese con él. Et otro día, vino el infante mayor al rey; pero non tan mañana 2 como el rey su padre dijiera. Et desque llegó, dijol el rey que se quería vestir, et quel ficiese traer los paños . 3 Et el infante dijo al camarero que trojiese los paños; et el camarero preguntó que cuáles paños quería. El infante tornó al rey et preguntol que cuáles paños quería, et el rey díjole que el aljuba ; et él tornó al 4 camarero et díjole que el aljuba quería el rey. Et el camarero le preguntó que cuál aljuba quería, et el infante tornó al rey a gelo preguntar. Et así fizo por dcndc, de allí, desde allí.—2 tan mañana, tan de mañana, i tan temprano.—3 paños, ropas, vestiduras.—4 aljuba, especie de gabán con mangas cortas y estrechas usado por los moros. 89 DON JUAN MANUEL cada vestidura que siempre iba et vinía por cada pregunta, fasta que el rey tovo todos los paños. Et vino el camarero, et le vistió et lo calzó. Et desque fué vestido et calzado, mandó el rey al infante que ficiese traer el caballo; et él dijo al que guardaba los caballos del rey quel trojiese el caballo. Et el que los guardaba díjole: que cuál caballo traería; et el infante tornó con esto al rey, et así fizo por la silla, et por el freno, et por el espada, et por las espuelas; et por todo lo que había mester para cabalgar, por cada cosa fué preguntar al rey. E desque todo fué guisado , dijo el rey al infante 1 que non podía cabalgar, et que fuese él anclar por la villa et que parase mientes a las cosas que vería porque lo sopiese retraer al rey. 2 E el infante cabalgó, et fueron con él todos los honrados homnes del rey et del regno, et iban y muchas trompas et tabales et otros estrumentos . Et 3 el infante andido 5 4 una pieza por la villa, et desque tornó al rey, preguntol que quél parescía de lo que viera. Et el infante díjole que bien le parescía sinon quel facían muy grant roído aquellos estrumentos. Et a cabo de otros días mandó el rey al fijo mediano que veniese a él otro día mañana; et el infante fizólo así. Et el rey fizo todas las pruebas et pre- preparado.—2 retraer, referir, contar.—3 tabal, atai guisado, bal, suprimida la o que representa el articulo á r a b e . — 4 estrumentos, instrumentos.—5 andido, perfecto de andar, anduvo. 90 DEL REY Y SUS TRES FIJOS guntas que ficiera al infante mayor, su hermano; et el infante fizólo, et dijo bien como el hermano mayor. Et a cabo de otros días, mandó al infante menor, su fijo, que fuese con él de grand mañana. Et el infante madurgó ante que el rey despertase, et es1 peró fasta que despertó el rey: et luego que fué espierto entró el infante e homillósele con la reveren2 3 cia que debía. Et el rey mandol quel ficiese traer de vestir. Et el infante prcguntol qué paños quería, et en una v e z 4 le preguntó por todo lo que había de vestir et de calzar, et fué por ello et trájogelo todo, et non quiso que otro camarero lo vestiese nin lo calzase sinon él, dando a entender que se tenía por de buena ventura si el rey, su padre, tomase placer o servicio de lo que él pudiese facer, et que pues su padre era, que razón et aguisado 5 era del facer cuan- tos servicios et homildades pudiese. Et desque el rey fué vestido et calzado, mandó al infante quel feciese traer el caballo. Et él preguntóle cuál caballo quería, et con cuál siella, et con cuál freno, et cuál espada, et por todas las cosas que eran mester paral cabalgar, et quién quería que cabalgase con él, et así por todo cuanto cumplía. Et desque todo lo fizo, non preguntó por ello más de una vez, et trájolo et aguisólo como el rey lo había man0 dado. i madurgar, es la forma antigua, luego con metátesis madruaar.—2 cspicrto y despertar, formas aún entonces vacilantes.— 3 komillarsc, hacer acatamiento.—4 en una vez, de una v e z . — 5 aguisado, conveniente, j u s t o . — 6 aguisar, disponer. 9* DON JUAN MANUEL Et desque todo fué fecho, dijo el rey que non quería cabalgar, mas que cabalgase él et quel contase lo que viese. Et el infante cabalgó et fueran con él todos como ficieran con los otros sus hermanos; mas él ni ninguno de sus hermanos, nin homne del mundo, non sabíe nada de la razón porque el rey facía esto. Et desque el infante cabalgó, mandó quel mostrasen toda la villa de dentro, et las calles, et do tenía el rey sus tesoros, et cuantos podían seer et las mezquitas, et toda la nobleza 1 de la villa de dentro et las gentes que y moraban. Et después salió fuera et mandó que saliesen allá todos los homries de armas, de caballo et de pie, et mandóles que trebejasen et 2 le mostrasen todos los juegos de armas et de trebejos, et vio los muros, et las torres, et las fortalezas de la villa. Et desque lo hobo visto, tornóse paral rey, su padre. Et cuando tornó era ya muy tarde; et el rey le preguntó de las cosas que había visto. Et el infante le dijo que si a él non pesase, que él le diría todo lo quel parescía de lo que había visto. Et el rey le mandó, so pena de la su bendición , quel dijiese lo quel 3 parescía. Et el infante le dijo que como quier que 4 él era muy buen rey, quel parescía que non era tan i nobleza, cosa notable, c f r . noble en la pág. 1 2 1 . — 2 trebede, privación de algo jar, hacer ejercicio de a r m a s . — 3 pena por c a s t i g o ; así, pena de la vida es igual que pena de muert e . — 4 como quier, aunque. ge DEL REY Y SUS TRES FIJOS bueno como debía, ca si lo fuese, pues había tan buena gente et tanta, et tan grand poder et tan grand haber, que si por él non fincase, que todo el mundo debía ser suyo. E al rey plogó mucho deste denuesto 1 que el in- fante le dijo. Et cuando vino el plazo a que había de dar respuesta a los de la tierra, di joles que aquel fijo les daba por rey. Et esto fizo por las señales que vio en los otros et por las que vio en éste. Et como quier que más quisiera cualquier de los otros para rey, non tovo por aguisado de lo facer por lo que vio en los unos et en el otro. Et vos, señor conde, si queredes saber cuál mozo será mejor, parat mientes a estas tales cosas, et así podredes entender algo, et por aventura lo más dello lo que ha de ser de los mozos. Al conde plogó mucho de lo que Patronio le dijo. Et porque don Johan tovo este por buen ejiemplo, fizólo escribir en este libro et fizo estos viesos, que dicen así: Por obras et maneras podrás conoscer A los mozos cuáles deben los más seer. i denuesto, tacha, reparo. 93 DON JUAN MANUEL EJEMPLO XXVII De lo q u e c o n t e s c i ó a un E m p e r a d o r et a d o n A l v a r Hánez M i n a y a 1 con s u s mujeres Fablaha el conde Lucanor con Patronio, su consejero, un día et di jóle así: —Patronio, dos hermanos que yo he son casados entramos et viven cada uno dellos muy desvariadamente 2 dueña 3 el uno del otro, ca el uno ama tanto aquella con quien es casado, que abes 4 podemos gui- sar con él que se parta un día del lugar onde ella es, et non faz cosa del mundo sinon lo que ella quiere et si ante non gelo pregunta. Et el otro en ninguna guisa non podemos con él que un día la quiera veer de los ojos , nin entrar en casa do ella sea. Et por5 que yo he grand pesar desto, ruégovos que me digades alguna manera por que podamos y poner consejo. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, segund esto que vos decides, entramos vuestros hermanos andan muy errados en sus f aciendas; ca el uno, nin el otro non debían mostrar tan grand amor nin tan grand desamor como muestran a aquellas dueñas con quien ellos son casados; mas, comoquier que lo ellos yerran, por aventura es por las maneras que han i Alvar Fáñez, sobrino del Cid. fué gobernador de Zorita y de T o l e d o . Murió en Segovia. rechazando un asedio de los diferente, contrario.— almorávides, el año I I O Q . — 2 desvariado, 3 dueña, señora casada.—4 abes, apenas.—5 veer de ¡os ojos, forma pleonásticr.. 94 DEL EMPERADOR BARBARROJA aquellas mujeres: et por ende querría que sopiésedes lo que contesció al Emperador Fradrique 1 et a don Alvar Háñez Minaya con sus mujeres. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, porque estos ejiemplos son dos et non vos los podría entramos decir en uno, contarvos he primero lo que contesció al Emperador Fradrique, et después contarvos he lo que contesció a don Alvar Háñez. —Señor conde, el Emperador Fradrique casó con una doncella de muy alta sangre segund le pertenes2 cía; mas de tanto , non le acaesció bien, que non sopo 3 ante que casase con aquélla las maneras que había. Et después que fueron casados, comoquier que ella era muy buena dueña et muy guardada en el su cuerpo, comenzó a seer la más brava, et la más fuerte , et 4 la más revesada cosa del mundo; así que si el Empe5 rador quería comer, ella dicía que quería ayunar; et si el Emperador quería dormir, queriese ella levantar; et si el Emperador queríe bien a alguno, luego ella lo desamaba. ¿ Qué vos diré más ? Todas las cosas del mundo en que el Emperador tomaba placer, en todas daba ella a entender que tomaba pesar; et de todo lo que el Emperador facía, de todo facía ella el contrario siempre. i El emperador Federico Juan Manuel, v. pág. i¡, embargo, a pe-ar terrible.—5 revesado, Barbarroja, n. i . — : sanar,: de esto. ascendiente Cfr. el franc. indomable. 95 de linaje.—3 de tanto, fourtant.—4 don sin fuerte, DON JUAN MANUEL Et desque el Emperador sufrió esto un tiempo, et vio que por ninguna guisa non la podia sacar desta entención por cosa que él nin otros le dijiesen, nin por ruegos, nin por amenazas, nin por buen talante , nin 1 por malo quel mostrase; et vio que el pesar et la vida enojosa que habia de sofrir quel era tan grand daño para su facienda et para las sus gentes que non podía y poner consejo; et de que esto vio, fuese paral Papa et contol la su facienda, tan bien de la vida que pasaba, como del grand daño que vinía a él et a toda la tierra por las maneras que había la Emperadriz; et quisiera muy de grado, si podría seer, que los partiese el Papa. Mas vio que, segund la ley de los cris2 tianos, non se podían partir, et en ninguna manera non podían vevir en uno por las malas maneras que 3 la Emperadriz había; et sabía el Papa que esto era así. Et desque otro cobro 4 no podieron fallar, dijo el Papa al Emperador que este fecho, que lo acomendaba él al entendimiento et a la sotileza del Emperador; ca él non podía dar penitencia ante que el pecado fuese fecho. Et el Emperador partióse del Papa et fuese para su casa, et trabajó por cuantas maneras pudo, por falagos, et por amenazas, et por consejos, et por desengaños, et por cuantas maneras él et todos los que con él vivían pudieron asmar para la sacar de semblante, disposición.—2 i talante, •uno, j u n t o s . — 4 cobro, arbitrio, medio. 96 partir, separar.—3 en DEL EMPERADOR BARBARROJA aquella mala entención; mas todo esto non tovo y pro, que cuanto más le dicían que se partiese de aquella manera, tanto más facía ella cada día todo lo revesado . 1 Et de que el Emperador vio que por ninguna guisa esto non se podía enderezar, dijol un día que él quería ir a la caza de los ciervos et que levaría una partida de aquella yerba que ponen en las saetas con que matan los ciervos, et que dejaría lo al para otra vegada cuando quisiese ir a caza; et que se guardase que por cosa del mundo non pusiese de aquella yerba en sarna , nin en postiella, nin en lugar donde sa2 liese sangre; ca aquella yerba era tan tuerte, que non había en el mundo cosa viva que non matase. Et tomó de otro ungüento muy bueno et muy aprovechoso para cualquier llaga, et el Emperador untóse con él antella en algunos lugares que non estaban sanos; et ella et cuantos y estaban vieron que guáresela 3 luego con ello; et díjole que, si le fuese mester, que de aquél pusiese en cualquier llaga que hobiese. Et esto le dijo ante pieza 4 de homnes et de mujeres. Et de que esto hobo dicho, tomó aquella yerba que había menester para matar los ciervos et fuese a su caza así como había dicho. Et luego que el Emperador fué ido, comenzó ella a ensañarse et a embravecer et comenzó a decir: lo contrario.—2 La sarna era enfermedad i lo retesado, común en antiguos tiempos.—3 guaresccr, c u r a r . — 4 pieza, tidad, multitud. 97 muy can- 1 " ..».r~¡»~. DON JUAN MANUEL —¡Veed el falso del Emperador, lo que me fué decir! Porque él sabe que la sarna que yo he, non es de tal manera como la suya, di jome que me untase con aquel ungüento que se él untó, porque sabe que non podría guarescer con él; mas de aquel otro ungüento bueno con que él sabe que guarescería, dijo que non tomase del en guisa ninguna; mas por le facer pesar yo me untaré con él, et cuando él viniere, fallarme ha sana; et so cierta que en ninguna cosa non le podría facer mayor pesar, et por esto lo faré. E los caballeros et las dueñas que con ella estaban, trabaron 1 mucho con ella que lo non ficiese, et co- menzáronle a pedir merced llorando muy fieramente que se guardase de lo facer, ca cierta fuese, si lo ficiese, que luego sería muerta. Et por todo esto non lo quiso dejar; et tomó la yerba, et untó con ella las llagas, et a poco rato comenzol a tomar la rabia de la muerte. Et ella repintiérase, si pudiera, más ya non era tiempo en que se pudiese facer. Et murió por la manera que había porfiosa et a su daño. Mas, a don Alvar Háñez contesció el contrario desto, et porque lo sepades todo cómo fué, contarvos he cómo acaesció: Don Alvar Háñez era muy buen homne et muy i trabar, contender, pelear. 98 DE ALVAR HAÑEZ honrado, et pobló a Yxcar 1 et moraba y. Et el con- de don Per Anzúrez pobló a Cuéllar 2 3 et moraba en ella. Et el conde don Per Anzúrez había tres fijas. Et un día estando sin sospecha 4 ninguna entró don Alvar Háñez por la puerta; et al conde don Per Anzúrez plogol mucho con él. Et desque hobieron comido preguntol que porqué vinía tan sin sospecha. Et don Alvar Háñez dijol que vinía por demandar una de sus fijas para con que casase ; mas que que5 ría que gelas mostrase todas tres et quel dejase tablar con cada una dellas, et después que escogería cual quisiese. Et el conde veyendo quel facía Dios mucho bien en ello, dijo quel placía mucho de facer cuanto don Alvar Háñez le dicía. Et don Alvar Háñez apartóse con la fija mayor, et dijol que si a ella pluguiese, que quería casar con ella; pero ante que fablase más en el pleito, quel quería contar algo de su f acienda ; et que sopiese lo pri6 mero que él non era muy mancebo, et que por las muchas feridas que hobiera en las lides que acertara , quel enflaqueciera 8 9 7 se tanto la cabeza, que i y 3 Iscar y Cuéllar, villas cercanas la una a la otra, en la provincia de Valladolid la primera, y en la de See:o\ ia la segunda, fueron repobladas en tiempo de A l f o n s o V I . — 2 Pedro A n s ú r c z , conde de Zamora. Saldaña v G i r r i ó n . fué uno de los nobles que acompañaron a A l f o n s o V I a su destierro en T o l e d o y del que recibió luego muchas mercedes. Valladolid le debió descuidado, inesperadasu engrandecimiento.—4 sin sospecha, m e n t e . — 5 para con qué casase, para casar con ella.—(1 faciendo, asunto, n e g o c i o . — 7 que se usaba a veces sin preposición en los casos o b l i c u o s . — 8 acertarse, hallarse presente.—9 enfladebilitar. quecer, 99 DON JUAN MANUEL por poco vino que bibiese, quel facíe perder luego el entendimiento; et de que estaba fuera de su seso que se asañaba tan fuerte que non cataba lo que dicía; et que a las vegadas firía a los otros en tal guisa que se repentía mucho después que tornaba a su entendimiento; et aun cuando se echaba a dormir, desque yacía en la cama, que facía y muchas cosas que non empecería nin migaja si más limpias fuesen. 1 Et destas cosas le dijo tantas, que toda mujer que el entendimiento non hobiese muy maduro, se podía tener del por non muy bien casada. Et de que esto le hobo dicho, respondiol la fija de! conde: que este casamiento non estaba en ella, sinon 2 en su padre et en su madre. Et con tanto partióse de don Alvar Háñez et fuese para su padre. Et de que el padre et la madre le preguntaron qué era su voluntad de facer, porque ella non fué de tan buen entendimiento como le era mester, dijo a su padre et a su madre que tales cosas le dijiera don Alvar Háñez que ante quería seer muerta que casar con él. Et el conde non lo quiso decir esto a don Alvar Háñez, mas díjol que su fija que non había entonce voluntad de casar. E fabló don Alvar Háñez con la fija mediana; et pasaron 3 entre él et ella bien así como con el 1 hermana mayor. miaja, p i z c a . — 2 no estar en uno, no depender de i migaja, é l . — 3 pasar, tratar.—4 el, ante un nombre femenino que empieza por sonido vocal. 100 tC3 DE ALVAR HAÑEZ Et después fabló con el hermana menor et dijol todas aquellas cosas que dijiera a las otras sus hermanas. Et ella respondiol que grádesela mucho a Dios en que don Alvar Háñez quería casar con ella, et en lo quel dicía quel facía mal el vino, que si por aventura alguna vez le cumpliese 1 por alguna cosa de estar apartado de las gentes por aquello quel dicía o por al, que ella lo encubriría mejor que ninguna otra persona del mundo; et a lo que dicía que él era viejo, que cuanto por esto non partiría " ella el casamiento, que cumplíale a ella del casamiento el bien et la honra que había de seer casada con don Alvar Háñez; et de lo que dicía que era muy sañudo et que firía a las gentes, que cuanto por esto, non facía fuerza, ca nunca ella faría porque la firiese, et que si lo ficiese, que lo sabría muy bien soírir. Et a todas las cosas que don Alvar Háñez le dijo, a todas le sopo tan bien responder, que don Alvar Háñez fué muy pagado , et gradesció mucho a Dios s porque fallara mujer de tal entendimiento; et dijo al conde don Per Anzúrez que con aquélla quería casar. Et al conde plogol mucho ende, et ficieron luego sus bodas; et fuese con su mujer luego en buena ventura. Et esta dueña había nombre, doña Vascuñana. Et después que don Alvar Háñez levó a su mujer i cumplir, 3 pagado, convenir.—2 partir, satisfecho. 101 apartarse de, renunciar a.— DON JUAN MANUEL a su casa, fué ella tan buena dueña et tan cuerda, que don Alvar Háñez se tovo por bien casado della et tenía por razón que se ficiese todo lo que ella queríe. Et esto facía él por dos razones: la primera porquel fizo Dios a ella tanto bien, que tanto amaba a don Alvar Háñez et tanto presciaba el su entendimiento, que todo lo que don Alvar Háñez dicía et facía, que todo tenía ella verdaderamente que era lo mejor; et placíale mucho de cuanto dicía et de cuanto facía, et nunca en toda su vida contralló cosa 1 que entendiese que a él placía. Et non entendades que facía esto por le lisonjar, nin por le falagar; mas facíalo porque verdaderamente creía et era su entención que todo lo que don Alvar Háñez quería, et dicía, et facía, que en ninguna guisa non podría ser yerro, nin lo podría otro ninguno mejorar. Et lo uno por esto, que era el mayor bien que podría seer, et lo al porque ella era de tan buen entendimiento et de tan buenas obras que siempre acertaba en lo mejor; et por estas cosas amábala et preciábala tanto don Alvar Háñez que tenía por razón de facer todo lo que ella queríe, ca siempre ella quería et le consejaba lo que era su pro et su honra. Et nunca tovo mientes por talante nin por voluntad que hobiese de ninguna cosa, que ficiese don Alvar Háñez, sinon lo que a él más pertenescía et que era más su honra et su pro. i contrallar, contrariar. 102 DE ALVAR HAÑEZ Et acaesció que una vez, seyendo don Alvar Háñez en su casa, que vino a él un so sobrino que vivía en casa del rey, et plogol mucho a don Alvar Háñez con él. Et desque hobo morado con don Alvar Háñez algunos días, dijol un día que era muy buen homne et muy compiído et que non podía poner en él ninguna tacha sinon una. Et don Alvar Háñez preguntol que cuál era. Et el sobrino dijol que non fallaba tacha quel poner sinon que facía mucho por su mujer et la apoderaba mucho en toda su facienda. Et don Alvar Háñez respondiol que a esto que dende a pocos días le daría ende la respuesta. Et ante que don Alvar Háñez viese a doña Vascuñana, cabalgó e fuese a otro lugar et andudo allá algunos días et levó allá aquel su sobrino consigo. Et después envió por doña Vascuñana, et guisó así don Alvar Háñez que se encontraron en el camino, pero que non fablaron ningunas razones entre sí, nin hobo tiempo aunque lo quisiese facer. Et don Alvar Háñez fuese adelante et iba con él su sobrino, et doña Vascuñana vinía. Et desque hobieron andado así una pieza, don Alvar Háñez et su sobrino fallaron una grand pieza de vacas, et don Alvar Háñez comenzó a decir: —¿Viestes, sobrino, qué fermosas yeguas ha en esta nuestra tierra? Cuando su sobrino esto oyó, maravillóse ende mu103 0»> **S> -»-»J-ggì_£I' DON JUAN MANUEL cho, et cuidó que gelo dicía por trebejo, et dijol que cómo dicía tal cosa, que non eran sino vacas. Et don Alvar Háñez se comenzó mucho de maravillar et decirle que recelaba que había perdido el seso, ca bien veíe que aquéllas, yeguas eran. Et de que el sobrino vio que don Alvar Háñez porfiaba tanto sobre esto, et que lo dicía a todo su seso, fincó mucho espantado et cuidó que don Alvar Háñez había perdido el entendimiento. Et don Alvar Háñez estido tanto adrede en aque1 lla porfía, fasta que asomó doña Vascuñana que vinía por el camino. Et de que don Alvar Háñez la vio, dijo a su sobrino: —i Ah, don sobrino! fe aquí doña Vascuñana que 2 nos partirá 4 3 nuestra contienda. Et al sobrino plogo desto mucho. Et desque doña Vascuñana llegó, díjol su cuñado : 0 —•Señora, don Alvar Háñez et yo estamos en contienda, ca él dice por estas vacas que son yeguas, et yo digo que son vacas ; et tanto habernos porfiado que él me tiene por loco, et yo tengo que él non está bien en su seso. Et vos, señora, departidnos agora esta contienda. Et cuando doña Vascuñana esto oyó, como quier i estido, perfecto de estar.—2 don, tratamiento que se anteponía a nombres comunes. V . pág. 1 2 7 . — 3 fe, adverbio demostrativo del árabe h e . — 4 partir, departir, c o m o dice unas lineas d e s p u é s . — 5 cuñado indica parentesco p o r afinidad; aquí se trata de un sobrino del marido. 104 DE ALVAR HAÑEZ que ella tenía que aquellas eran vacas, pero pues su cuñado le dijo que dicia don Alvar Háñez que eran yeguas, tovo verdaderamente ella con todo su entendimiento que ellos erraban, que las non conoscían, mas que don Alvar Háñez non erraría en ninguna manera en las conoscer, et pues dicia que eran yeguas, que en toda guisa del mundo que yeguas eran et non vacas. Et comenzó a decir al cuñado et a cuantos y estaban: —Por Dios, cuñado, pésame mucho desto que decides, et sabe Dios, que quisiera que con mayor seso et con mayor pro viniésedes vos agora de casa del rey do tanto habedes morado; ca bien veedes vos que muy grand mengua de entendimiento et de vista es tener que las yeguas que son vacas. Et comenzol a mostrar tan bien por las colores, como por las faciones, como por otras cosas muchas, que eran yeguas et non vacas, et que era verdat lo que don Alvar Háñez dicia, et que en ninguna manera el entendimiento et la palabra de don Alvar Háñez que nunca podría errar. Et tanto le afirmó esto, que ya el cuñado et todos los otros comenzaron a dubdar que ellos erraban, et que don Alvar Háñez dicia verdat, que las que ellos tenían por vacas, que eran yeguas. Et de que esto fué fecho, fuéronse don Alvar Háñez et su sobrino adelante et fallaron una grand pieza de yeguas. Et don Alvar Háñez dijo a su sobrino : 105 DON JUAN MANUEL —¡ Aha , sobrino! Estas son vacas, que non las 1 que vos dicíades ante, que dicía yo que eran yeguas. Et cuando el sobrino esto oyó, dijo a su tío: —; Por Dios, don Alvar Háñez!, si vos verdat decides, el diablo me trajo a mí a esta tierra; ca ciertamente, si estas son vacas, perdido he yo el entendimiento, ca en toda guisa del mundo éstas yeguas son et non vacas. E don Alvar Háñez comenzó a porfiar muy fieramente que eran vacas. Et tanto duró esta porfía fasta que llegó doña Vascuñana. Et desque ella llegó et le contaron lo que dicia don Alvar Háñez et dicía su sobrino, maguer a ella páresela que el sobrino dicía verdat, non pudo creer por ninguna guisa que don Alvar Háñez pudiese errar, nin que pudiese seer verdat al sinon lo que él dicía. Et comenzó a catar razones para probar que era verdat lo que dicía don Alvar Háñez; et tantas razones et tan buenas dijo, que su cuñado et todos los otros tovieron que el su entendimiento et la su vista erraba; mas lo que don Alvar Háñez dicía, que era verdat. Et aquesto fincó así. Et f uéronse don Alvar Háñez et su sobrino adelante et andudieron tanto fasta que llegaron a un río en que había pieza de molinos. Et dando del agua a las 2 bestias en el río, comenzó a decir don Alvar Háñez que aquel río que corría contra la parte onde nascía, i aha, aja, interjección.—2 del 106 agua, forma partitiva. DE ALVAR H AÑEZ et aquellos molinos que del otra parte les vinía el agua. Et el sobrino de don Alvar Háñez se tovo por perdido cuando esto le oyó, ca tovo que así como errara en el conoscimiento de las vacas et de las yeguas, que así erraba agora en cuidar que aquel río vinía al revés de como dicía don Alvar Háñez. Pero porfiaron tanto sobresto fasta que doña Vascuñana llegó. Et desque le dijieron esta porfía en que estaba don Alvar Háñez et su sobrino, pero que a ella parescía que el sobrino dicía verdat, non creó al su entendimiento, et tovo que era verdat lo que don Alvar Háñez dicía. Et por tantas maneras sopo ayudar a la su razón, que su cuñado et cuantos lo oyeron, creyeron todos que aquella era la verdat. Et daquel día acá fincó por fazaña , que si el ma1 rido dice que corre el río contra arriba, que la buena mujer lo debe crer et debe decir que es verdat. Et desque el sobrino de don Alvar Háñez vio que por todas estas razones que doña Vascuñana dicía se probaba que era verdat lo que dicía don Alvar Háñez, et que erraba él en non conoscer las cosas así como eran, tóvose por muy maltrecho, cuidando que había perdido el entendimiento. Et de que andudicron así una grand pieza por el camino, et don Alvar Háñez vio que su sobrino iba muy triste et en grand cuidado, díjole así: i fazaña, sentencia, refrán. 107 DON JUAN MANUEL —Sobrino, agora vos he dado la repuesta a lo que en el otro día me dijiestes que me daban las gentes por grand tacha porque tanto facía por doña Vascuñana, mi mujer; ca bien cred, que todo esto que vos et yo habernos pasado hoy, todo lo fice porque entendiésedes quién es ella, et que lo que yo por ella fago, que lo fago con razón; ca bien creed que entendía yo, que las primeras vacas que nos fallamos et que dicía yo que eran yeguas, que vacas eran así como vos dicíades ; et desque doña Vascuñana llegó et vos oyó que yo dicía que eran yeguas, bien cierto so que entendía que vos dicíades verdat; mas porque fía ella tanto en el mío entendimiento, que tien que por cosa del mundo non podría errar, tovo que vos et ella errábades en non lo conoscer como era. Et por ende dijo tantas razones et tan buenas, que fizo entender a vos et a cuantos allí estaban que lo que yo dicía era verdat ; et eso mismo fizo después en lo de las yeguas et del río. Et bien vos digo verdat que de! día que comigo casó, que nunca un día le vi facer nin decir cosa en que yo pudiese entender que quería nin tomaba placer, sinon en aquello que yo quis; nin le vi tomar enojo de ninguna cosa que yo ficiese. Et siempre tiene verdaderamente en su talante , que cualquier cosa que yo faga, que aque1 llo es lo mejor; et lo que ella lia de facer de suyo i ¡alante, voluntad, gusto. 108 DE ALVAR H AÑEZ o le yo acomiendo que faga, sábelo muy bien facer, et siempre lo face guardando toda mi honra et mi pro et queriendo que entiendan las gentes que yo so el señor, et que la mi voluntad et la mi honra se cumpla; et non quiere para sí otra pro nin otra fama de todo el fecho, sinon que sepa que es mi pro, et tome yo placer en ello. Et tengo que si un moro allende el mar esto ficiese, quel debía yo mucho amar et presciar et facer yo mucho por el su consejo, et demás seyendo yo casado con ella et seyendo ella tal et de tal linaje de que me tengo por muy bien casado. Et agora, sobrino, vos he dado repuesta a la tacha que el otro día me dij ¡estes que había. Et cuando el sobrino de don Alvar Háñez oyó estas razones, plogol ende mucho, et entendió que pues doña Vascuñana tal era que había tal entendimiento et tal entención, que facía muy grand derecho don Alvar Háñez de la amar et fiar en e'la et facer por ella cuanto facía et aun muy más, si más ficiese. Et así fueron muy contrarios, la mujer del Emperador et la mujer de don Alvar Háñez. Et señor conde Lucanor, si vuestros hermanos son tan desvariados que el uno face todo cuanto su mujer quiere et el otro todo lo contrario, por aventura esto es porque sus mujeres facen tal vida con ellos como facía la Emperadriz et doña Vascuñana. Et si ellas tales son, non debedes maravillarvos nin 109 DO.V 7 UA N M AN U EL poner culpa a vuestros hermanos; mas si ellas non son tan buenas nin tan revesadas como estas dos de que vos he tablado, sin dubda vuestros hermanos non podrían seer sin culpa; ca como quier que aquel vuestro hermano que face mucho por su mujer, face bien, entendet que este bien, que se debe facer con razón et non más; ca si el homne por haber grand amor a su mujer quiere estar con ella tanto porque deje de ir a los lugares et a los fechos en que puede facer su pro et su honra, face muy grand yerro. Et si por le facer placer nin complir su talante deja nada de lo que pertenesce a su estado, nin a su honra, face muy desaguisado. Mas guardando estas cosas, todo bien et toda honra et todo buen talante et toda fianza 1 que el marido pueda mostrar a su mujer, todo le es facedero et todo lo debe facer et paresce muy bien que lo faga. Et otrosí, debe mucho guardar que por lo que a él mucho non cumple, nin le face grand mengua, que non le faga pesar nin enojo, et señaladamente en ninguna cosa en que pueda haber pecado, ca desto vienen muchos daños: lo uno el pecado et la maldat que homne face, et lo al que por facerle emienda o facerle placer porque pierda aquel enojo habrá de facer cosas que se le tornarán en daño de la facienda et de la fama. Otrosí el que por su fuerte ventura tal mujer hoviere coi fianza, confianza. ITO DEL R A P O S O QUE SE FIZO MUERTO mo la del Emperador, pues que en el comienzo non pudo o non sopo poner y consejo, non hay al sinon pasar por su ventura como Dios gelo quisiere endereszar; pero sabed que para lo uno et para lo al cumple mucho que del primero día que el homne casa dé a entender a su mujer que él es el señor, e le faga entender la vida que han de pasar en uno. E vos, señor conde Lucanor, al mi cuidar parando mientes a estas cosas, podedes bien consejar a vuestros hermanos en cuál manera vivan con sus mujeres. Et al conde plogo mucho destas cosas que Patronio le dijo, et tovo que le disía verdat et muy buen seso. Et entendiendo don Johan que estos ejiemplos eran muy buenos, fizólos escribir en este libro e fizo estos viesos que dicen así: En el comienzo debe homne mostrar A su mujer c ó m o ha de pasar. EJEMPLO XXIX D e lo que c o n t c s c i ó a un r a p o s o que s e e c h ó en la c a l l e et s e fizo muerto Fablaba otra ve:' el conde Lucanor con Tatronio, su consejero, et (lijóle así: —Patronio, un mío pr.ricníe vive en tim tierra do DON JUAN MANUEL non ha tanto poder que pueda estrañar escatimas 2 1 cuantas le facen, et los que han poder en la tierra querrían muy de grado que ficiese él alguna cosa porque hobiesen achaque para seer contra él. Et aquel mío pariente tiene quel es muy grave de sofrir aquellas terrerías quel facen, et querría aven- 8 turarlo todo ante que sofrir tanto pesar de cada día. Et porque yo querría que él acertase en lo mejor, ruégovos que me digades en qué manera le conseje por que pase lo mejor que pudiere en aquella tierra. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, para que vos le podades consejar en esto, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a un raposo que se fezo muerto. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio— un raposo entró una noche en un corral do había gallinas; et andando en roido 4 con las gallinas, cuando él cuidó que se podría ir, era ya de día et las gentes andaban ya todos " por las calles. Et desque él vio que non se podía asconder, salió escondidamente a la calle, et tendióse así como si fuese muerto. Et cuando las gentes lo vieron, cuidaron que era muerto, et non cató ninguno por él. Et a cabo de una pieza pasó por y un homne, e alejar, e v i t a r . — 2 escatima, agravio.—3 terrería, i estrañar, a m e n a z a . — 4 ruido, pendencia, a l b o r o t o . — 5 todos concierta c o n gentes. V . págs. 2 6 y 4 0 . 112 DEL RAPOSO QUE SE FIZO dijo que los cabellos de la fruente MUERTO 1 del raposo, que eran buenos para poner en la fruente de los mozos pequeños para que non los aojen ; et trasquiló con 2 unas tiseras los cabellos de la fruente del raposo. Et después vino otro, et dijo eso mismo de los cabellos del lomo; e otro, de las hijadas; et tantos dijieron esto fasta que lo trasquilaron todo. Et por todo esto nunca se movió el raposo porque entendía que aquellos cabellos non le facían daño en los perder. Et después vino otro et dijo que la uña del polgar del raposo que era buena para guarescer de los panarizos ; et sacógela. Et el raposo non se movió. 3 E después vino otro et dijo que el diente del raposo era bueno para el dolor de los dientes; et sacógelo. Et el raposo non se movió. Et después a cabo de otra pieza vino otro et dijo que el corazón del raposo era bueno para el dolor del corazón, et metió mano a un cochiello para sacarle el corazón. Et el raposo vio quel querían sacar el corazón et que si gelo sacasen, non era cosa que se pudiese cobrar *, et que la vida era perdida, et tovo que era mejor de se aventurar a quequier 5 quel pudiese venir que sofrir cosa porque se perdiese todo. Et aventuróse et puño 0 en guarescer 7 et escapó muy bien. con diptongación de la o etimológica de fronte.— i fruente, 2 aojar, hacer mal de o j o . — 3 panarizo, panadizo.—4 cobrar, rec o b r a r . — 5 quequier, cualquier c o s a . — 6 fuñar, pugnar, esforzars e . — 7 guarescer, salvarse. 113 S DON JUAN MANUEL Et vos, señor conde, consejad a aquel vuestro pariente que sí Dios le echó en tierra do non puede estrañar lo quel facen como él querría o como le cumplía, que en cuanto las cosas quel ficieren fueren átales que se puedan sofrir sin grand daño et sin grand mengua, que dé a entender que se non siente dello et que les dé pasada ; ca en cuanto da homne a 1 entender que se non tiene por maltrecho de lo que contra él han fecho, non está tan envergonzado; mas desque da a entender que se tiene por maltrecho de lo que ha recebido, si dende adelante non face todo lo que debe por non fincar menguado, non está tan bien como ante. Et por ende a las cosas pasaderas, pues non se pueden estrañar como deben, mejor es de les dar pasada; mas si llegare el fecho a alguna cosa que sea grand daño o grand mengua, estonce que se aventure et non lo sufra, ca mejor es la pérdida o la muerte, defendiendo homne su derecho et su honra et su estado, que vevir pasando en estas cosas mal et deshonradamente. Et el conde tovo esto por buen consejo. Et don Johan fizólo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así: i Sufre las cosas en cuanto divieres, Estraña las otras en cuanto pudieres. dar pasada, tolerar. " 4 •3«» >jj-C3*f' DE ABEN ABET Y EJEMPLO " t - RO M AIQ UIA X X X De lo que contesció al Rey Abenabet de Sevilla con Romaiquía su mujer 1 Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera: —Patronio, a mí contesce con un homne así: que muchas veces me ruega et me pide quel ayude et le dé algo de lo mío; et comoquier que cuando fago aquello que él me ruega, da a entender que me lo gradesce, luego que otra vez me pide alguna cosa, si lo non fago así como él quiere, luego se ensaña et da a entender que non me lo gradesce et que ha olvidado todo lo que fiz por él. Et por el buen entendimiento que habedes, ruégovos que me consejedes en qué manera pase con este homne. —Señor conde. Lucanor —dijo Patronio— a mí paresce que vos contesce con este homne segund contesció al rey Abenabet de Sevilla con Romaiquía, su mujer. Et el conde preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio—, el rey Abenabet i Abenabet, es el rey poeta conocido con el nombre de A l motámid, último de la dinastía de los Abbadíes; afortunado en las obras de cultura y en sus cjrpediciones militares contra Murcia y Córdoba, fué vencido y hecho prisionero por los almorávides y murió pobremente en el destierro el año 1 0 9 5 . La pasión irresistible que sintió por la encantadora Romaiquía dio asunto a múltiples anécdotas. "5 DON JUAN MANUEL era casado con Romaiquía et amábala más que a cosa del mundo. Et ella era muy buena mujer et los moros han della muchos buenos ejiemplos; pero había una manera que non era muy buena: esto era que a las veces tomaba algunos antojos a su voluntad. Et acaesció, que un día, estando en Córdoba en el mes de febrero cayó una nieve , et cuando Ro1 maiquía la vio, comenzó a llorar. Et preguntol el rey por qué lloraba. Et ella dijol que porque nunca la dejaba estar en tierra que viese nieve. El rey, por le facer placer, fizo poner almendrales por toda la sierra de Córdoba, porque pues Córdoba es tierra caliente et no nieva y cada año, que en el febrero paresciesen los almendrales floridos que semejan nieve, por le facer perder el deseo de la nieve. Et otra vez estando Romayquía en una cámara sobre el río, vio una mujer que estaba descalza volviendo lodo cerca el río para facer adobes; et cuan2 do Romayquía la vio, comenzó a llorar; et el rey preguntol por qué llórate. Et ella dijol que porque nunca podía estar a su guisa , siquier faciendo lo 3 que facía aquella mujer. Entonce, por le facer placer, mandó el rey fenchir de agua rosada aquella grand albuhera de Córdoba en lugar de agua, et en lugar de tierra fizóla fenchir de azúcar, et de canela, et de agengibre, et espic , et clavos, et musgo , et ambra, et algalina , 4 i una nieve, r> una nevada.—2 volver, 6 revolver.—3 guisa, gus- t o . — 4 espic, e s p l i e g o . — 5 musgo, a l m i z c l e . — 6 algalina, algalia. Il6 DE ABEN ABET Y ROM AIQUIA et de todas las buenas especias et buenos olores que pudían seer; et en lugar de paja, fizo poner cañas de azúcar. Et desque destas cosas fué llena el albuhera et de tal lodo cual entendedes que podría seer, dijo el rey a Romayquía que se descalzase et follase aquel lodo et ficiese adobes del cuantos quisiese. Et otro día por otra cosa que se le antojó, comenzó a llorar. Et el rey preguntol por qué lo facía. Et ella díjol que cómo non lloraría, que nunca ficiera el rey cosa por le facer placer. Et el rey veyendo que pues tanto había fecho por le facer placer et complir su talante et que ya non sabía que pudiese facer más, dijol una palabra que se dice en el algarabía 1 desta guisa: "Ahva le mahr at-in", que quiere decir: "¿et non el día del lodo?", como diciendo que pues las otras cosas olvidaba, que non debía olvidar el lodo que feciera por le facer placer. Et vos, señor conde, si veedes que por cosa que por aquel homne fagades. que si non facedes todo lo al que vos dice, que luego olvida e desgradesce todo lo que por él habedes fecho, conséjovos que non fagades por él tanto que se vos torne en grand daño de vuestra facienda. Et a vos otrosí conséjovos que si alguno ficiese por vos alguna cosa que vos cumpla et después non ficiere todo lo que vos querríades, que por eso nunca le desconozcades 2 el bien que vos vino de lo que por vos fizo. i algarabía, lengua árabe.—2 desconocer, 117 desagradecer. DON J U A N MA NU EL Et el conde tovo éste por buen consejo et fizólo así et fallóse ende bien. Et teniendo don Johan éste por buen ejiemplo, fizólo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así: Q u i te d e s c o n o s c e t u bien Non dejes p o r él t u g r a n d EJEMPLO fecho, provecho. XXXII De lo que conícsció & un Rey con los burladores ' que ficieron el paño Fablaba otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et decíale: —Patronio, un homne vino a mí et di jome un muy grand fecho, et dame a entender que sería muy grand mi pro; pero díceme que lo non sepa homne del mundo por mucho que yo en él fíe, et tanto me encarga que guarde esta poridat fasta que dice que si a homne del mundo lo digo, que toda mi facienda, et aun la mi vida, es en grand periglo. Et porque yo sé que homne non vos podría decir cosa que vos non entendades si se dice por bien o por algún engaño, ruégovos que me digades lo que vos paresce en esto. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, para que vos entendades al mío cuidar lo que vos más i burlador, e n g a ñ a d o r , falsario. 118 DEL REY Y LOS BURLADORES cumple facer en esto, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a un Rey con tres homnes burladores que vinieron a él. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio—, tres homnes burladores vinieron a un rey et dijiéronle que eran muy buenos maestros de facer paños, et señaladamente que facían un paño que todo homne que fuese fijo daquel padre que todos dicían, que vería el paño; mas el que non fuese fijo daquel padre que el tenía et que las gentes dician, que non podría ver el paño. Et al rey plogo desto mucho, teniendo que por aquel paño podría saber cuáles homnes del su regno eran fijos de aquellos que debían seer sus padres et cuáles non, et que por esta manera podría acrescentar mucho lo suyo; ca los moros non heredan cosa de su padre sinon son verdaderamente sus fijos. Et para esto mandóles dar un palacio en que ficiesen aquel paño. Et ellos dijiéronle que porque viese que non le querían engañar, que los mandase cerrar 1 en aquel palacio fasta que el paño fuese fecho. E desto plogo mucho al rey. Et desque hobieron tomado para facer el paño mucho oro, et plata, et seda, et muy grand haber para que lo ficiesen, entraron en aquel palacio et cerráronlos y. i cerrar, encerrar. 119 DON JUAN MANUEL Et ellos pusieron sus telares, et ciaban a entender que todo el día tejían en el paño. Et a cabo de algunos días fué el uno dellos decir al rey que el paño era comenzado, et que era la más fermosa cosa del mundo; et dijol a qué figuras et a qué labores lo comenzaran a facer; et que si fuese la su mercet que lo fuese ver et que non entrase con él homne del mundo. E desto plogol al Rey mucho. Et el rey queriendo probar aquello ante en otro, envió un su camarero que lo viese, pero non le apercibió quel desengañase. Et desque el camarero vio los maestros et lo que dicían, non se atrevió a decir que non lo veía. Et cuando tornó al Rey, dijo que viera el paño. Et después envió otro, et díjol eso mismo. Et desque todos los que el Rey envió le dijieron que vieran el paño fué el rey a lo ver. Et cuando entró en el palacio et vio los maestros que estaban tejiendo et dicían: "Esto es tal labor, et esto es tal historia, et esto es tal figura, et esto es tal color", et concertaban todos en una cosa, et ellos non tejían ninguna cosa; e cuando el Rey vio que ellos tejían et dicían de qué manera era el paño, et él que non lo veía, et que lo habían visto los otros, tóvose por muerto; ca tovo que porque non era fijo del Rey que él tenía por su padre, que por eso non podía ver el paño; et receló que si dijiese que lo non veía, que perdería el regno. Et por ende comenzó a loar mucho el paño, et aprendió muy 120 DEL REY Y LOS BURLADORES bien la manera como dicían aquellos maestros que el paño era fecho. Et desque fué en su casa con las gentes, comenzó a decir maravillas de cuanto bueno et cuanto maravilloso era aquel paño; et dicía las figuras et las cosas que había en el paño, pero él estaba con muy mala sospecha. Et a cabo de dos o tres días, mandó a su alguacil que fuese veer aquel paño. Et el Rey contol las maravillas et estrañezas que viera en aquel paño. 1 El alguacil fué allá, et desque entró et vio los maestros que tejían et dicían las figuras et las cosas que había en el paño, et oyó al Rey cómo lo había visto, et que él non lo veía, tovo que porque non era fijo daquel padre que él cuidaba, que por eso non lo veía; et tovo que, si gelo sopiesen que perdería toda su honra. Et por ende comenzó a loar el paño tanto como el Rey o más. Et desque tornó al Rey et le dijo que viera el paño et que era la más noble 2 et la más apuesta cosa del mundo, tóvose el Rey aun por más mal andante pensando que pues el alguacil viera el paño et él non lo viera, que ya non había dubda que él non era fijo del Rey que él cuidaba. Et por ende, comenzó de loar et de firmar más la bondat et la nobleza del paño et de los maestros que tal cosa sabían facer. Et otro día, envió el Rey otro su privado, et conteciol como al Rey et a los otros. ¿Et qué vos diré i estrañeza, rareza.—2 noble, notable. 121 DON JUAN MANUEL más? Desta guisa et por este recelo fueron engañados el Rey et cuantos fueron en su tierra, ca ninguno non osaba decir que non veíe el paño. Et así pasó este pleito fasta que vino una grand fiesta, et dijieron todos al Rey que vistiese aquellos paños para la fiesta. Et los maestros trajiéronlos envueltos en muy buenas sábanas, et dieron a entender que desvolvían el paño et preguntaron al Rey qué quería que tajasen de aquel paño. Et el Rey dijo cuáles vestiduras quería. Et ellos daban a entender que tajaban et que medían el talle que habían 1 2 de haber las vestiduras, et después que las cosían. Et cuando vino el día de la fiesta, vinieron los maestros al Rey con sus paños tajados et cosidos, et ficiéronle entender quel vistían et quel allanaban 3 los paños; et así lo ficieron fasta que el Rey tovo que era vestido, ca él non se atrevía a decir que él non veía el paño. Et desque fué vestido tan bien como habedes oído cabalgó para andar por la villa; mas de tanto 4 le avino •"' bien que era verano °. Et desque las gentes lo vieron así venir, et sabían que el que non veía aquel paño que non era fijo daquel padre que cuidaba, cada uno cuidaba que los otros lo veían et que pues él non lo veía, que si lo dijiese sería perdido et deshonrado. Et por esto i tajar, c o r t a r . — 2 talle, t r a z a , forma, corte.—3 r a r . — 4 de tanto, sin e m b a r g o . V . p á g . 9 5 . — 5 6 verano. V . p á g . 1 5 . 122 allanar, e s t i - avenir, suceder.— DEL REY Y LOS B U R L A D O R E S fincó aquella poridat guardada, que non se atrevíe ninguno a lo descubrir; fasta que un negro que guardaba 1 el caballo del Rey, que non había que pudiese perder, llegó al Rey et díjol: —Señor, a mí non me empece 2 que me tengades por fijo de aquel padre que yo digo, nin de otro, et por ende dígovos que yo so ciego, o vos desnuyo ides. El Rey le comenzó a maltraer diciendo que porque non era fijo de aquel padre que el cuidaba, que por eso non veía los sus paños. Et desque el negro esto dijo, otro que lo oyó dijo eso mismo, et así lo fueron diciendo, fasta que el Rey et todos los otros perdieron el recelo de conoscer la verdat, et entendieron el engaño que los burladores habían fecho. E cuando los fueron buscar non los fallaron, ca se fueran con lo que habían levado del Rey por el engaño que habedes oído. Et vos, señor conde Lucanor, pues aquel liomne vos dice que non sepa ninguno de los en que vos fiarles nada de lo que él vos dice, cierto seed que vos cuida engañar, ca bien deberles entender que non ha él razón de querer más vuestra pro, que non ha convusco tanto debdo como todos los que convusco viven que han muchos delirios et bien fechos de vos. porque deben querer vuestra pro et vuestro servicio. Et el conde tovo éste por buen consejo et fizólo asi et fallóse ende bien. i guardar, custodiar, cuidar.—2 empecer, dañar, perjudicar. DON JUAN MANUEL Et veyendo don Johan que éste era buen ejiemplo, fizólo escribir en este libro et fezo estos viesos que dicen así: Quien te conseja encobrir de tos amigos, Sabe que más te quier engañar que dos figos. EJEMPLO X X X V De lo que contesció a un mancebo que casó con una mujer muy fuerte et muy brava Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, et di jóle: —Patronio, un mío criado me dijo quel traían casamiento con una mujer muy rica et aun que es más honrada que él, et que es el casamiento muy bueno para él, sinon por un embargo 1 que y ha, et el embargo es este: díjome quel dijeran que aquella mujer que era la más fuerte et más brava cosa del mundo. Et agora ruégovos que me consejedes si le mandaré que case con aquella mujer, pues sabe de cuál manera es, o sil mandaré que lo non faga. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, sí él fuer tal como fué un fijo de un homne bueno que era moro, consejalde que case con ella; mas si non fuere tal, non gelo consejedes. Et el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello. i embargo, dificultad, impedimento. 124 DE LA MUJER BRAVA Patronio le dijo que en una villa habia un homne bueno que había un fijo el mejor mancebo que podía ser; mas non era tan rico que pudiese complir tantos fechos et tan grandes como el su corazón le daba a entender que debía complir. Et por esto era él en grand cuidado, ca había la buena voluntad et non había el poder. E en aquella villa misma había otro homne muy más honrado et más rico que su padre, et había una fija et non más, et era muy contraria de aquel mancebo, ca cuanto aquel mancebo había de buenas maneras, tanto las había aquella fija del homne bueno de malas et revesadas; et por ende homne del mundo non quería casar con aquel diablo. Et aquel tan buen mancebo vino un día a su padre et díjole que bien sabía que él non era tan rico que pudiese darle con que él pudiese vevir a su honra, et que pues le convinía a facer vida menguada 1 at lazdrada o irse daquella tierra, que si él por bien toviese, quel parescía mejor seso de catar 2 algún casamiento con que pudiese haber alguna pasada . s Et el padre le dijo quel placía ende mucho si pudiese fallar para él casamiento que le cumpliese. E entonce le dijo el fijo que, si él quisiese, que podría guisar que aquel homne bueno que había aquella fija que gela diese para él. Et cuando el i menguado, sada, m e d i o miserable, de vivir. mezquino.—2 Cfr. "tener 125 catar, un mediano buscar.—3 pasar*'. pa- •"tes"' D O X J U A X ¡ M A X V F. L padre esto oyó, fué muy maravillado et dijol que cómo cuidaba en tal cosa, que non había homne que la conosciese que por pobre que fuese, quisiese casar con ella. Et el fijo le dijo quel pidía por merced quel guisase aquel casamiento. Et tanto lo afincó que como quier que el padre lo tovo por extraño, que gelo otorgó. Et fuese luego para aquel homne bueno, et amos eran mucho amigos, et díjol todo lo que pasara 1 con su fijo, et rogol que pues su fijo se atrevía a casar con su fija, quel ploguiese et gela diese para él. Cuando el homne bueno esto oyó a aquel su amigo, di jóle: —Par Dios, amigo, si yo tal cosa ficiese seervos hía muy falso amigo, ca vos habedes muy buen fijo, et temía que facía muy grand maldat si yo consintiese su mal nin su muerte; et so cierto que, si con mi fija casase, que sería muerto o le valdría más la muerte que la vida. Et non entendades que vos digo esto por non complir vuestro talante, ca si la quisierdes, a mí mucho me place de la dar a vuestro fijo o a quienquier que me la saque de casa. Et aquel su amigo le dijo quel grádesela mucho cuanto le dicía, et que pues su fijo quería aquel casamiento, quel rogaba que le pluguiese. Et el casamiento se fizo, et levaron la novia a casa de su marido. Et los moros han por costtimi pasar, tratar, c o m o en la pág. 6 5 . 126 DE LA MUJER BRAVA bre que adoban de cenar a los novios et pónenles la mesa et déjanlos en su casa fasta otro día. Et ficiéronlo aquéllos así; pero estaban los padres et las madres et parientes del novio et de la novia con grand recelo, cuidando que otro día fallarían el novio muerto o muy maltrecho. Luego que ellos fincaron solos en casa, asentáronse a la mesa, et ante que ella hobiese a decir cosa cató el novio en derredor de la mesa, et vio un perro et díjol ya cuanto 2 bravamente: —¡ Perro, danos agua a las manos! Et el perro non lo fizo. Et comenzóse a ensañar, et dijol más bravamente que les diese agua a las manos. Et el perro non lo fizo. Et desque vio que lo non facía, levantóse muy sañudo de la mesa et metió mano a la espada et enderezó al perro. Et cuando el perro lo vio venir contra sí, comenzó a foir, et él en pos del, saltando amos por la ropa et por la mesa, et por el fuego; et tanto andudo en pos del fasta que lo alcanzó, et cortol la cabeza et las piernas, et los brazos et fizólo todo pedazos, et ensangrentó toda la casa et toda la mesa et la ropa. Et así muy sañudo et todo ensangrentado, tornóse a sentar a la mesa et cató enderredor, et vio un gato, et dijol quel diese agua a manos; et porque non lo fizo, díjole: —¿Cómo, d o n i cosa, n a d a . — 2 3 falso traidor, non vistes lo que ya cuanto, a l g o . — 3 adelante don caballo. 127 don, v . p á g . 104, y m á s DON JUAN MANUEL íiz al perro porque non quiso facer lo quel mandé? Y o prometo a Dios que si poco nin más porfías, que eso mismo faré a ti que al perro. Et el gato non lo fizo, ca tan poco es su costumbre de dar agua a manos como el perro. Et porque non lo fizo, levantóse et tomol por las piernas \ et dio con él a la pared, et fizo del más de cient pedazos, et mostrando muy mayor saña que contra el perro. Et así bravo et sañudo et faciendo muy malos contenentes 2 tornóse a la mesa et cató a todas par- tes ; et la mujer quel vio esto facer, tovo que estaba loco o fuera de seso, et non decía nada. Et desque hobo catado a cada parte 3 vio un su caballo que estaba en casa , et él non había más de aquél, et 4 dijol muy bravamente que les diese agua a las manos ; et el caballo non lo fizo. Desque vio que lo non fizo, dijol: — ; Cómo, don caballo, cuidades que porque non he otro caballo, que por eso vos dejaré si non ficierdes lo que yo vos mandare? Desa 5 vos guardat, que si por vuestra mala ventura, non ficierdes lo que yo vos mandare, yo juro a Dios, que tan mala muerte vos dé como a los otros: et non ha cosa viva en el i brazos y en l a s p á g s . 4 8 y 5 2 , manos, piernas, m á s arriba aplicados a animales.—2 parte, t o d a s p a r t e s . — 4 dia v i v i r en habitaciones ballo del s e ñ o r junto contenente, E r a costumbre grandes, gesto, I2S Desa, cada en la E d a d M e - en l a s q u e a l b e r g a b a n a las personas.—5 n e u t r o , d e ello. ademán.—3 señorial el c a - c o n significado DE LA MUJER BRAVA mundo que non faga lo que yo mandare, que eso mismo non le faga. Et el caballo estudo quedo. Et desque vio que non facía su mandado, fué a él et cortol la cabeza et con la mayor saña que podía mostrar, despedazólo todo. 1 Et cuando la mujer vio que mataba el caballo non habiendo otro, et que dicía que esto faría a quienquier que su mandado non cumpliese, tovo que esto non se facía ya por juego, et hobo tan grand miedo que non sabía si era muerta o viva. Et él así bravo et sañudo et ensangrentado tornóse a la mesa, jurando que si mil caballos et homnes et mujeres hobiese en casa quel saliesen de mandado, eme todos serían muertos. Et asentóse et cató a cada parte teniendo la espada sangrentada en el regazo; et desque cató a una parte et a otra et non vio cosa viva, volvió los ojos contra su mujer muy bravamente et díjol con grand saña teniendo la espada en la mano: 2 —Levantadvos et datme agua a las manos. Et la mujer que non esperaba otra cosa sinon que la despedazaría toda, levantóse muy apriesa et diol agua a las manos. Et di jóle él: ¡ Cómo gradesco a Dios, por que ficiestes lo que vos mandé, ca de otra guisa, por el pesar que estos locos me fic'eron eso hobiera fecho a vos que a ellos ! i na estudo, 104.—2 lo m i s m o , perfecto d e estar, salir, apartarse concurrente de u n a c o s a , c o n estido, faltar v. pági- a ella.—3 igual. 129 9 eso, — • DON • ^AAX JUAN M A N U E L Et después mandol quel diese de comer; et ella fizólo. Et cada que él decía alguna cosa, tan bravamente gelo dicía et en tal son, que ella ya cuidaba que la cabeza era ida del polvo Et así pasó el fecho entrellos aquella noche, que nunca ella fabló, más facía lo que él mandaba. Et desque hobieron dormido una pieza dijo él: 2 —Con esta saña que hobe esta noche non pude bien dormir: Catad que non me despierte eras ninguno et tenedme bien adobado de comer. 3 Et quanto fué grand mañana los padres et las madres et los parientes llegáronse a la puerta, et porque non fablaba ninguno, cuidaron que el novio estaba muerto o ferido. Et desque vieron por entre las puertas a la novia et non al novio cuidáronlo más. Et cuando ella los vio a la puerta llegó muy paso et con grand miedo et comenzóles a decir: 4 5 —¡ Locos traidores !, ¿ qué facedes ? ¿ Cómo osades llegar a la puerta sin fablar ? ¡ Callad! Sinon todos, tan bien vosotros como yo, todos somos muertos. Et cuando todos esto oyeron, fueron muy maravillados, et desque sopieron cómo pasaron en uno, presciaron mucho el mancebo que asi sopiera facer lo quel cumplía et castigar tan bien su casa. Et daquel día adelante, fué aquella su mujer muy bien mandada et hobieron muy buena vida. i del polvo, al p o l v o o p o r el s u e l o , pre el p r e d o m i n i o de l a p r e p o s i c i ó n gina 9 9 . — 3 de.—2 diríamos hoy. Siem- que, en q u e . V . p á - eras, m a ñ a n a . — 4 grand mañana, m u y d e m a ñ a n a . — 5 paso, q u e d o , despacio. 130 C £ L /4 MUJER BRAVA Et dende a pocos días su suegro quiso facer así como ficiera su yerno, et por aquella manera mató un gallo, et di jóle su mujer: — A la fe , don fulano, tarde vos acordastes, ca ya non vos valdría nada si matásedes cient caballos, que ante lo hobiérades a comenzar, ca ya bien nos conoscemos. Et vos, señor conde, si aquel vuestro criado quiere casar con tal mujer, si fuere él tal como aquel mancebo, consejalde que case seguramente, ca él sabrá como pase en su casa; mas si non fuere tal que entienda lo que debe facer et lo quel cumple, dejadle que pase su ventura. Et aun conséjovos, que con todos los homnes que hobierdes a facer, que siempre les dedes a entender en cuál manera han de pasar convusco. 1 2 Et el conde tovo éste por buen consejo, et fizólo así et fallóse dello bien. Et porque don Johan lo tovo por buen enjiemplo, fizólo escribir en este libro, et fizo estos viesos que dicen así: Si al comienzo non muestras qui eres, Nunca podrás después cuando quisieres. t a la fe, en v e r d a d . — 2 si, aunque. 131 DON J U A N EJEMPLO M A N U E L XXXVIII De lo que contesció a un homne que iba cargado de piedras preciosas et se afogó en el río Un día dijo el conde a Patronio que había muy grand voluntad de estar en una tierra porquel habían de dar partida de dineros, et cuidaba facer y mucho de su pro, pero que había muy grand recelo que si allí se detoviese quel podría venir muy grand periglo del cuerpo, et quel rogaba quel consejase qué faría en ello. 1 —Señor conde —dijo Patronio— para que vos fagades en esto al mío cuidar lo que vos más cumple, sería muy bien que sopiésedes lo que contesció a un homne que llevaba una cosa muy presciada en el cuello et pasaba un río. 2 Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio—, un homne levaba muy grand pieza de piedras preciosas a cuestas, et tantas eran que se le facían muy pesadas de levar; et acaesció que bobo de pasar un grand río, et como él levaba grand carga, zafondaba más que si aquella carga non levase; et cuando fué en medio del río comenzó a zafondar mucho. :; 4 i periglo, "peligro".—2 za, es la f o r m a al mío cantidad.—4 primitiva; cuidar, s e g ú n zafondar, luego zahondar, 132 por metátesis mi modo irse al se dijo de p e n s a r . — 3 fondo. pie- DEL QUE PASABA UN RIO Et un homne que estaba a la oriella del río comenzol a dar voces et decir que si non echase la carga, que sería muerto. Et el mesquino loco non entendió que si muriese en el río, que perdería el cuerpo et la carga que levaba, et si la echase, que aunque perdiese la carga que non perdería el cuerpo. Et por la grand cobdicia de lo que valían las piedras preciosas que levaba, non las quiso echar, et murió en el río, et perdió el cuerpo et perdió la carga que levaba. 1 2 Et vos, señor conde Lucanor, comoquier que los dineros et lo al que podríades facer de vuestra pro sería bien que lo ficiésedes, conséjovos yo, que si peligro de vuestro cuerpo fallades en la fincada , que non finquedes y por cobdicia de dineros nin de su semejante. Et aun vos consejo que nunca aventuredes el vuestro cuerpo si non fuere por cosa que sea vuestra honra o vos seria mengua si lo non ficiésedes; ca el que poco se prescia et por cobdicia o por devaneo aventura su cuerpo, bien creed que non tiene mientes de facer mucho con el su cuerpo ; ca el que mucho prescia el su cuerpo ha mester que faga en guisa por que lo prescien mucho las gentes. Et non es el homne preciado por preciarse él mucho : mas es muy preciado por que faga tales obras quel precien mucho las gentes. Et si él tal fuere, cierto seed (pie preciará mucho el su cuerpo :; 4 i echar, a r r o j a r . — 2 mesquino, d e s d i c h a d o . — 3 fincada, estada, detención.—4 tener mientes, atender. 133 DON JUAN MANUEL et non lo aventurará por cobdicia nin por cosa en que non haya grand honra; mas en lo que se deberíe aventurar, seguro sed que non ha homne en el mundo que tan aína nin tan de buena mente aventure el cuerpo como el que vale mucho et se precia mucho. Et el conde tovo este por buen enjiemplo, et fizólo así et fallóse dello muy bien. Et porque don Johan entendió que éste era muy buen enjiemplo, fizólo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así: Quien por grand cobdicia de haber se aventura Será maravilla si el bien mucho le dura. EJEMPLO XLI De lo que conlesció a un rey de Córdoba quel dicían Alhaquem Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa : —Patronio, vos sabedes que yo so muy grand cazador et he fecho muchas cazas nuevas que nunca fizo otro homne ; et aun he fecho et eñadido en 1 i Don Juan Manuel era muy aficionado a la caza, como su padre lo habia sido, y tenia un gran número de halcones y de halconeros, de que se preciaba mucho. Escribió un libro de la caza. 134 DEL REY ALHAQUEM las pihuelas et en los capiellos algunas cosas muy aprovechosas que nunca fueron fechas. Et agora los que quieren decir mal de mí fablan en manera de escarnio, et cuando loan al Cid Ruy Díaz o al conde Ferrant González de cuantas lides vencieron o al sancto et bienaventurado Rey don Ferrando de cuantas buenas conquistas fizo, loan a mí diciendo que fiz muy buen fecho porque añadí aquello en los capiellos et en las pihuelas. Et porque yo entiendo que este alabamiento más se me torna en denuesto que en alabamiento, ruégovos que me consejedes en qué manera faré porque non me escarnezcan por la buena obra que fiz. 1 2 3 •—Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, para que vos sepades lo que vos más cumpliría de facer en esto, placerme hia que sopiésedes lo que contesció a un moro que fué Rey de Córdoba. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —'Señor conde —dijo Patronio—, en Córdoba hobo un Rey moro que había nombre Alhaquem et como quier que mantenía asaz bien su regno, non se trabajaba de facer otra cosa honrada nin de grand fama de las que suelen et deben facer los buenos reys, ca non tan solamente son los reys tenidos de guardar sus regnos, mas los que buenos quieren seer, conviene que tales obras fagan porque con de4 i pihuela, correa c o n q u e s e a s e g u r a b a n l a s patas d e l a s a v e s de caza.—2 capiello, capirote c o n q u e se cubría las a v e s d e c e t r e r í a . — 3 alabamiento, a l a b a n z a . — 4 i3S la c a b e z a de Alhaquem II, DON J U A N M A N U E L recho acrecienten su regno et fagan en guisa que en su vida sean muy loados de las gentes, et después de su muerte finquen buenas fazañas de las buenas obras que ellos hobieren fechas. Et este Rey non se trabajaba desto sinon de comer et folgar et estar en su casa vicioso. 1 Et acaesció que estando un día folgando, que tañían antél un estrumento de que se pagaban mucho los moros que ha nombre albogón . Et el Rey paró mientes et entendió que non facía tan buen son como era menester, et tomó el albogón et añadió en él un forado en la parte de yuso en derecho de los otros forados, et dende adelante face el albogón muy mejor son que fasta entonce facía. 2 3 4 5 Et como quier que aquello era buen fecho para en aquella cosa, porque non era tan grand fecho como convinía de facer a Rey, las gentes en manera de escarnio, comenzaron a loar aquel fecho et dicían cuando loaban a alguno: " V a hede ziat Alhaquem", que quiere decir: "Este es el añadimiento del Rey Alhaquem." 6 Et esta palabra fué sonada tanto por la tierra fasta que la bobo de oír el rey, et preguntó porqué 7 u n o d e l o s califas d e C ó r d o b a a q u i e n m á s d e b i ó la cultura m u sulmana. el a ñ o 9 7 6 . Murió 1 fazaña, dicho, s e n t e n c i a . — 2 la, aficionarse viento, especie 6 añadimiento, a ella.—3 pagarse de una cosa, albogón, de f l a u t a . — 4 añadidura.—7 instrumento forado, ser agujero.—5 de yuso, sonada u n a c o s a , apreciar- música de abajo.— divulgarse. C f r . la f r a s e en u^-o " h a c e r u n a q u e sea s o n a d a " , dar q u e h a b l a r . 136 DEL REY ALHAQUEM decían las gentes esta palabra. Et como quier que ge lo quisieron encobrir, tanto los afincó que gelo hobieron a decir. Et desque él esto oyó, tomo ende grand pesar, pero como era muy buen rey, non quiso facer mal en los que dicían esta palabra, mas puso en su corazón de facer otro añadimiento de que por fuerza hobiesen las gentes a loar el su fecho. Et entonce porque la mezquita de Córdoba non era acabada, añadió en ella aquel Rey toda la labor que y menguaba et acabóla. Et esta es la mayor et más complida et más noble mezquita que los moros habían en España, et loado a Dios es agora eglesia et llámanla Sancta María de Córdoba, et ofrecióla el Sancto Rey don Fernando a Sancta María cuando ganó a Córdoba . 1 Et desque aquel Rey hobo acabado la mezquita et fecho aquel tan buen añadimiento, dijo que pues fasta entonces lo loaban escarniciéndolo del añadimiento que ficiera en el albogón, que tenía que de allí adelante lo habían a loar con razón del añadimiento que ficiera en la mezquita de Córdoba. 2 Et fué después muy loado. Et el loamiento que fasta entonce le facían escarniciéndolo fincó des:1 I año 1 2 3 6 . — z L a mezquita de Córdoba mandada construir por A b d e r r a m á n I t u v o v a r i a s a m p l i a c i o n e s , entre ellas la d e b i - da a A l h á q u e m I I en el a n o g ' 6 4 . — 3 Nótese les: la predilección p o r el sufijo alabamiento, añadimiento. 137 loamiento, miento loa, alabanza. e n los postverba- DON JUAN M A N U E L pues por loor; et hoy en día dicen los moros cuando quieren loar algún buen fecho: "este es el añadimiento de Alhaquem." Et vos, señor conde, si tomades pesar o cuidades que vos loan por vos escarnecer del añadimiento que ficiestes en los capiellos et en las pihuelas et en las otras cosas de caza que vos ficiestes, guisad de facer algunos fechos grandes et buenos et nobles cuales pertenesce de facer a los grandes homnes. Et por fuerza las gentes habrán de loar los vuestros buenos fechos así como loan agora por escarnio el añadimiento que ficiestes en las cosas de la caza. El conde touo éste por buen consejo, et fizólo así et fallóse ende muy bien. Et porque don Johan entendió que éste era buen enjiemplo, fizólo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así: Si Faz a l g ú n bien grande ficieres si p u d i e r e s , que m u y g r a n d e q u e el bien non fuere, nunca muere. EJEMPLO XLII1 De lo que contesció... al cuerdo con el l o c o El conde Lucanor fablaba con Patronio, su consejero, en esta manera: •—Patronio, a mí contesce que he dos vecinos: el uno es homne a qui yo amo mucho, et ha muchos 138 DEL CUERDO CON EL LOCO buenos deudos entre mí et él porquel debo amar; et non sé qué pecado o qué ocasión es que muchas veces me face algunos yerros et algunas escatimas de que tomo muy grand enojo; et el otro non es homne con quien haya grandes debdos, nin grand amor, nin hay entre nos grand razón porquel deba mucho amar; et éste otrosí a las veces fáceme algunas cosas de que yo non me pago. Et por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me consejedes en qué manera pase con aquellos dos homnes. 1 —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, esto que vos decides, non es una cosa, ante son dos et muy revesadas la una de la otra; et para que vos podades en esto obrar como vos cumple, placerme hía que sopiésedes dos cosas que acaescieron: la una, lo que contesció al Bien et al Mal; et la otra, lo que contesció a un homne bueno con un loco. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello: Un homne bueno había un baño, et un loco vinía al baño cuando las gentes se bañaban, et dábales tantos colpes con los cubos et con piedras et con palos et con cuanto fallaba que ya homne del mundo non osaba ir al baño de aquel homne, et perdía su renta. Et cuando el homne bueno vio que aquel loco le i escatimas, agravio. V . pág. 112. 139 DON JUAN M А N U Е L facía perder la renta del baño, madrug ó un día et metióse en el baño ante que el loco viniese, et des­ nuyóse et tomó un cubo de ag ua bien caliente et una g rand maza de madero. Et cuando el loco que solía venir al baño para ferir los que se bañasen llegó, enderezó al baño como solía. Et cuando el homne bueno que estaba atendiendo desnuyo le vio entrar, dejóse ir a él muy bravo et muy sañudo, et diol con el cubo del ag ua caliente por cima de la cabeza, et metió mano a la maza et diol tantos et tales colpes con ella por la cabeza et por el cuerpo, que el loco cuidó ser muerto, et cuidó que aquel homne bueno que era loco; et salió dando muy grandes voces, et topó con un homne, et preg un­ tol cómo vinía así dando voces et quejándose; et el loco le dijo: 1 —Amigo, g uardatvos, que sabet que otro loco ha en el baño. —Et vos, señor conde Lucanor, con estos vuestros vecinos pasat así: con el que haberles tales debdos, que en toda g uisa quered que siempre seades amig os et facedle siempre buenas obras, et aunque vos fag a algunos enojos, datles pasada et acorredle siempre al su incster; pero siempre lo faced dandol a entender que lo facedes por los debdos et por el amor quel habedes, mas non por vencimiento. Mas al otro con quien non habedes tales debdos, en ning una g uisa i Cambia de sujeto sin indicarlo, 140 como otras muchas veces. D E DO X RODRIGO EL F R A X C O non le sufrades cosa del mundo, mas datle bien a entender que por quequier que vos faga, todo se aventurará sobrello; ca bien cred que los malos amigos, que más guardan el amor por barata et por recelo que por otra buena voluntad. 1 Et el conde tovo éste por muy buen consejo, et fizólo así et fallóse ende muy bien. Et porque don Johan tovo éstos por buenos enjiemplos, fizólos escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así: Siempre Sofrir el Bien al h o m n e vence malo EJEMPLO De lo que contesció a don c o n bien al M a l ; poco v a l . XL1V P e d r o N ú ñ e z el Leal et a d o n R o y G o n z á l e z Z a b a l l o s et a d o n G u l i e r R o i z d e B l a g u i e l l o c o n el c o n d e d o n R o d r i g o el F r a n c o 2 Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díjole: —Patronio, a mí acaesció de haber muy grandes guerras, en tal guisa que estaba la mi facienda en i barata, sobresalto, s u s t o . — j de d e l a s A s t u r i a s de S a n t i l l a n a t u v o en J e r u s a l e m , hacia R o d r i g o G o n z á l e z de L a r a , c o n en t i e m p o de A l f o n s o V I I , es- 1 1 4 1 . R u y G o n z á l e z , s e ñ o r del solar d e C e v a l l o s , e r a p r i m o del C o n d e . G u t i e r r e R o i z de B l a g u i e l l o esta- ba t a m b i é n e m p a r e n t a d o c o n el a n t e r i o r . P e d r o X ú ñ c z d e F u e n t e Almejir mereció so V I I I n i ñ o , h u y e n d o c o n él de S o r i a a A t i e n z a . el dictado de leal 141 p o r haber salvado a Alfon- • i " ' " C S I " DON JUAN 1 M A N U E L muy grand peligro; et cuando yo estaba en el mayor mester, algunos de aquellos que yo crié et a quien ficiera mucho bien, dejáronme et aun señaláronse mucho a me facer mucho deservicio; et tales cosas ficieron contra mí aquéllos que bien vos digo que me ficieron haber muy peor esperanza de las gentes de cuanto había ante que aquéllos así errasen contra mí. Et por el buen seso que Dios vos dio, ruégovos que me consejedes lo que vos paresce que debo facer en esto. 1 —Señor conde —dijo Patronio—, si los que así erraron contra vos fueran tales como fueron don Pero Núñez de Fuente Almexir et don Roy González de Zavallos et don Gotier Roiz de Blaguiello et sopieran lo que les contesció, non ficieran lo que ficieron. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio—, el conde don Rodrigo el Franco fué casado con una dueña fija de don Gil García de Zagra, et fué muy buena dueña, et el conde su marido asacol falso testimonio. Et ella quejándose desto, fizo su oración a Dios que si ella era culpada, que Dios mostrase su miraglo en ella; et si el marido le asacara falso testimonio, que lo mostrase en él. 2 Et luego que la oración fué acabada, por el mi- i criar. E n c a s a d e l o s reyes y d e l o s g r a n d e s señores s e e d u - caban m u c h o s tar, de los h i j o s de familias n o b l e s . — 2 achacar. 142 asacar, i m p u - i DON C E >»•» t*i RODRIGO »IJ EL FRANCO raglo de Dios engaf eció el conde su marido, et ella partióse del . Et luego que fueron partidos, envió el Rey de Navarra sus mandaderos a la dueña, et casó con ella et fué reina de Navarra . 1 2 3 4 Et el conde seyendo g a f o et veyendo que non podía guarescer, fuese para la Tierra Sancta en romería para morir allá. Et como quier que él era muy honrado et había muchos buenos vasallos, non fueron con él sinon estos tres caballeros dichos; et moraron allí tanto tiempo que les non cumplió lo que levaron de su tierra, et hobieron de venir a tan grand pobreza, que non habían qué dar al conde su señor para comer; et por la grand mengua alquilábanse cada día los dos en la plaza et el uno 5 fincaba con el conde, et de lo que ganaban de su alquile gobernaban a su señor et a sí mismos. Et cada noche bañaban al conde et alimpiábanle las llagas de aquella gafedat . Et acaesció que en lavándole una noche los pies et las piernas que por aventura hobieron mester de escopir et escupieron. E cuando el conde vio que todos escupieron, cuidando que lo facían por asco que del tomaban, comen6 7 8 i miraglo, metátesis forma se d i j o : 2 engafeccr, más próxima e n f e r m a r de l e p r a . — 3 disolución de matrimonio.—4 rica esta del para conde don Rodrigo, dos m u j e r e s 6 afirmación. El su etimología; comprobación Rey de Navarra, es G a r c í a gobernar, Ramírez, y de A z a g r a . — 5 sustentar.—8 143 luego p o r de la p á g . 1 3 2 . — L a l e p r a p o d í a ser causa d e N o hallamos f u é h i j a del señor alquile, a l q u i l e r . — 7 a C f r . periglo "milagro". histó- contemporáneo ninguna gafo, de s u s leproso.— gafedat, lepra. n O X I V A X M A X U E L zó a llorar et a quejarse del grand pesar et quebranto que daquello hobiera. Et porque el conde entendiese que non habían asco de la su dolencia, tomaron con las manos daquella agua que estaba llena de podre et de aquellas pustuellas que salían de las llagas de la gafedat que el conde había, et bebieron della muy grand pieza. 1 Et pasando con el conde su señor tal vida, fincaron con él fasta que el conde murió. Et porque ellos tovieron que les sería mengua tornar a Castiella sin su señor vivo o muerto, non quisieron venir sin é l . Et como quier que les dicían quel f iciesen cocer e que levasen los sus huesos, dijieron ellos que tampoco consintrían que ninguno pusiese la mano en su señor seyendo muerto como si fuese vivo; et non consintieron quel cociesen, mas enterráronle et esperaron tanto tiempo fasta que fué toda la carne des fecha. Et metieron los huesos en una arqueta, et traíenlo a veces a cuestas. 2 3 Et asi vinían pidiendo las raciones, trayendo a su señor a cuestas ; pero traían testimonio de todo esto que les había contescido. Et viniendo ellos tan pobres, pero tan bien andantes, llegaron a tierra de Tolos a et entrando por una villa, toparon con muy grand gente que levaban a quemar una dueña muy 4 i pustuclla, pústula, postilla.—2 Se consideraba d e j a r el cuerpo del s e ñ o r en tierra e x t r a ñ a . — 3 no.—4 Tolosa, población francesa 144 deshonroso a veces, p o r t u r - e n la P r o v e n z a . ^«•> »»•« tTJ'jH ' "[> rr DE DON RODRIGO EL FRANCO honrada porque la acusaba un hermano de su marido ; et decía que si algún caballero non la salvase, que cumpliesen en ella aquella justicia. Et non fallaban caballero que la salvase. Et cuando don Pero Núñez el leal et de buena ventura entendió que por mengua de caballero facian aquella justicia de aquella dueña, dijo a sus compaña os que si él sopiese que la dueña era sin culpa, que él la salvaría. Et fuese luego para la dueña et preguntol la verdat de aquel fecho. Et ella díjol, que ciertamente ella nunca ficiera aquel yerro de que la acusaban, mas que fuera su talante de lo facer. Et como quier que don Pero Núñez entendió que pues ella de su talante quisiera facer lo que non debía, que non podía seer que algún mal non le contesciese a él que la queria salvar; pero pues lo había comenzado et sabía que non ficiera todo el yerro de que la acusaban, dijo que él la salvaría. Et como quier que los acusadores lo cuidaron desechar diciendo que non era caballero, desque mostró el testimonio que traía, non lo podieron desechar. Et los parientes de la dueña diéronle caballo et armas, et ante que entrase en el campo dijo a sus parientes que con la merced de Dios, que él fincaría con honra et salvaría la dueña, mas que non podía seer que a él non le viniese alguna ocasión por lo que la dueña quisiere facer. 1 i ocasión, perjuicio, desgracia. V. pág. 73. 145 10 a" "i> '"KSK** JUAN £>OiV MANUEL Et desque entraron en el campo, ayudó Dios a don Pero Núñez, et venció la lid et salvó la dueña; pero perdió y don Pero Núñez el ojo, et así se cumplió todo lo que don Pero Núñez dijiera ante que entrase en el campo. Et la dueña et los sus parientes dieron tanto haber a don Pero Núñez con que pudieron traer los huesos del conde su señor, ya cuanto más sin laceria que ante. 1 Et cuando las nuevas llegaron al Rey de Castiella de cómo aquellos bien andantes caballeros vinían et traían los huesos del conde su señor, et como vinían tan bien andantes, plógole mucho ende et gradesció mucho a Dios porque eran del su regno homnes que tal cosa ficieran; et envióles mandar que viniesen de pie así mal vestidos como vinían. E el día ,que hobieron de entrar en el su regno de Castilla, saliólos a recibir el rey de pie bien cinco leguas ante que llegasen al su regno, et fizóles tanto bien que hoy en día son heredados los que vienen de los sus linajes de lo que el Rey les dio. 2 3 Et el Rey et todos cuantos eran con él, por facer honra al conde et señaladamente por la facer a los caballeros, fueron con los huesos del conde fasta Osma do lo enterraron; et desque fué enterrado, fuéronse los caballeros para sus casas. Et el día que don Roy González llegó a su casa, i ya cuanto, algo.—2 mandar, orden.—3 heredado, el que h a recibido heredades. 146 fio t £> £ DO.V ' ' RODRIGO , ' EL t r j * r o* FRANCO cuando se asentó a la mesa con su mujer, desque la buena dueña vio la vianda ante sí, alzó las manos contra Dios et dijo: —¡ Señor!, ¡ bendito seas tú que me dejaste veer este día!, ca tú sabes que después que don Roy González se partió desta tierra, que ésta es la primera carne que yo comí et el primero vino que yo bebí. Et a don Roy González pésol desto, et preguntol porqué lo ficiera. Et ella dijo que bien sabía él que cuando se fuera con el conde, quel dijiera que él nunca tornaría sin el conde, et ella que visquiese como buena dueña, que nunca le menguaría pan et agua en su casa; et pues él esto le dijiera, que non era razón quel saliese ella de mandado, et que por esto nunca comiera nin bibiera sinon pan et agua Otrosí, desque don Pero Núñez llegó a su casa, desque fincaron él et su mujer et sus parientes sin otra compaña , la buena dueña et sus parientes con el grand placer que habían comenzaron a reír. Et cuidando don Pero Núñez que facían escarnio del porque perdiera el ojo, cubrió el manto por la cabeza et echóse muy triste en la cama. Et cuando la buena dueña lo vio así ser triste, hobo ende muy grand pesar, et tanto le afincó fasta quél hobo a decir que se sintía mucho porquel facían escarnio por el ojo que perdiera. 2 Et cuando la buena dueña esto oyó, dióse con una i Siempre el mismo ideal de mujer que obedece a ciegas.— 2 Compaña por compañía es hoy voz vulgar. 147 DON JUAN MANUEL aguja en el su ojo et quebrólo, et dijo a don Pero Núñez que aquello f iciera ella porque si alguna vez riese, que nunca él cuidase que reía por le facer escarnio. Et así fizo Dios bien en todos aquellos buenos caballeros por el bien que ficieron. Et tengo que, si los que tan bien non lo acertaron en vuestro servicio fueran tales como éstos, et sopieran cuánto bien les vino por esto que ficieron, que non lo erraran como lo erraron. Pero vos, señor conde, por vos facer algún yerro algunos que lo non debían facer, nunca vos por eso dejedes de facer bien; ca los que vos yerran, más yerran a sí mismos que a vos. Et parad mientes que si algunos vos erraron, que muchos otros vos sirvieron; et más vos cumplió el servicio que aquéllos vos ficieron, que vos empeció nin vos tovo mengua los que vos erraron. Et non creades que de todos los que vos facedes bien, que de todos tomaredes servicio; mas un tal acaescimiento vos podrá acaescer que uno vos fará tal servicio que ternedes por bien empleado cuanto bien facedes a los otros. El conde tovo éste por buen consejo et por verdadero. Et entendiendo don Johan que este enjiemplo era muy bueno, fizólo escribir en este libro, et fizo estos viesos que dicen así: Maguer algunos te hayan errado, Nunca dejes de facer aguisado. I48 DEL VASALLO DEL EJEMPLO DIABLO XLV D e lo q u e c o n i e s c i ó a un h o m n e q u e s e fizo a m i g o et v a s a l l o del D i a b l o Fablaba una vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta guisa: —Patronio, un homne me dice que sabe muchas maneras tan bien de agüeros como de otras cosas, en cómo podré saber las cosas que son por venir et cómo podré facer muchas arterías con que podré aprovechar mucho mi facienda, pero en aquellas cosas tengo que non se puede escusar de haber y pecado. Et por la fianza que en vos he, ruégovos que me consejedes lo que faga en esto. 1 —Señor conde —dijo Patronio—, para que vos fagades en esto lo que vos más cumple, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a un homne con el Diablo. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde —dijo Patronio—, un homne fuera muy rico et llegó a tan grand pobreza que non había cosa de que se mantener. Et porque non ha en el mundo tan grand desventura como seer muy mal andante el que suele seer bien andante, por ende aquel homne que fuera muy bien andante era llegado a tan gran mengua que se sintía dello mu2 i arteria, artimaña.—2 sentirse, 149 dolerse. DON JUAN MANUEL cho. Et un día iba en su cabo , solo, por un monte muy triste et cuidando muy fieramente, et yendo así tan coitado , encontróse con el Diablo. Et como el Diablo sabe todas las cosas pasadas, sabía el cuidado con que vinía aquel homne, et preguntol porqué vinía tan triste. Et el homne di jóle que para qué gelo diría, ca él no le podría dar consejo en la tristeza que él había. 1 2 Et el Diablo di jóle; que, si él quisiese facer lo que él le diría, que él le daría cobro paral cuidado que había, et porque entendiese que lo podía facer, quel diría en lo que vinía cuidando et la razón porque estaba tan triste. Et entonces le contó toda su facienda et la razón de su tristeza como aquel que la sabía muy bien. Et díjol que si quisiese facer lo que él le diría, que él le sacaría de toda laceria et lo faría más rico que nunca fuera él nin homne de su linaje, ca él era el Diablo et había poder de lo facer. 3 4 Cuando el homne oyó decir que era el Diablo, tomó ende muy grand recelo; pero por la grand cuita et grand mengua en que estaba, dijo al Diablo que si él le diese manera como pudiese seer rico, que faría cuanto él quisiese. Et bien creed que el Diablo siempre cata tiempo 6 para engañar a los homnes cuando vee que están i en su cabo, a solas.—2 coitado, acongojado.—3 cobro, remedio, recurso.—4 facienda, negocio, asunto.—5 catar, buscar. 150 DEL VASALLO DEL DIABLO en alguna queja, o de mengua, o de miedo, o de querer complir su talante, estonce libra él con ellos todo lo que quiere; et así cató manera para engañar a aquel homne en el tiempo que estaba en aquella coita. Estonce ficieron sus posturas en uno, et el homne fué su vasallo. E desque las avenencias fueron fechas, dijo el Diablo al homne que dallí adelante fuese a furtar, ca nunca fallaría puerta nin casa, por bien cerrada que fuese, que él non gela abriese luego; et si por aventura en alguna priesa se viese o fuese preso, que luego que lo llamase et le dijese: "Acorredme, don Martín", que luego sería con él et lo libraría de aquel periglo en que estudíese. 1 2 Las posturas fechas entre ellos, partiéronse. Et el homne enderezó a casa de un mercadero de noche oscura (ca los que mal quieren facer siempre aborrecen la lumbre ) et luego que legó a la puerta, el diablo abriógela, et eso mismo fizo a las arcas, en guisa que luego hobo ende muy grant haber. 3 Otro día fizo otro furto muy grande, et después otro, fasta que fué tan rico que se non acordaba de la pobreza que había pasado. Et el mal andante non se teniendo por pagado de cómo era fuera de laceria, comenzó a furtar aún más; et tanto lo usó, fasta que fué preso. Et luego que lo prendie- i postura, convenio.—2 priesa, 151 apuro.—3 lumbre, luz. O'» >^*-g*>^** DON JUAN " P MANUEL ron, llamó a don Martín que lo acorriese; et don Martín llegó muy apriesa et librólo de la prisión. Et desque el homne vio que don Martín le fuera tan verdadero, comenzó a furtar como de cabo , et fizo muchos furtos, en guisa que fué más rico et fuera de laceria. 1 Et usando a furtar, fué otra vez preso, et llamó a don Martín, mas don Martín non vino tan aina como él quisiera, et los alcaldes del lugar do ficiera el furto comenzaron a facer pesquisa sobre aquel furto. Et estando así el pleito, llegó don Martín, et el homne díjol: —i Ah, don Martín! ¡ Qué grand miedo me pusiestes porque tanto tardábades? Et don Martín le dijo que estaba en otras grandes priesas et que por eso tardara; et sacólo luego de la prisión. Et el homne se tornó a furtar, et sobre muchos furtos fué preso, et fecha la pesquisa, dieron sentencia contra él. Et la sentencia dada, llegó don Martín et sacólo. Et él tornó a furtar porque veía que siempre le acorría don Martín. Et otra vez fué preso, et llamó a don Martín, et non vino, et tardó tanto fasta que fué jubgado a muerte; et seyendo jubgado, llegó don Martín et tomó alzada para casa del Rey, et librólo de la prisión, et fué quito . 2 3 i de cabo, al comienzo.—2 3 quito, libre. alzada, recurso de apelación .- TS3 '" DEL VASALLO DEL DIABLO E después tornó a furtar et fué preso, et llamó a don Martín, et non vino fasta que jubgaron quel en foreasen. Et seyendo al pie de la forca, llegó don Martín, et el homne le dijo: —>¡ Ah don Martín, sabet que esto non era juego, que bien vos digo que grand miedo he pasado! Et don Martín le dijo que él le traía quinientos maravedís en una limosnera et que los diese al alcalde et que luego sería librado; et el homne lo fizo. Et el alcalde había mandado ya que lo enforeasen, et non fallaban soga para lo enf orear. Et en cuanto buscaban la soga, llamó el homne al alcalde et dióle la limosnera con los dineros. Cuando el alcalde cuidó quel daba los quinientos maravedís dijo a las gentes que y estaban: —Amigos, ¿quién vio nunca que menguase soga para enf orear? Este homne ciertamente non es culpado, et Dios non quiere que muera, et por eso nos mengua la soga; mas tengámoslo fasta eras , et veremos más en este fecho; ca si culpado es, y se finca para complir eras la justicia. Et esto facía el alcalde por lo librar por los quinientos maravedís que cuidaba que le había dado. Et habiendo esto así acordado, apartóse el alcalde et abrió la limosnera, et cuidando fallar los quinientos maravedís non falló los dineros, mas falló una soga en la limosnera. Et luego que esto vio mandol enforcar. 1 i eras, mañana. 153 " " * Qtí" i*" DON JUAN "11 MANUEL Et poniéndolo en la forca, vino don Martín et el homne le dijo quel acorriese. Et don Martín le dijo que siempre él acorría a todos sus amigos fasta que los llegaba a tal lugar. Et así perdió aquel homne el cuerpo et el alma creyendo al Diablo et fiando del. Et cierto sed que nunca homne del creyó nin fió que non llegase a haber mala postremería; et si non, parad mientes a todos los agoreros, o sorteros , o adevinos, o que facen cercos o encantamientos, et destas cosas cualesquier, et veredes que siempre hobieron malos acabamientos. Et si non me credes, acordatvos de Alvar Núñez et de Garcilaso que fueron los homnes del mundo que más fiaron en agüeros et en estas tales cosas, et veredes cuál acabamiento hobieron. 1 2 3 Et vos, señor conde Lucanor, si bien queredes facer vuestra facienda paral cuerpo et paral alma, fiat derechamente en Dios et ponet en él toda vuestra esperanza, et vos ayudatvos cuanto pudierdes et Dios i Sortero, el que pretendía adivinar echando suertes, que c o n s i s t í a en abrir al a z a r u n l i b r o d e t e r m i n a d o e interpretar l a s p r i m e r a s p a l a b r a s . — 2 cerco, en el s u e l o 3 Alvar para Núñez, circulo q u e l o s h e c h i c e r o s trazaban d e s d e d e n t r o d e ¿1 i n v o c a r a los d e m o n i o s . — caballero XI a quien Alfonso d i o gran p o - der en el r e i n o . U n i d o l u e g o a d o n J u a n M a n u e l , s e a l z ó el rey y fué pagó enviado taba c o n la vida por Alfonso en r e b e l d í a . su rebelión. XI A l salir llaba, d i j o q u e h a b í a v i s t o contra Garcilaso Garcilaso d o n Juan Manuel, d e Córdoba, en los agüeros contra d e la Vega que es- donde se h a - que moriría en a q u e - lla e x p e d i c i ó n . A l l l e g a r a Soria c o r r i ó l a v o z de q u e iba c o n t r a la ciudad y le m a t a r o n estando 154 e n l a iglesia. DEL QUE PROBABA SUS AMIGOS ayudarvos ha. Et non creades nin fiedes en agüeros, nin en otro devaneo, ca cierto sed que de los pecados del mundo que a Dios más pesa et en que homne mayor tuerto et mayor desconoscimiento face a Dios, es en catar agüero et estas tales cosas. El conde tovo éste por buen consejo et fizólo así et fallóse muy bien dello. Et porque don Johan tovo éste por buen ejiemplo, fizólo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así: El que en Dios non pone su esperanza, Morra mala muerte, habrá mala andanza. EJEMPLO XLVIII De lo q u e c o n t e s c i ó a u n o q u e p r o b a b a s u s a m i g o s Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera: —Patronio, segunt el mío cuidar yo he muchos amigos que me dan a entender que por miedo de perder los cuerpos nin lo que han, que non dejarían de facer lo que me cumpliese, et que por cosa del mundo que pudiese acaescer non se partirían de mí. Et por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me digades en qué manera podré saber si estos mis amigos farían por mí tanto como dicen. 1 i partir, apartar. 155 DON J U A N M A N U E L —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, los buenos amigos son la mejor cosa del mundo, et bien cred que cuando viene el grand mester et la grand queja, que falla homne muy menos de cuantos cuyda; et otrosí quando el mester non es grande, es grave de probar cuál sería amigo verdadero cuando la priesa veniese; pero para que vos podades saber cuál es el amigo verdadero, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a un homne bueno con un su fijo que dicía que había muchos amigos. 1 2 Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, un homne bueno había un fijo, et entre las otras cosas quel mandaba et le consejaba, decial siempre que púnase en haber muchos amigos et buenos. Et el fijo fizólo así, et comenzó a acompañarse et a partir de lo que había con muchos homnes por tal de los haber por amigos. Et todos aquéllos dicían que eran sus amigos et que farían por él todo cuantol cumpliese, et que aventurarían por él los cuerpos et cuanto en el mundo hobiesen cuandol fuese mester. Et un día, estando aquel mancebo con su padre, preguntol si había fecho lo quel mandara, et si había ganado muchos amigos. Et el fijo di jóle que sí, que había muchos amigos; mas que señaladamente entre todos los otros había fasta diez de que era cierto que por miedo de muerte nin de ningún re- i grave, difícil.—2 priesa, aprieto, apuro. 156 •a-" »»J-ggL*íl 1 DEL QUE P R O B A B A rtn, SUS AMIGOS celo, que nunca le erraríen por queja nin por mengua nin por ocasión quel acaesciese. Et cuando el padre esto oyó, díjol que se maravillaba ende mucho porque en tan poco tiempo pudiera haber tantos amigos et tales; ca él que era mucho anciano, nunca en toda su vida pudiera haber más de un amigo et medio. Et el fijo comenzó a porfiar diciendo que era verdat lo que él dicía de sus amigos. Desque el padre vio que tanto porfiaba el fijo, díjol que los probase en esta guisa : —Que matase un puerco et que lo metiese en un saco et que se fuese a casa de cada uno daquellos sus amigos, et que les dijiese que aquél era un homne que él había muerto, et que era cierto que si aquello fuese sabido que non había en el mundo cosa quel pudiese escapar de la muerte a él et a cuantos sopiesen que sabían aquel fecho; et que les rogase, que pues sus amigos eran, quel encobriesen aquel homne, et si mester le fuese, que se parasen con él a lo defender. 1 Et el mancebo fizólo e fué probar sus amigos según su padre le mandara. Et desque llegó a casa de sus amigos et les dijo aquel fecho perigloso quel acaesciera, todos le dijieron que en otras cosas le ayudaríen, mas que en esto, porque podrían perder los cuerpos et lo que habían, que non se atreverían a le ayudar et que por amor de Dios que guardase que i parar, preparar. 157 DON JUAN MANUEL non sopiesen ningunos que había ido a sus casas. Pero destos amigos, algunos le dijieron que non se atreverían a facerle otra ayuda, mas que irían rogar por él; et otros le dijieron que cuando lo levasen a la muerte, que non lo desampararían fasta que hobiesen cumplido en él la justicia, et quel farían honra al su enterramiento. Et desque el mancebo hobo probado así todos sus amigos et non falló cobro en ninguno, tornóse para su padre et díjol todo lo quel acaesciera. Et cuando el padre así lo vio venir, díjol que bien podía ver ya que más saben los que mucho han visto et probado, que los que nunca pasaron por las cosas. Et estonce le dijo que él non había más de un amigo et medio et que los fuese probar. 1 Et el mancebo fué probar al que su padre tenía por medio amigo, et llegó a su casa de noche, et levaba el puerco muerto a cuestas; et llamó a la puerta daquel medio amigo de su padre et contol aquella desaventura quel había contescido et lo que fallara en todos sus amigos, et rogol que por el amor que había con su padre quel acorriese en aquella cuita. Cuando el medio amigo de su padre aquello vio, díjol que con él non había amor nin afacimiento 2 porque se debiese tanto aventurar; mas que por el amor que había con su padre, que gelo encubriría. Et entonce tomó el saco con el puerco a cuestas, i cobro, remedio.—2 afacimiento, 158 trato, intimidad. DEL QUE PROBABA SUS AMIGOS cuidando que era homne, et levólo a una su huerta et enterrólo en un sulco de coles; et puso las coles en el surco, así como de ante estaban, et envió el mancebo a buena ventura. Et desque fué con su padre, contol todo lo quel contesciera con aquel su medio amigo. Et el padre le mandó que otro día cuando estudiesen en concejo, que sobre cualquier razón que despartiesen, que comenzase a porfiar con aquel su media amigo, et sobre la porfía quel diese una puñada en el rostro, la mayor que pudiese. Et el mancebo fizo lo quel mandó su padre, et cuando gela dio, catol el homne bueno et díjol: — A buena fe, fijo, mal feciste, mas dígote que por éste nin por otro mayor tuerto non descubriré las coles del huerto. Et desque el mancebo esto contó a su padre, mandol que fuese probar aquel que era su amigo complido. Et el fijo fizólo. Et desque llegó a casa del amigo de su padre et le contó todo lo que le había contescido, díjol el homne bueno, amigo de su padre, que él le guardaría de muerte et de daño. E acacsció por aventura, que en aquel tiempo habían muerto un homne en aquella villa, et non podían saber quién lo matara. Et porque algunos vieron que aquel mancebo había ido con aquel saco a cuestas muchas veces de noche, tovieron que él lo había muerto. 159 %4AV C O A ' J U A N M A í\ U E L T E ¿qué vos iré alongando? El mancebo fué jubgado que lo matasen. Et el amigo de su padre había fecho cuanto pudiera por lo escapar ; et desque vio que en ninguna manera non lo podría librar de muerte, dijo a los alcaldes que non quería levar pecado de aquel mancebo, que sopiesen que aquel mancebo non matara el homne, mas que lo matara un su fijo solo que él había. Et fizo al fijo que lo cognosciese; et el fijo otorgólo; et matáronlo. Et escapó de la muerte el fijo del homne bueno que era amigo de su padre. 1 Et agora, señor conde Lucanor, vos he contado cómo se prueban los amigos, et tengo que este enjiemplo es bueno para saber homne en este mundo cuáles son los amigos, et que los debe probar ante que se meta en grant periglo para su fiuza, et que sepa a cuánto se pararán por él si fuere mester; ca cierto seet que algunos son buenos amigos; mas muchos, et por aventura los más son amigos de la ventura, que así como la ventura corre, así son ellos amigos. 2 Et otrosí este enjiemplo se puede entender espiritualmente en esta manera: Todos los homnes en este mundo tienen que han amigos, et cuando viene la muerte, hanlos de probar en aquella queja, et van a los seglares, et dicenles que asaz han que facer en sí; et van a los religiosos, et dicenles que rogarán a Dios por ellos; et van a la mujer et a los fijos, et dicenles que irán con ellos fasta la fuesa 3 et que i escapar, librar.—a parar, exponer.—3 fuesa, huesa, sepultura. 160 DEL QUE PROBABA SUS AMIGOS lis farán honra a su enterramiento; et así prueban a todos aquellos que ellos cuidaban que eran sus amigos. Et desque non fallan en ellos ningún cobro para escapar de la muerte, así como tornó el fijo al padre después que non falló cobro en ninguno daquellos que cuidaba que eran sus amigos, tórnanse a Dios que es su padre, et Dios díceles que prueben a los sanctos que son medios amigos. Et ellos fácenlo; et tan grand es la bondad de los sanctos, et sobre todos de sancta María, que non dejan de rogar a Dios por los pecadores, et sancta María muéstrale cómo fué su madre et cuánto trabajo tomó en lo traer et en lo criar; et los sanctos muéstranle las lacerias et las penas et los tormentos et las pasiones que recebieron por él, et todo esto facen por encobrir los yerros de los pecadores; et aunque hayan recebido muchos enojos dellos, non los descubren, así como non descubrió el medio amigo la puñada quel dio el fijo del su amigo. Et desque el pecador vee espiritualmente que por todas estas cosas non puede escapar de la muerte del alma, tórnase a Dios, así como tornó el fijo al padre después que non falló quien lo pudiese escapar de la muerte. Et nuestro señor Dios, así como padre et amigo verdadero, acordándose del amor que ha al homne que es su criatura, fizo como el buen amigo, ca envió el su fijo Jesu-Cristo que moriese, non habiendo ninguna culpa et seyendo sin pecado, por des facer las culpas et los pecados que los homnes merescían. Et Jesu-Cristo 161 ti DON JUAN MANUEL como buen fijo, fue obediente a su padre, et seyendo verdadero Dios et verdadero homne, quiso recebir et recebió muerte, et redimió a los pecadores por la su sangre. Et agora, señor conde Lucanor, parat mientes cuáles destos amigos son mejores et más verdaderos, et por cuáles debía homne facer más por los ganar por amigos. 1 Al conde plogo mucho con todas estas razones, et tovo que eran muy buenas. Et entendiendo don Johan, que este enjiemplo era muy bueno, fizólo escribir en este libro, et fizo estos viesos que dicen así: Nunca homne podríe tan buen amigo fallar Como Dios, que lo quiso por su sangre comprar. EJEMPLO XLIX D e lo que c o n t e s c i ó al q u e e c h a r o n en la isla d e s n u y o c u a n d o l t o m a r o n el s e ñ o r í o q u e tenía Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, et di jóle: —Patronio, muchos me dicen que pues yo so tan honrado et tan poderoso, que faga cuanto pudiere por haber grand riqueza et grand poder et grand hon- i homne, con significado de indefinido, uno. 162 DEL QUE ECHARON EN LA ISLA ra, ca esto es lo que me más cumple et más me pertenesce. Et porque yo sé que siempre me consejarles lo mejor et que lo farades así daquí adelante, ruégovos que me consejedes lo que vierdes que me más cumple en esto. —Señor conde —dijo Patronio—, este consejo que me vos demandades es muy grave de dar por dos razones: lo primero, que en este consejo que me vos demandades habré a decir contra vuestro talante ; et lo otro, porque es muy grave de decir contra el consejo que es dado a pro del señor. Et porque en este consejo ha estas dos cosas, esme muy grave de decir contra él; pero porque todo consejero, si leal es, non debe catar sinon por dar el mejor consejo et non catar su pro nin su daño, nin si le place al señor, nin si le pesa, sinon decirle lo mejor que homne viere; por ende yo non dejaré de vos decir en este consejo lo que entiendo que es más vuestra pro et vos cumple más. Et por ende vos digo que los que esto vos dicen que en parte vos consejan bien, pero non es el consejo complido nin bueno para vos; mas para seer del todo complido et bueno, serie muy bien et placerme hía mucho que sopiésedes lo que acaesció a un homne que ficieron señor de una grand tierra. Et el conde le preguntó cómo fuera aquello. —Señor conde Lucanor —dijo Patronio—, en una tierra habían por costumbre que cada año facían un señor; et en cuanto duraba aquel año facían todas 163 ' " C T " ' O»» DON JUAN "CI MANUEL las cosas que él mandaba; et luego que el año era acabado, tomábanle cuanto había, et desnuyábanlo et echábanle en una isla solo, que non fincaba con él homne del mundo. Et acaesció que hobo una vez aquel señorío un homne que fué de mejor entendimiento et más apercebido que los que lo fueron ante; et porque sabía que desque el año pasase quel habían de facer lo que a los otros, ante que se acabase el año del su señorío, mandó en grand poridat facer en aquella isla, do sabía que le habían de echar, una morada muy buena et muy complida en que puso todas las cosas que eran mester para toda su vida. Et fizo la morada en lugar tan encubierto que nunca gelo pudieron entender los de aquella tierra quel dieron aquel señorío. Et dejó algunos amigos en aquella tierra así adebdados et castigados que, si por aventura alguna cosa hobiese mester de las que él non se acordaba de enviar adelante, que gela enviasen ellos en guisa quel non menguase ninguna cosa. 1 Et cuando el año fué complido et los de la tierra le tomaron el señorío et le echaron desnuyo en la isla así como a los otros ficieron que fueron ante que él, porque él fuera apercebido et había fecho tal morada en que podía vevir muy vicioso et muy a placer de sí, fuese para ella, et visco en ella muy bien andante. 2 i castigado, advertido.—2 visco, 164 perfecto de vivir. DEL QUE ECHARON EN LA ISLA Et vos, señor conde Lucanor, si queredes seer bien consejado, parad mientes que en este tiempo que habedes de vevir en este mundo, pues sodes cierto quel habedes a dejar et que vos habedes a partir desnuyo del, et non habedes a levar cosa del mundo sinon las obras que ficierdes, guisat que las íagades tales porque cuando deste mundo salierdes, que tengades fecha tal morada en el otro por que cuando vos echaren deste mundo desnuyo, que falledes buena morada para toda vuestra vida. Et sabet que la vida del alma non se cuenta por años, mas dura para siempre sin fin; ca el alma es cosa espiritual et non se puede corromper, ante dura et finca para siempre. Et sabet que las obras buenas o malas que el homne en este mundo face, todas las tiene Dios guardadas para dar dellas galardón en el otro mundo segund sus merecimientos. Et por todas estas razones, conséjovos yo que fagades tales obras en este mundo, por que cuando del hobierdes a salir, falledes buena posada en aquel do habedes a durar para siempre; et por los estados et honras deste mundo que son vanas et fallecederas, que non querades perder aquello que es cierto que ha de durar para siempre sin fin. Et estas buenas obras facetlas sin ufana et sin vanagloria, que aunque las vuestras buenas obras sean sabidas, siempre serían encubiertas, pues non las facedes por ufana, nin por vanagloria. E otrosí dejat acá tales amigos que lo que vos non pudierdes complir en vuestra vida, que lo cumplan ellos a pro de la vues165 DON JUAN MANUEL tra ánima. Pero seyendo estas cosas guardadas, todo lo que pudierdes facer por levar vuestra honra et vuestro estado adelante, tengo que lo debedes facer, et es bien que lo fagades. El conde tovo este por buen consejo et rogó a Dios quel guisase que lo pudiese así facer como Patronio dicía. Et entendiendo don Johan que este enjiemplo era bueno, fizólo escribir en este libro, et fizo estos viesos que dicen así: Por este mundo fallecedero, Non pierdas el que es duradero. 166 Calila y Dimna La liebre y el león Dijo Dimna: —Dicen que un león estaba en una tierra viciosa do había muchas bestias salvajes, e agua et pasto. Et las bestias que estaban en esta tierra estaban muy viciosas fueras por el miedo que habían del león; et ayuntáronse todas las bestias e tomaron consejo. Et viniéronse para el león, e dijéronle así: —Tú non puedes comer de nos lo que tú quieres a menos de lazrar -, et nos vimos un consejo que es bueno para ti e folganza para nos de la laceria en que estamos, si tú nos quieres segurar de tu miedo. Dijo el león: —¿Qué es ese consejo? Dijeron las bestias: —Faremos contigo pleito que te demos cada día una bestia de nos que comas sin la1 3 4 5 i vicioso, próspero, fértil.—2 lazrar, lacerar, pasar fatigas.— 3 folgama, descanso.—4 laceria, fatiga, penalidad. En la página 1 8 2 se usa la forma masculina.—5 pleito, trato, convenio. 167 CALILA Y DIMNA ceria e sin trabajo, et que nos asegures que non te ayamos miedo de noche nin de día. Et plogo al león desto e asegurólas e fizóles pleito. 1 Et acaesció un día a una liebre que la levasen al león, et queriéndola levar, dijo a las otras: —Si me quisiéredes escuchar decir vos he cosa que vos non sería daño e vos será pro. Cuidar vos hía sacar desta premia deste león e estorcería yo de muerte. Et dijéronle: —¿Qué es lo que quieres que fagamos? Dijo la liebre: —Mandad a quien me levare para él que me lleve muy paso e que me non lleve apriesa, e que tarde tanto fasta que pase la hora del comer del león. Et ficiéronlo así. Et cuando fueron cerca del león, fué la liebre señera muy paso, et el león estaba sólo e muy sañudo; e levantóse e comenzó de andar e de catar a diestro e a siniestro, fasta que vido la liebre venir; et di jóle: —¿Dónde venís, o dó son las bestias, et por qué me mintieron el pleito que habían comigo puesto? 2 3 4 Et dijo la liebre: —Non lo mande Dios, señor; yo so mandadero de las bestias para vos, et traía vos una liebre que vos enviaban que yantásedes; et yo que venía cerca, fallóme un león e tomómela, et dijo: —Mayor derecho he yo de comer esta liebre que el otro a quien la levades. Et díjele yo: —Mal facedes, que este conducho es del león que es rey de las bes5 i asegurar, antes usó segurar sin prefijo.—2 premia, fuerza, opresión.—3 estorcer, librarse, salir de apuros.—4 señero, solo, sin compañía.—5 conducho, víveres, vianda. 168 DE LOS MURES tías que gelo envían para yantar; pues conséjovos que non me lo tornéeles nin fagades ensañar al león; si non, avredes ende mal. Et él non lo dejó de tomar por eso, e denostovos cuanto pudo, e dijo que quería lidiar convusco, maguer sodes rey. Et cuando yo vi esto, vine para vos cuanto pude por vos lo querellar. Et el león cuando lo oyó asañóse, e dijo a la liebre: — V é comigo e muéstrame ese león que dices. Et la liebre fuese a un pozo en que había muy clara agua, et era muy fondo que podría bien cobrir al león; et di jóle: —Este es el lugar que vos dije, mas tomadme so vuestro sobaco e mostrárvoslo he. E fizólo así; et él cató al fondo del pozo, e vio su sombra e la de la liebre en el agua. Et puso la liebre en tierra e saltó en el pozo por lidiar con el león, non dubdando que él era el león, e afogóse en el pozo. Et tornóse la liebre e estorcieron las bestias del miedo en que eran, e fincaron seguras por siempre. D e l o s m u r e s que c o m i e r o n el fierro. Dijo Calila: —Dicen que en una tierra había un mercador pobre, e quísose ir en su camino, et había ciento quintales de fierro, et dejólos en encomienda a un homne que él conoscía, et fuese para lo que 1 2 i mercador, mercader con cambio de sufijo.—2 apócope ante el sustantivo, como más adelante mío 169 ciento, fijo. sin CALILA Y DIMN A había menester, e pues que fué venido demandógelo. Et aquel homne habíalo vendido e despedido el prescio dello, et di jóle: — Y o le tenía al rencón de mi casa e comiéronlo los mures. Dijo el mercador: —Ya oí decir muchas veces que non es ninguna cosa que más roya el fierro que ellos, et non daría nada por esto, pues tú estorciste bien de ellos. Et el otro pagóse desto que le oyó decir et di jóle: —Come e bebe hoy comigo. Et prometióle que tornaríe a él, e salióse ende, e guisó como le tomó un su fijo pequeño que había e levólo para su casa e escondiólo. Desí tornóse para él, et el otro preguntóle: —¿Viste mío fijo? Di jóle: — V i cuando fué cerca de allí un azor que arrebató un niño, quizá tu fijo era. Et el otro dio grandes voces e quejóse e dijo: —¿Vistes nunca tal, un azor arrebatar un niño? Dijo el mercador : —En la tierra do los mures comen ciento quintales de fierro, non es maravilla que sus azores arrebaten los infantes. Et entonces dijo el homne bueno : — Y o comí tu 1 fierro e tósico - comí e metí en mi vientre. Dijo el mercador: —Pues yo tomé tu fijo. Et di jóle el homne : —Pues dame mi fijo e yo darte he lo que me diste en encomienda. E fué fecho así. Et yo non te di este enjemplo sinon porque sepas que feciste a tu señor traición, al cual tú probaras por muy bueno, et non hay dubda que otro tal non i V. bueno n o tiene pág. 31.—2 aquí tósico, valor calificativo, tósigo. 170 sino indeterminado. DEL QUE VERTIÓ LA MIEL fagas a otri , ca el amor non ha en ti do more, nin lugar do esté; ca non es cosa que peor empleada sea que el amor en quien non ha lealtad, e el bien en quien non lo agradesce, e el saber en quien non lo entiende, et la poridad en quien non la cela. Et yo desfuciado so que tu natura se mude nin tus costumbres se cambien, et sé que el árbol amargo, maguer lo unten con miel, non se muda de su sustancia. Et yo temíame de tu compaña; ca facer compaña con los buenos nasce ende bien e buena andanza, e en facer compañía con los malos face al homne venir a repentencia . Et tal es el mal como el viento, que si pasa por fedor lleva ende fedor, e si pasa por buen olor lleva ende otrosí. Et yo sé cuanto se agravia lo que te digo, ca los homnes nescios siempre se agravian de los entendidos, e los viles de los honestos, e los desmesurados de los mesurados, e los torticeros de los derecheros. 1 2 3 4 8 Del r e l i g i o s o q u e vertió la miel s o b r e s u c a b e z a . Dicen que un religioso había cada día limosna de casa de un mercador rico, pan e miel e manteca e otras cosas de comer. Et comía el pan e los otros comeres e guardaba la miel e la manteca en una jarra, e colgóla a la cabecera de su cama, tanto que se finG i otri, otro.—2 desfuciado, desesperanzado, desconfiado.— 3 E n el m i s m o p á r r a f o se e n c u e n t r a n l a s d o s f o r m a s , y compañía.—4 justo.—6 repentencia, comeres, arrepentimiento.—5 infinitivo sustantivado, 171 compaña torticero, i n - comidas. CALILA Y DIMNA chó la jarra. Et acaesció que encaresció la miel e la manteca, et estando una vegada asentado en su cama, comenzó a fablar entre sí, et dijo así: —Venderé lo que está en esta jarra por tantos maravedís, e compraré por ellos diez cabras, e empreñarse han, e parirán a cabo de cinco meses. Et fizo cuenta desta guisa, e falló que fasta cinco años montaban bien cuatrocientas cabras. Desí dijo: —Venderlas he, e compraré por lo que valieren cient vacas, por cada cuatro cabras una vaca, et habré simiente e sembraré con los bueyes, et aprovecharme he de los becerros e de las fembras e de la leche, et antes de los cinco años pasados habré de ellas e de la leche e de la crianza algo grande, et labraré muy nobles casas e compraré esclavos e esclavas, et esto fecho, casarme he con una mujer muy fermosa e de grant linaje e noble, e empreñarse ha de un fijo varón complido de sus miembros, e ponerlo he muy buen nombre, e enseñarle he buenas costumbres, e castigarlo he de los castigos de los reyes e de los sabios, et si el castigo e el enseñamiento non rescibiere, ferirlo he con esta vara que tengo en la mano muy mal. Et alzó la mano e la vara en diciendo esto, e dio con ella en la jarra que tenía a la cabecera de la cama, e quebróse e derramóse la miel e la manteca sobre su cabeza. 1 2 3 i finchar, llenar, henchir. — 2 algo, con valor caudal, riqueza.—3 complido, perfecto, v. pág. 3 0 . 172 sustantivo, o" = - = a g ^ a » »»»g5M¿' 1 L O í CUATRO COMPANEROS Los cuatro companeros de viaje. Dijo el rey al filósofo: — Y a oi todos tus enjemplos; pero oíte decir que non ha cosa que más faga al homne ser bienandante e rico e ahondado e en buen estado que buen seso. Et si así es ¿ por qué veemos el nescio haber tanta de honra - e riqueza e cuanto cobdicia, cuanto non puede haber el cuerdo e el entendido e sabio e de buena mantenencia ? Et veemos muchas veces que viene mucha rencura e mucha mengua e ocasiones e tribulaciones en este mundo a los sabios e cuerdos e de buen entendimiento, e más que a los negligentes e a los que non se albedrían e a los de flaco seso e a los aliviados . 1 3 4¡ 5 6 T Dijo el filósofo: —Señor, así como el homne non vee si non con sus ojos, nin oye sinon con sus orejas, así el saber non se acaba si non con sufrimiento e con seso e con certedumbre ; empero a todo esto vence la ventura que es prometida a cada uno... Et ninguno non puede por arte nin por seso desviar lo que Dios le judgó e prometió de antes. Et esto paresce en el enjemplo del fijo del rey que fizo escribir 8 0 1 0 i ahondado, bien provisto, rico.—2 de honra, con valor partitivo.—3 mantenencia, manera de manifestarse, conducta. Cfr. el fr. "maintien".—4 rencura, queja, querella.—5 ocasión, desgracia. V . pág. 7 3 . — 6 albedriarse, arbitrarse, ingeniarse.— 7 aliviado, liviano, ligero, de poco seso.—8 acabar, conseguir, llevar a cabo.—9 certedumbre, certeza, seguridad.—10 ventura, suerte. 173 CALILA Y DIM NA sobre la puerta de su cibdat que decían Matrofil, que el buen entendimiento e la valor o la femer.jia e la arte en este mundo, todas son en poder de la ventura. Dijo el rey: —¿Cómo fué eso? 1 3 Dijo el filósofo: —Dicen que cuatro mancebos se ayuntaron en un camino: el uno era fijo de rey e había de ser rey después que muriese su padre, et otro su hermano forcólo e echólo fuera del regno después de la muerte del padre, et él fuese escondidamente con cuita por guarir , con miedo que lo pren3 diese su hermano e lo matase; et el segundo mancebo era fijodalgo; et el tercero era fijo de un mercador; et el cuarto, fijo de labrador. Et falláronse todos cuatro en un camino, et andovieron tanto fasta que les menguó la despensa 4 e fueron muy lazrados et fambrientos... Et andando por el camino, fablando unos con otros, hobo de caer entre ellos contienda sobre las cosas deste mundo cómo andan, e en cual guisa puede homne haber riqueza e gozo e alegría. Dijo el fijo del rey: —Los fechos deste mundo todos son en el poderío de Dios et en la ventura que ha prometido a cada uno; et cuanto le es por El prometido, todo le ha de venir de todo en todo ; onde 5 ser el homne sofrido a la ventura e a entenderla, es fei ralor era femenino como otros terminados en or.—2 mcncia, actividad, eficacia.—3 guarir, guarecer, librarse de un peligro.—4 despensa, gasto, bienes que gastar.—5 de todo en todo, totalmente. i"4 LOS CUATRO COMP ASEROS muy buen seso. Dijo el f ijodalgo: — A quien Dios quiere dar beldat e fermosura e apostura en todos sus miembros e buenas mañas, puede haber mucho bien por ello, et non ha cosa que más le ayude a haber algo que esto. Dijo el fijo del mercador: —Non cuido yo que ha cosa en el mundo de que homne pueda haber grande algo como en haber buen entendimiento e sabiduría e acucia en comprar e vender. Et dijo el fijo del labrador: —-Yo non cuido que homne pueda haber de comer para un día si non labrare e trabajare. Et en contendiendo así sobre esto llegaron a la cibdat a que iban, et asentaron todos cerca de la cibdat, de fuera, que non tenían cosa deste mundo si non los vestidos que vestían. Desí comenzáronse de arrufar uno contra otro por lo que se alabara, que debía facer cada uno de ellos lo que dijera. Et dixeron al fijo del labrador: —Mezquino, vete e trabaja como dices, e gana que comamos un día. 1 2 Et fuese el fijo del labrador e entró en la cibdat et preguntó a unos homnes que estaban fablando, et díjoles: — Y o so homne estraño :! en esta cibdat, e tengo otros tres compañeros, e non tenemos ninguna cosa que comer. Decidme cuál obra faría por mis manos de la mañana fasta la noche para ganar que comiésemos cuatro homnes. Dijéronle: —La leña es i acucia, diligencia, 3 cstrafw, forastero. afán.—-2 arrufarse, regañar, pelearse.— CALILA Y DIMNA muy cara en esta cibdat, e el monte es a una legua de aquí en tal lugar e van allá los leñadores; pues ve allá, faz leña con ellos e venderás cuanta pudieres traer por un maravedí, et esto te cumplirá a ti e a otros tres. Et fuese el fijo del labrador, e fizo un gran faz de leña, e trájola a cuestas fasta la cibdad, e vendiólo por un maravedí, e de él compró vianda cuanta cumplió a él e a sus compañeros aquel día. Et cuando fué otro día de mañana dijeron: —Echemos suertes, e al que cayere la suerte vaya a averiguar su dicho. Et echaron suertes e cayó la suerte al fijodalgo, que era muy fermoso e muy apuesto. Et di járonle: —Liévate , e faznos algo con tu fermosura e con tu beldat, e faz veridad lo que dejiste. Et fuese el fijodalgo e llegó a la puerta de la cibdat. Desí pensó en su corazón e dijo: — Y o non sé facer nada, nin sé qué faga porque dé a mis compañeros que coman, e habré vergüenza de tornar a ellos así vacío. Et pensó de se ir e dejarlos; et estando en aquel pensamiento arrimóse a un árbol que estaba en medio de la cibdat, et comenzó a catar a los que pasaban por ahí. Et pasó por ahi una dueña fijadalgo, caballera en su muía e sus mujeres empós della e sus criados. Et vídolo ahí ser, e desconociólo e entendió que era homne estraño, e vídolo tan fermoso e tan apuesto, e así tan cuidoso e hobo compasión de él. 1 2 3 4 i averiguar, comprobar, probar la verdad de una cosa.—2 llevar, levantar.—3 veridad, verdad, forma más cerca de la latin a . — 4 cuidoso, pensativo. 176 LOS CUATRO COMPAÑEROS Et desque llegó a su posada envió una su mujer a él, et la mujer fué a él e fallólo adormecido del cuidado que tenía, e despertólo e di jóle: —Mi señora, doña Fulana, mujer de don Fulano, me envía a ti et ruégate que la vayas ver a su posada. Et dijo él: —¿ Qué me quiere tu señora, o para qué me manda llamar?, ca nin sabe quien me so, nin me conosce. Díjol la mujer: —Cuida de ti una cosa, e quiere preguntar por tu fazienda, e por saber tu estado e por te facer lo que debe tal dueña a tal como tú. Et levantóse el mancebo et fuese con ella a la posada de la dueña. Et esta dueña era muy noble; et desque fué entrado, preguntóle a ella e rogóle que le dijese su facienda e su nombre. Et él recontóle en qué manera viniera a aquella cibdat, él e sus compañeros, e que eran y estraños, e que non conoscían a ninguno. Et mandóle aquella dueña dar posada para él e para sus compañeros, e mandóles dar, que despendiesen él e ellos, cient maravedís. Et estovieron así algunos días a su placer fasta que fueron comidos los dineros. 1 2 Desí dijeron al fijo del mercador: —Averigua lo que dejiste e ayúdate de tu agudez e de tu sabiduría, e gana que comamos. Et dijo él: —Facerlo he si Dios me ayudare. Et fuese el mancebo e demandó por el lugar do mercaban los de aquella cibdat ; et vido arribar una nave, e ayuntáronse unos i recontar, contar, relatar.—2 despender, gastar. 177 12 CALILA Y DIMNA mercadores de la cibdat por comprar de los señores de la nave cuanto ahí traían; et él llegóse ahí con ellos. E ellos estovieron con el señor de la nave, et dábanle cierto precio por toda la mercadoría 1 de la nave, e non se igualaban con él. Desí asentáronse aparte e consejáronse e dijeron unos a otros: —Vayámonos ahí e non compremos cosa alguna, e ellos vernán a facernos mercado de cuantas mercadorias hayan, e haberlas hemos rafez de buen mercado . Et desque fueron idos, fuese el fijo del mercador para la nave e igualóse con los dueños de las mercadurías, e prometióles cuanto los otros les daban por ellas, e ellos diérongelas pensando que los mercadores non tornarían más. Et cuando los mercadores lo sopieron, veniéronse luego para la nao e fallaron que la había comprado aquel mancebo; toviéronse por nescios et rogáronle que lo traspasase en ellos, et diéronle mili maravedís de ganancia ; et él tornóse con ellos para sus compañeros. Et mejoraron su estado, e tovieron qué comer e moraron allí. 2 3 4 5 Et después dende a días venieron al fijo del rey et dijéronle: —¿Fasta cuándo atenderás tu la ventura, e cuándo ganarás por ella qué comamos? Et díjoles i mercadoría, mercadería, con el mismo cambio de sufijo de mercador.—2 igualarse, concertarse, ponerse de acuerdo, ajustarse.—3 reman, futuro de venir por contracción y metátesis ; venirán, venrán.—4 rafez, fácilmente.—5 de buen mercado, barato, cfr. el fr. "bon marché". 178 LOS CUATRO COMPAÑEROS él: —Por buena fe non sé qué faga, nin puedo nada ganar, nin espero ál, salvo la ventura que me ha de venir de lo que Dios me judgó e me dio en parte, et non dubdo que me verná de todo en todo. Et salió de allí et andovo fasta que llegó a la puerta de la cibdat. Et acaesció que murió ese día el rey de esa cibdat et non dejó sinon un fijo que había de heredar el reino después de él, ca todos sus parientes eran muertos e finados fueras aquél... Et en pasando por allí el cuerpo del rey que levaban a enterrar, todos faciendo muy gran duelo, así los menudos como los grandes, estaba aquel mancebo asentado en los poyos de la puerta de la cibdat, et non se movía por aquel duelo nin mostró pesar. Desí conosciéronlo , et preguntóle un duque e di jóle: —¿Quién eres, o por qué te asentaste aquí e non te moviste por el duelo del rey cuando pasó por aquí ? Et el mancebo non le respondió; e ensañóse el duque et denostólo e echólo fuera de la cibdat. 1 2 s Et desque fué pasado el llanto, tornóse el mancebo e asentóse en su lugar, et tornáronse los otros después que hobieron enterrado al rey; et él estaba asentado en su lugar. Et vídolo aquel duque et venóse para él e díjole: —¿Non te defendí 4 que non estovieses en aquel lugar? Et fizólo pren- I menudos, gente baja, plebe.—2 conoseer, reconocer, rar e n . — 3 denostar, injuriar, ultrajar.—4 defender, 179 repa- prohibir. CALILA Y DIMNA der, et mandólo levar a la prisión. Et cuando fué otro día, alzaron por rey al fijo del rey que finó; et comenzó cada uno de los ricoshomnes e de los fijosdalgo a bendecir al rey e a decir cada uno la mejor razón que sabía. Et fabló ahí aquel duque, et díjole: —Señor, quiérote decir lo que me acontesció ayer cuando llevábamos el cuerpo del rey: vi a un mancebo asentado en un poyo cerca de la puerta de la cibdat, et él parescióme homne estraño en su gesto e en sus vestidos, e fabléle e non me respondió, e échelo dende. Et después que tornamos, fállelo en aquel lugar, e pregúntelo por qué lo ficiera, e non me respondió, e tove que era esculca e fícelo prender e poner en la prisión. Cuando esto oyó el rey, envió por el mancebo, e mandólo soltar de la prisión et que gelo trojiesen; et trojiérongelo. Et el rey preguntóle quién era e de qué tierra; et díjole: — Y o so Fulano, fijo del rey de Marmia, et yo era heredero del rey; et desque él fué finado, echóme mi hermano del reino ; et con miedo de muerte ove de fuír e venirme para vuestro padre en esperanza de que me ayudaría e me ampararía. Et cuando vine e lo vide ayer llevar a enterrar, pesóme tanto, de guisa que desesperé e perdí el seso e el entendimiento; et ásenteme allí cerca de la puerta de la cibdat cuidoso e maravillándome de las cosas que guisa la ven2 3 i esculca, disponer escucha, espía.—2 cuidoso, 180 pensativo.—3 guisar, LOS CUATRO COMPAÑEROS tura. Cuando esto ovo dicho, conosciólo el rey e los otros nobles homnes que el mesmo era, e dijéronlo todos al rey. Et el rey rescibiólo bien, et prometióle grande algo, et que él guisaría en cuanto pudiese como aquella esperanza que había para cobrar su reino, que él lo faria. Et mandóle dar posadas e bestias e haber. Et era la costumbre de aquella tierra que cuando alzaban rey de nuevo, traíanlo por la cibdat cabalgando en un elefante dende a siete días; et cabalgaban con él sus caballeros e sus ricoshomnes, lo mejor guisados que ellos podiesen, et con muchas maneras de juglares, et facían grant fiesta, et era llamado por nombre de rey. Et después que aquel rey nuevo hobo pasado los siete días, e quisiéronlo traer en el elefante como acostumbraban facer a los otros reyes, mandó el rey guisar un elefante para aquel infante que era echado de su reino, et que lo trojiesen en él, así como a él; et dijo a los suyos: —Este infante es rey en su tierra, así como yo en ésta, e ficiéronlo así como a mí. Et andovieron con él por aquella cibdat en aquella fiesta. 1 Et desque el rey fué tornado a su alcázar, mandó facer grant hospedadgo al infante, e que le diesen cuanto había menester fasta que él catase por su facienda. Et el infante buscó a sus compañeros e trájolos a su posada, e fizóles mucha honra. Et el rey pa2 i dende, de allí.—2 hospedadgo, hospedaje. 181 oCALILA Y DI MN A góse todavía del infante, et casólo con su fija, et desque fué casado, honrólo et dióle algo, a él e a sus compañeros, a cada uno en su estado. Et a poco de tiempo el rey mandóle dar a su yerno muchos caballeros e grant haber para que lo levasen, a él e a su mujer, a su regno; et escogió el rey para esto los mejores de su reino e los más esforzados e mejores e más sabidores en lidiar. Et tornóse el infante para su tierra; et cuando lo sopo el hermano que venía con tanta honra e con tan grant poderío, saliólo a rescebir, e pidióle merced e tregua, e desamparóle su regno. Et pusieron entre amos sus pleitos, e prometieron su fe en uno, et prometióle el hermano ciertas parias; et regnó el infante en paz en aquella tierra. 1 Et mandó escrebir a la puerta de la cibdat estas palabras: Lacerio de un homne que fará por sus manos en un día, puede ganar a él e a tres compañeros de comer e de beber: et complimiento en el homne de beldat e de buen enseñamiento e grant linaje fácele ganar amor de los homnes, e tácele perder soledat'". maguer sea estraño e fuera de su tierra, e lácele ganar en un día cient maravedís; et el seso, e la apostura, e la sabiduría et el entendimiento en mercaduría fácele ganar en un día mili maravedís; et el encomendarse homne a Dios, e meter su facienda en su mano e atender su juicio, face al rey que perdió su reino cobrarlo e tornar en mejor estado que 2 i desamparar, entregar.—2 lacerio, trabajo.—3 soledat, pesar, melancolia. LOS CUATRO COMPAÑEROS era. Et todas las cosas son por el juicio de Dios e por ventura; así que non ha cosa de cuantas Dios crió que se pueda mudar un paso, nin cuidar facer alguna cosa si non por el mandado de Dios, et por lo que ha prometido e judgado. Et todas las cosas son en su poder, e él las mantiene et a él se tornan ; que ninguno non sabe cómo las ordena, nin cómo las confirma. Desí mandó llamar a sus compañeros aquellos con quien andovo el camino... e mandó llegar los grandes homnes de su regno e sus cabdillos e alcalles e religiosos por facerles sermón. Et fizo su sermón breve e bien departido con grant sabiduría et predicólos e acuciólos a facer buenas obras con que se llegasen a Dios e le non fuesen desobedientes... Et levantóse un religioso... e dijo: — \ o había, ante que entrase en la orden de religión, dos maravedís ; et metióme Dios en corazón de amar el otro siglo e facer las buenas obras, et dije en mi corazón: non es ninguna cosa que de mejor merescimiento sea segunt Dios que comprar un alma e franquearla por el amor de Dios. Et fui al mercado e fallé un pajarero que tenía dos palomas e queríalas vender, et azomélas '-, e dábale por ellas un maravedí, e non me las quiso dar si non por dos maravedís. Et yo non tenía más, et fízoseme muy grave de comprarlas por cuanto tenía, et compré la una por un maravedí. Et hobe piedat de ellas, et dije: Por aventura son 1 i el otro siglo, la vida eterna.—2 asomar, cancía.183 ajustar una mer- CALILA Y DIMNA parejas, maslo e fembra et si las partiere una otra morrán más con pesar que habrán la una la otra, et si las dejare al pajarero, comprarlas otro para comer e matarlas ha. Et cómprelas et melas por dos maravedís. 1 de de ha tó- Et dije: ¿ cómo faré de ellas ?; ca si las diere de mano por lo poblado cerca de los homnes, he miedo que non podrán volar, porque son flacas e magras de la premia que han rescibido e del atar, et non so seguro que las non cace alguno otra vez, et non les terna pro el bien que les yo quiero facer. Desí levélas a un campo a un lugar do había buen pasto e lueñe de los homnes, e déjelas ir, et comenzaron a volar, catándolas yo. Et cuando las palomas se alongaron de mí, posaron en tierra et fuéme para ellas, et con miedo que las non tomase alguno. Et cuando fui cerca de ellas, volaron e posaron en un ramo de un árbol, e seguílas fasta que fué * cerca de ellas, et asentáronse en tierra et comenzaron de picar e de ferir a la raíz de aquel árbol. 2 3 5 Et llegué al árbol por ver qué facían, e cavé con una vara en aquel lugar do ellas picaban e fallé y una jarra llena de maravedís, e descobríla e vi lo que había, e entendí que non lo habían fecho si non por me gualardonar lo que les ficiera. Et rogué a Dios que les ficiese fablar, de guisa que fablase con ellas, e fablaron, et díjeles: —Vos, aves, que así sabedes lo i maslo, macho.—2 lueñe, lejos.—3 alongar, alejar.—4 fui, como poco antes fueme.—5 asentarse, posarse. 184 fué, LOS CUATRO COMPAÑEROS que es so tierra, ¿cómo caístes en la red del pajarero? Et ellas dijéronme: —Homne bueno, ¿non sabes que la aventura del juicio de Dios vence toda cosa e que ninguno non le puede contrastar ? Et cuanto viste que acaesció de nos e de ti fasta que llegaste a la raíz deste árbol non fué si non por la aventura que nos fué prometida. Pues bienaventurada criatura es aquella a quien Dios promete en su juicio bien; et la más mala aventura es aquella a quien Dios promete lo contrario. 1 i contrastar, resistir, oponerse. I85 El libro de los gatos E n j i e m p l o del a v e de S a n i Martin Una ave que llaman en España el ave de Sant Martín, e es ansí pequeña como un ruiseñor, e aquesta ave ha las piernas muy fermosas a manera de junco. Acaesció ansí que un día cerca la fiesta de Sant Martín, cuando el sol está caliente, que esta ave se echó ai sol cerca un árbol e alzó las piernas e dijo: —Si el cielo cayese sobre mis piernas, bien lo podría yo tener. E ella que hobo dicha esta palabra, cayó una foja del árbol cabe ella. Espantóse mucho a deshora e comenzó de volar diciendo: —Sant Martín, ¿cómo non acorres a tu ave? Tales son muchos en este mundo que cuidan ser muy recios e al tiempo del menester son fallados por flacos como cuenta de los fijos (le Eírem- que, ar- i Esta martin 2 Alude cita ave pudiera pescador, a ser o acaso ¡a que se la d e r r o t a de los israelitas e n el S a l m o conoce el t o r d o , q u e 77. 186 se h a por los con el llamado filisteos, nombre de martín.— según se DEL AVE DE S A N T MARTIN mados de los arcos, en la batalla volvieron las espaldas e fuyeron. Puede hombre esto apodar a algunos caballeros: cuando tienen la cabeza bien guarnida e de buen vino dicen que pelearían con tres franceses o que vencerían los mas fuertes de la tierra, e después viene el espanto: ¡ Sant Martín, acorre a tu avecilla! 1 2 Otrosí algunos que profazan de otros que son flacos e de flacos corazones que si ellos se viesen en tal, quizá que lo serán ellos más. Otrosí eso mesmo acaesce a otras personas que profazan de los pecados ágenos e por ventura que han ellos fechos otros tales o peores que aquéllos. E aunque non los hayan fechos, non paran mientes que si Dios non los guardase que caerían ellos en otros tales pecados o peores ; mas si ellos parasen mientes la palabra que dice Nuestro Señor Jesucristo en el evangelio, que veen la paja en el ojo ajeno e non la viga lagar que está en el suyo, mas non la ponen por obra así como lo mandó Jesucristo cuando dijo : Si quisierdes profazar de otro, sacad la viga lagar que tenedes en vuestro ojo, e después profazad de la paja que tiene el otro en el suvo. :í 1 i 2 hombre c o n v a l o r d e p r o n o m b r e apodar, Mateo, comparar.—3 Profazar, V I I . 3, 5 . 187 infinitivo. V . pá;r. 162.— abominar.—4 Evang. San £ L LIBRO DE LOS GATOS E n j i e m p l o del b u f o i c o n la l i e b r e . Acaesció una vegada que todas las animalias fecieron cabildo entre sí, que enviasen una animaba de cada casa. El bufo envió a su fijo allá, e su fijo cuando se iba olvidó los zapatos nuevos que tenía. El bufo pensó en su corazón que cuál animaba podría ser más ligera que gelos podiese llevar para aquel día del cabildo, porque su fijo pudiese andar apostado , e parescióle que la liebre corría más que las otras animalias, e llamóla e puso con ella que llevase los zapatos a su fijo, e él que gelo pagaría bien. E dijo ella: — Y o facerlo he de muy buena mente; amuéstrame cómo lo pueda conoscer entre tantas animalias como allí se ayuntarán. El bufo respondió: —Aquél que tú vieres más fermoso entre todos los otros, aquél es el mi fijo. Estonce le dijo la liebre: —Pues ¿ es la paloma o el pavón ? *. Respondió estonces el bufo e dijo: —¡ A y ! que nin es el uno nin el otro; ca la paloma ha las carnes blandas, e el pavón los pies feos. Estonce dijo la liebre: —Pues muéstrame en qué manera conosceré al tu fijo. —Aquél que ha tal cabeza como yo, e tal vientre, e tales piernas e tales pies, aquél es mi fijo fermoso, e a aquél da tú los 2 3 i bufo, sapo.—2 apostado, venir.—4 pavón, pavo apuesto, galano.—3 poner real. 188 con, con- ' DE LA 1 1 1 BESTIA Gü? — ALT I LO B I zapatos nuevos. La liebre fuese luego para el cabildo con los zapatos, e dijo al león e a las otras animabas de cómo el bufo mandara saludar aquél entre todas las otras animabas. E dijo entonce el león: —Qui sapo ama, luna le paresce, et si alguno ama la rana, aquélla le paresce reina. Ansí acaesce a muchos hombres et de buenas personas, e non se quieren allegar sinon a los beodos, e a los tahúres e a los ladrones, e aquellos paresce a ellos que son buenos e los mejores, porque han tales condiciones como ellos, e paresce a ellos que son aquéllos los mejores, ansi como paresció al bufo que su fijo era el más fermoso de todas las animabas. Ca dice Sant Augustín: "Non quieras ser loado de los malos, sinon de los buenos; ca si aquéllos te loaren, non puede ser que algunas de aquellas condiciones non haya en ti." E n j i e m p l o d e la bestia altilobi. i Es una bestia llamada altilobi, e es de tal natura que siempre va trebejar al logar que más espesos vee los árboles e más bajos; e tanto anda a una parte e a otra, fasta que se le revuelven todos los cuernos en las ramas. Estonces da muy grandes voces, e cuando oyen las voces los cazadores, van a ella e mátanla. Ansí es de muchos hombres en este mundo que se x altilobi, antílope. EL LIBRO DE LOS GATOS ponen a forzar, e a robar los caminos, o matar hombres, o facer otros males muchos, e tanto usan en ello que después non se pueden dello partir. Estos parescen a las bestias que non pueden sacar los cuernos de las ramas. Otrosí, hay otros hombres que son semejantes a esta bestia, que son tahúres e beodos e garganteros , que están envueltos en otros pecados, e non se pueden partir dellos. Estonce vienen los diablos que son cazadores de las ánimas de los malos, e liévanlas al infierno. 1 E n j i e m p l o del l o b o c o n l o s monjes. El lobo una vegada quiso ser monje e rogó a un convento de monjes que lo quisiesen y rescebir; e los monjes ficiéronlo ansí, e ficieron al lobo la corona e diéronle cugula e todas las otras cosas que pertenescen al monje, e pusiéronle a leer Patcr noster. El en lugar de decir Patcr noster, siempre decía "Cordero o carnero". E decíanle que parase mientes al Crucifijo e al cuerpo de Dios; él siempre cataba al cordero o al carnero. 2 Bien ansí acaesce a muchos monjes, que en lugar de aprender la regla de la Orden, de las cosas que pertenescen a Dios, siempre responden e llaman : "carnero", que se entiende por las buenas vian- i gargantcro, glotón.—2 cu-gula, cogulla. 100 O»* " * DE LAS " O OVEJAS C O X EL LOBO das, e por el vino, e por otros vicios deste mundo. Esto mismo se entiende en este enjiemplo por algunos viejos que son envejecidos en mal e en locura, e en malas costumbres; onde por mucho que otro los castigue, nunca quieren dejar sus viejas costumbres. Onde el hombre viejo antes lo podrás quebrantar que non doblar. Faz al asno buena silla e buen freno cuanto bien podieres, e nunca podrás de él facer buen caballo en cuanto vivas. Enjiemplo de las ovejas con el lobo. Las ovejas querelláronse una vez del lobo al león, e decían en plaza públicamente que él había furtado muchas de sus compañeras e que las había comidas. El león desque vio esta querella ayuntó su corte, e demandó consejo a las más cuerdas animalias que eran. E dijeron los puercos jabalines: —Señor, el lobo es muy mesurado, e de gran alfanía e muy franco. Esto decían ellos por cuanto el lobo les había convidados muchas veces a comer de las ovejas que furtara. Estonce dijo el león : —Non dicen eso las ovejas. Respondió una oveja e dijo: —Señor león, el lobo comió a mi padre e a mi madre, e comió a mi fijo, e yo mal abes soy escapada de sus ma1 2 i alfanía, u f a n í a , presunción.—2 y 94191 abes, a p e n a s . C f r . págs. 34 EL LIBRO DE LOS GATOS nos. Esto mismo dijeron todas las otras. E dijo el león: — Y o do por mi juicio que enforquen al lobo e a los puercos que lo encubrieron e comieron del furto. Ansí que luego fué complida la justicia que mandó facer el león. Et los lobos se entienden por los ricos deste mundo que roban lo ajeno e destruyen las ovejas de Jesucristo, que se entienden por los pobres; e dan dellas a los puercos, que se entienden por los ricos, por vanagloria deste mundo, porque cuidan que les ayudarán contra los señores e contra los merinos por cuidar por ello vevir más honrados en este mundo. Et verná el nuestro Señor el día del juicio, e querellarse han las ovejas del lobo, et por ventura los puercos, porque hobieron parte del furto e comieron dello, et querían tener bando de los lobos, cuidando que están ellos salvos porque non fueron ellos en facer el furto; mas todo esto non les valdrá nada, ca nuestro Señor fará enforcar los lobos e los puercos en el infierno. Et dice un doctor que ansí dirá nuestro Señor el día del juicio: "Vísteme desnudo e non me vestiste nin me acorriste . Id. malditos, al infierno para siempre j a m á s . " Pues nuestro Señor dijo esto a los hombres porque non facían bien de lo suyo, ¡ cuánto más dirá a aquellos que tomaron de lo ajeno en testimonio! l 2 :! i acorrer, contribución socorrer.—z o multa S a n Mateo, injusta. 192 X X V , 43.—3 testimonio, •T» llAJOg^ri DE LOS DOS -- l L COMPAÑEROS E n j i e m p l o de l o s d o s companeros. Una vegada acaesció que dos compañeros que fallaron una grand campaña de jimios, e dijo el uno al otro: — Y o apostaré que gane yo agora más por decir mentira que tú por decir verdad. E dijo el otro: —Dígote que non farás, ca más ganaré yo por decir verdad que tú por decir mentira; e si esto non crees, apostemos. Dijo el otro: —Pláceme. E desque hobieron fecho su apuesta, fué el mentiroso e llegóse a los jimios, e díjole un jimio que estaba y por mayoral de los otros : —Di, amigo, ¿ qué te paresce de nosotros? Respondió el mentiroso: —Parésceme, señor, que sois un rey muy poderoso, e estos otros jimios que son las más fermosas cosas del mundo, e los hombres vos precian mucho. En manera que los lisonjeó tanto cuanto pudo, en guisa que por las lisonjas que les dijo, diéronle muy bien a comer, e honráronle mucho, e diéronle mucha plata e mucho oro e muchas otras riquezas. Et después llegó el verdadero, c preguntáronle los jimios que qué le parescía de aquella compaña; e respondió el verdadero e dijo que nunca viera tan sucia compaña, nin tan feos, e que átales como vos precian son locos. Estonce fuéronse para él e sacáronle los ojos; e desque le hobieron sacado los ojos, fuéronse, e dejáronlo desamparado. 193 13 EL LIBRO DE LOS GATOS E estonce Buena Verdad oyó voces de osos e de lobos, e de otras bestias que andaban por el monte; e atentó lo mejor que pudo, e subióse en un árbol por miedo que le comerían las bestias. E él que estaba encima de aquel árbol, ahevos las bestias que se ayuntaron todas a cabildo so el árbol; e preguntábanse las unas a las otras de qué tierra eran, o qué condiciones habían cada una de las bestias, o con qué arte sabían cada una escapar de mano de los hombres, et dijo la raposa: —-Yo só cerca de aquí, do hay un rey, que aquel rey es el más nescio hombre que yo nunca vi, e tiene una fija muda en casa; poderla hía ligeramente sanar si quisiese, sinon que non sabe. Et dijeron los otros: —¿Cómo sería eso? E dijo ella: — Y o vos lo diré: el domingo cuando van ofrecer las buenas mujeres e dejan el pan sobre las fuesas , e vo yo e rebato una torta, si el primero bocado que yo tome me lo sacasen de la boca, antes que yo lo tragase, e gelo diesen a comer, luego fablaría. Et otra nescedad mayor vos diré: que aquel rey que está ciego e tiene una lancha de piedra en cabo de su casa; si aquélla fuese alzada, saldría una fuente de allí, e cuantos ciegos se untasen los ojos con aquel agua, luego guarescerían. 1 2 3 E desque fué amanescido fuéronse las bestias de allí; e ellas que se iban, pasaban unos harruqueros por allí, e Buena Verdad que estaba encima de aquel 4 i ahevos, y m á s adelante hevos, he aquí.—2 fuesa, huesa, sepultura.—3 lancha, l a j a , l o s a . — 4 harruquero, harriero. 194 DE LOS DOS COMPAÑEROS árbol, que había miedo de lo que las bestias dijeron, dio voces a los harruqueros que iban, e dijeron los harruqueros : —¡ Santa María!, voces de hombres son aquellas que oímos; vamos allá. Et desque llegaron, fallaron a Buena Verdad do estaba encima del árbol, e preguntáronle quién era. E dijo: —Buena Verdad. Ellos dijéronle: —Amigo ¿qui te paró tal? E él díjoles: —Un mío compañero; mas pídovos de mercet que digades do ides. Ellos dijeron: —Irnos a tal reino con estas mercadurías. E díjoles: —Ruégovos que me queráis llevar allá por amor de Dios, e que me pongades a la puerta del rey. Et los harruqueros dijeron que les placía, e ficiéronlo ansí. 1 E desque se vio y, dijo al portero : —Amigo, ruégote que digas al rey que está aquí un hombre que lo guarescerá de la ceguedad que él ha, et aun que le mostrará con que su fija fable. E el portero entró e di jóle al rey: —Señor, allí está un hombre que dice que vos sanará de los ojos, si vos quisiéredes que entre delante vos. E dijo estonce el rey: —Amigo, dile que entre, e veremos lo que dice. El portero fué e trájolo ante el rey; et desque fué ante el rey, dijo: —Señor, la vuestra mercet sea que mandéis alzar una lancha que está en cabo de vuestro palacio, e saldrá una fuente que cualquier ciego que se lavare los ojos en aquella agua, luego será guarido. E señor, porque lo creades lavarme he yo primero que non vos. i parar, poner. 195 EL LIBRO DE LOS GATOS El rey, desque oyó aquello, mandó luego a sus hombres que alzasen la lancha, e ansí como fué alzada salió luego la fuente, e vino la Verdad, e lavó luego sus ojos, e nasciéronle luego los ojos ansí como de antes los solía haber. El rey lavó luego sus ojos e cobró su vista; et después todos los hombres de la tierra, que cualquier ciego que venía a se lavar los ojos con ella, luego eran guaridos. Estonce dijo Buena Verdad al rey: —Señor, sea la vuestra mercet que aun otra cosa te quiero mostrar : que quieras el domingo parar tus hombres arrededor de las fuesas, e paren mientes cuando veniere la raposa a tomar del pan que lievan las buenas mujeres a ofrecer. El primer bocado que mitiere en la boca, échenle mano tus hombres a la raposa a la garganta, e sáquengelo e non se lo dejen comer, e denlo a comer a tu fija, e luego fablará. El rey mandólo facer ansí como él mandara, e los hombres desque hobieron tomado el bocado a la raposa de la garganta, tanto hobieron priesa de llevar el pan a la infanta con que fablase, que non tovieron a la raposa et dejáronla ir. E la hora que la infanta comió el pan, luego fabló. El rey desque vio esto, mandó facer mucha mercet a Buena Verdad : lo uno porque había guarido a él de los ojos, e lo otro porque había guarescido a su fija. Et los de la corte le facían mucha honra, e iban con él 1 2 3 i están parar mientes, p r e s t a r a t e n c i ó n . — 2 empleadas las dos formas la hora, a l p u n t o . — A q u í c o n c u r r e n t e s guarir y curar. 196 guarescer, *"\23 " •a»» g DE LOS DOS r , o - COMPAÑEROS fasta la posada, e le daban muchos dones por aquel bien que les había fecho. Et yendo un día por la calle muy bien vestido e en buen caballo e muchas compañas con él, encontró a Mala Verdad e conosciólo luego, e maravillóse mucho que le veía sano de los ojos e tan bien andante, e fué a su posada, e díjole: •—¡Dios te salve, amigo! Et díjole Buena Verdad: —¡ Amigo, bien seas venido ! E dijo Mala Verdad: —Amigo, quererte hía rogar que me dijeses con qué guaresciste del mal de los ojos; ca tengo un fijo ciego e queríalo sanar si podiese. Ruego te que me muestres cómo deprendiese. E todo esto decía Mala Verdad por cuita de saber cómo llegara a aquella honra e a aquel estado. Estonce Buena Verdad, que non sabe de ál sinon de verdad, díjole: —¿Viste, amigo, cuando tú me sacaste los ojos en el monte, e viste ese árbol grande que y estaba? Con cuita subí en él, e juntáronse y todas las animabas del mundo e facer cabildo. E contóle todo el fecho como le acaesciera. E Mala Verdad desque supo aquello, plogóle mucho, e fuese cuanto pudo para allá, e subióse encima de aquel árbol. E él estando y hevos las bestias do se juntaron a cabildo so aquel árbol. E dijo la raposa : —¿ Estamos aquí todos ? Et dijeron todos : —Comadre, sí. E dijo: —Compadres, cuanto aquí dije en otra noche, ansí fué dicho al rey, c echáronme sus hombres mano a la garganta, que a pocas non 1 i cuanto, lo más rápido que. 197 EL LIBRO DE LOS GATOS me afogaron. E dijo el uno: —Pues yo non dije. E dijo el otro: — Y o non lo dije. Et juraron todos que lo non dijeran. E dijo la raposa: —Pues non lo dijistes, quiera Dios que non nos aseche aquí alguno. Alzó los ojos arriba e vio a Mala Verdad e dijo: —¿Allá estáis vos? Yo vos íaré que mala pro vos faga el bocado que me sacastes de la boca. E dijo al oso: —Compadre, vos que sois más ligero, sobid allá. El oso sobió e derribólo a tierra. Estonce despedazáronle las bestias e comiéronlo todo. 1 Enjiemplo. Deben parar mentes aquellos que quieren facer o decir traeciones o falsedades, que si non se fallen mal un año, fallarse han a dos, et si non, fallarse han a los diez. E si por ventura lo facen por consejo o por mandado de alguno, aquellos que gelo consejan o gelo mandan, aquellos los tienen después por partes; et aunque en su vida non se fallen mal, fallarse han después en la muerte, do les da Dios tan mal galardón por ello, como dieron las animalias a Mala Verdad. i asechar, acechar. 198 EL CABALLERO E EL HOMBRE BU EX O Enjiemplo del caballero con el hombre bueno. Un caballero preguntó a un hombre bueno que era letrado, cuál sería el gozo que los hombres en paraíso habían. Respondió el letrado e dijo: —Tal será el gozo, que nin los ojos lo vieron, nin orejas lo oyeron, nin corazón de hombre lo podría pensar aquello que Dios tiene aparejado a aquellos que le aman . Et dijo el caballero: —Aquellos que desean cazar con aves e con canes, cuando fueren en paraíso ¿ fallarán canes o aves ? E respondió el letrado: —Non lo mande Dios que los canes entren en tan fermoso lugar e tan placentero como el paraíso. E dijo el caballero: —Ciertamente, si hobiese en paraíso canes o aves, mucho más desearía ir allá. E respondió el letrado: —Amigo, una vegada el león convidó a todas las otras bestias, e fizo muy granel yantar , e dióles muchos manjares e muy saborosos , e después que hubieron comido, todas se tornaron cada una a su lugar. El lobo encontró a la puerca en el camino que estaba comiendo somas , e dijo la puerca: —¿ Dónde vienes, lobo? Respondió el lobo e dijo: —Vengo del muy buen ayantar que nos dio el león: e tú, ¿por qué non fuiste y? E dijo la puerca: —Hobistes buenos come1 2 3 4 i San Pablo, II, 9 . — 2 ayantar, comida.—3 saboroso, sin la contracción que luego tuvo en sabroso.—4 soma, salvado. 199 — i — £ L » — > LIBRO J M h ^ | DE ^ < LOS K l f c — — — GATOS res e bien adobados ? E respondió el lobo: —Dígote que sí, que hobimos capones e perdices e pavones e otros muchos manjares bien adobados. Estonce dijo la puerca: —¿Hobo bellotas o somas? Dijo el lobo: —¡ Maldicha seas ! , ¿ qué preguntas ? Nunca lo mande Dios que en tal ayantar adobasen tan viles viandas. 1 Esto se entiende que muchos que todas las cosas han en este mundo que podrían haber para ir a paraíso, non les parescen bien nin cobdician nada, nin se pagan de ál sinon de somas, que se entiende por pecado como lujuria o complacenterías deste mundo. E desto se cuenta en la Santa Escritura: "Dios amaba los fijos de Israel, e ellos aman a dioses ajenos, e aman vinos de muchas maneras, que se entiende por pecados." 2 Enjiemplo del mur que cayó en la cuba. El mur una vegada cayó en una cuba de vino; el gato pasaba por y, e oyó el mur do facía grand roído en el vino c non podía salir. E dijo el gato: —¿Por qué gritas tanto ? Respondió el mur: —Porque non puedo salir. E dijo el gato: —¿Qué me darás si te saco? Dijo el mur: —Darte he cuanto tú me deman- i maldicho, maldito. Cfr. bendicho, pág. 72.—2 'rías, complacencias. 200 complacente- O " "-S> EL CABALLERO E EL HOMBRE BUENO dares. E dijo el gato: —Si te yo saco quiero que des esto: que vengas a mí cuantas vegadas te llamare. E dijo el mur: —Esto vos prometo que faré. Et dijo el gato: —Quiero que me lo jures. Et el mur prometiógelo. El gato sacó el mur del vino, e dejólo ir para su forado. E un día el gato había grand fambre e fué al forado del mur e díjole que viniese, e dijo el mur: —Non lo faré si Dios quisiere. E dijo el gato: —-¿Non lo juraste tú a mí que saldrías cuando te llamase ? E respondió el mur : —Hermano, beodo era cuando lo dije. Ansí contece a muchos en este mundo; cuando son dolientes e son en prisión e han algún recelo de muerte, estonces ordenan sus faciendas e ponen sus corazones de emendar los tuertos que tienen a Dios fechos e prometen de ayunar e dar limosnas e de guardarse de pecados e otras cosas semejantes a éstas; mas cuando Dios los libra de peligros en que están, non han cuidado de complir el voto que prometen a Dios, antes dicen: —En peligro era, e non estaba bien en mi seso. O : —Tan bien me sacara Dios de aquel peligro aunque non prometiera nada. 1 Ansí cuenta de una pulga que tomó un abad en su pescuezo, e comenzó a decir: —Agora te tengo; muchas vegadas me mordiste e me despertaste, mas nunca escaparás de mi mano, antes te quiero luego matar. E dijo la pulga: —Padre santo, pues tu voluntad es de me matar ponme en tu palma porque pueda poner sus corazones, proponerse. 201 EL LIBRO DE LOS GATOS mejor confesar mis pecados, e desque fuere confesada poderme has matar. El abad movióle piedad. Puso la pulga en la mano, e la pulga desque se vio en la palma, dio un grand salto e fuese. E el abad comenzóla de llamar, mas nunca la pulga se quiso tornar. Ansí es de muchos en este mundo que cuando son escapados non pagan nada. 202 El libro de l o s Enjemplos Los dos burgeses y el rústico. Dcceptor atiquando decipitur ab eo quem dccipcrc El que a el e n g a ñ o otra quiere volebat. engannar, e n él s e p u e d e tornar. Dicen de dos burgeses e un rústico que iban a Meca en romería, e fueron compañeros en el comer fasta que llegaron acerca de Meca. E entonces falescióles la vianda e la provisión que llevaban, que non les quedó cosa alguna, salvo un poco de fariña de que podrían facer un pan. E los burgeses, viendo esto, dijeron el uno al otro: —Poco pan tenemos, e este nuestro compannero come mucho; conviénenos haber consejo cómo podamos facer que éste non coma del pan, e que nos solos lo comamos. E dende tomaron este consejo: que ficiesen el pan e lo cociesen, e de mientra que se cocíe que durmiesen, e cualquier que hobiese soñado mayores maravillas en ese tiem1 2 i co, burges, aldeano, habitante en villa campesino.—2 o ciudad, falcsccr, 203 contrapuesto faltar. a rústi- LIBRO DE LOS EN J E MELOS po, él solo comiese el pan. Esto facíen por arte porque pensaban atraer al rústico simple a esta simpleza, e ficieron su pan e cociéronlo, e dende echáronse a dormir. 1 El rústico entendió el engaño, e dormiendo los compañeros, sacó el pan medio cocho, e comiólo, e tornóse a dormir. El uno de los burgeses como soñoliento e espantado despertó e llamó a su compañero; e el otro burgés le dijo: —¿Qué has? —Un sueño maravilloso vi: parescíame que dos ángeles abríen las puertas del cielo, e me tomaban e llevaban ante Dios. E dijo el compañero : —Maravilloso es este sueño. E yo soñé que dos ángeles me tomaban e fendíen e abríen la tierra e me llevaban al infierno. El rústico oyó todo esto e facíe que dormíe; mas los burgeses queriéndole engañar fueron engañados, e llamaron al rústico que despertase, e él discretamente, como que fuese espantado, respondió: —¿ Quién son los que me llaman? Ellos dijeron: —Somos tus compañeros. E él dijo: —¿Tornastes ya? E dijeron ellos: —Onde fuemos que habíamos de tornar? E dijo el rústico : —Agora me pareseía que dos ángeles tomaban al uno de vos e abríen las puertas del cielo, e lo llevaban ante Dios : dende otros dos ángeles tomaban al otro e abríen la tierra e llevábanlo al infierno ; e viendo estas cosas pensé que ninguno de vos non tornarte jamás, e llevantéme e comí el pan. i arte, artimaña, engaño. 204 EL SASTRE Y SU DISCÍPULO E ansí acaesció que aquellos que quisieron engañar a su compañero por su sotileza fueron engañados. El s a s t r e y s u d i s c í p u l o . Deridens Quien en aliuin incidit in dcrisufn. d e otro escarnio quiere ha de escarnecer, caer. Dicen que un rey tenia un sastre que le tajaba sus paños, e éste tenía sus discípulos que cosíen los paños según él mandaba; entre los cuales era uno que llamaban Nedio, que en el arte del coser era mejor que todos los otros. E vino un día de la fiesta, e el rey mandó a su sastre que aparejase ropas preciosas para él e para sus familiares; e porque más sin embargo lo ficiesen, mandó a un su camarero que estuviese con el sastre e sus discípulos, e les diese todas las cosas que hobiesen menester. E un día los servidores diéronles a comer pan caliente e miel con otros manjares ; e los que estaban allí comenzaron de comer. E dijo el camarero: —¿Por qué coméeles non estando aquí Nedio nin le esperades? Dijo su maestro : —Porque non comeríe miel aunque aquí estuviese. E comieron. Donde vino Nedio et dijo : —¿ Por qué comistes sin mí e non me guardastes mi parte ? Díjole el camarero: —Tu maestro dijo que aunque 1 2 i discípulo, l o q u e h o y d i r í a m o s 205 o f i c i a l . — 2 aparejar, p r e p a r a r . LIBRO DE LOS EN J ЕМ P LO S aquí estuvieses non comerías mil. E él calló e pensó como podríe facer otro tanto escarnio a su maestro. E dende a pocos días, seyendo absenté el maestro, Nedio en g ran secrepto dijo al camarero: —Sennor, mi maestro ha enfermedad de frenesía , e cuando le toma pierde el seso, e con locura fiere e mata a los que están acerca del. Dijo el camarero: —Si sopiese cuándo le viene, yo le ataría e le castig aría con azo­ tes porque non ficiese alg und mal. Dijo Nedio: —'Cuando le vieres que otea a una parte e a otra, e fiere en la tabla o en tierra e se levanta donde está asentado e toma con la mano cualquier cosa sobre que se asentara, sepas que estonces le viene la locura; e si non pusieres remedio, sabe que te po­ drá facer alg ún mal. 1 2 3 Otro día Nedio ascondióle las tijeras, e non las fallando el maestro, comenzó a dar con las manos en el tablero e a parar mientes acá e allá e levantar­ se de su silla e remover el escaño sobre que estaba sentado. Viendo esto el camarero, llamó sus servi­ dores e mandólo atar e azotar fuertement porque non feríese a alg unos. E él daba g randes voces di­ ciendo: —¿Qué mal fiz? ¿Por qué me atormentados? E de que lo hobieron mucho azotado soltáronlo medio muerto. E dende a g ran espacio que respiró, preg un­ tó al camarero qué delito o mal habíe fecho. E dí­ jole: —Nedio tu discípulo me dijo que alg unas ve­ i jr cncsía, frenesí, furia.—2 otear , mirar c o n c u i d a d o , escu­ driñar.—3 fer ir , g olpear. 206 ALEJANDRO EL RUSTICO ees perdías el seso, e non cesabas, salvo si te ataban e te azotaban; por eso te mandé azotar. El sastre llamó a Nedio, e díjole: —Amigo, ¿cuándo me viste loco ? Dijo Nedio : —¿ Cuándo me viste non comer miel? E el camarero e todos los otros reyeron, e juzgaron que cada uno meresció la pena que padesció. A l e j a n d r o y el r ú s t i c o . Discretio La aliquando de marte liberat. discreción es buena q u e l i b r a al h o m b r e d e l a suerte, muerte. Un dia el rey Alejandre fizo voto que cualquiera cosa que otro día primero le encontrase que faría sacrificio de ella. Acaesció acaso que un rústico aldeano con un asnillo le encontró primero, e Alejandre mandólo tomar para complir el voto que prometiera. El aldeano demandóle por qué le mandaba prender: e díjole la razón del voto que prometiera. El rústico, discrepto e sabio, dijo: —¡Oh muy noble emperador! si ansí lo prometiste como dices, non has de facer sacrificio de mí, mas de mi asnillo que encontraste primero. E oyendo esto .Alejandre non pudo tener el riso , e luego lo soltó al rústico. 1 i riso, e n m a s c u l i n o . 207 LIBRO DE LOS Generosidad y Donans amnia ante mortem, E MIE MELOS desagradecimiento. cum clavia pcrcutiatur in fronte. Qui da todo lo suyo ante su muerte, merece que le den con mazo en la frente. Un hombre que habíe nombre Johan Gavaza e era muy rico e non tenia más de dos fijas, casólas con dos caballeros nobles de la cibdad donde era natural. E de que las llevaron a sus casas, el padre dellas tanto amaba a los yernos, que poco a poco les dio todo el oro e la plata e los otros bienes. E de mientra duró el diner e el dar, los yernos éranle muy corteses e muy agradescidos, e le facían muchas honras. E vino a tiempo que, dados todos los bienes a las fijas e a los yernos, Johan Gavaza quedó pobre; e los que primero eran agradescidos, después no curaban de él, e así fueron desgradescidos. El buen hombre era sabio e discreto, e queriendo acorrer a su pobreza fué a un mercader, su amigo antiguo, e rogóle que le prestase diez mili libras fasta tres días, e diógelas e llevólas a su casa. E un día de gran fiesta convidó a los yernos e a las fijas; e toda aquella moneda que tenía púsola en arca nueva con tres cerraduras, e cerrada su puerta, sacóla toda e púsola en tapetes en su cámara, porque las fijas por algunas aberturas 1 i curar, cuidar. 208 GENEROSIDAD Y DESAGRADECIMIENTO de las puertas lo pudiesen ver. Esto fecho, tornó toda su moneda al mercador. Otro día los yernos e las fijas preguntaron al padre cuánta moneda era aquella que tenía en su cámara en el arca de tres cerraduras. El fingió con engaño que eran veinte cinco mil libras que teníe en guarda para facer su testamento e dejarlas a las fijas e sus yernos, si bien se hobiesen con é l e con las fijas. E ellos, de que esto oyeron, fueron mucho alegres, e desde allí ficiéronle muchas honras en vestir e en comer, e en todas las otras cosas se trabajaron de lo servir en toda su vida. E viniendo el tiempo de la muerte llamó a las fijas e a los yernos et díjoles: — Y o non entiendo facer testamento, salvo lo que dejé en el arca cerrada con tres llaves para vos, e cien libras para los frayres que tienen en guarda el arca, e otras ciento para los predicadores, e otras tantas para los menores. E de que y fuere enterrado, demandaredes las llaves del arca a los dichos frayres que la tienen en guarda. E estando ansí en la cama, demandó a los yernos que le diesen cierta cantidad de dineros, lo cual ellos ficieron luego de buena voluntad esperando lo que habíen de heredar del testamento que esperaban en breve. Dcnde bobo de morir, e ficiéronle muy solenes obsequias, e a cabo de los siete días demandaron las llaves a los religiosos, e diérongelas, e abrieron el arca, donde creyeron que 1 i haberse, portarse, conducirse. 209 14 <»'» '»' XS3 '*• LIBRO DE LOS "iENIEMPLOS estaba el dinero en guarda, e non fallaron ende cosa ninguna salvo una maza muy grande, e en el astil e mango della estaba escripto: " Y o Johan Gavaza fago este testamento: que cualquier que menosprecia a sí por dar lo suyo a otro, commo fizo Johan Gavaza, que en la frúente le den con esta maza." De l a s c a b r a s q u e p a s a b a n el r í o . Fabulotor excusaí a tedio et labore. Oír de fabliellas cuidados es e relevamiento i pensamiento. Un rey tena un homne que le decíe cada noche cinco fabliellas e enjemplos. Acaesció que una noche el rey, teniendo cuidados, non podíe dormir, e mandóle que le dijiese más enjemplos que solíe, e él díjole tres más que las otras noches, e eran pequeños. E el rey díjole que dijiese más, e él non quiso, porque ya habíe dicho muchas fabliellas. El rey dijo: -—Muchas dijis-tes, mas eran breves; querría que me dijeses alguna que fuese luenga, e luego te dejaría dormir. El fablador dijo que le placíe, e comenzó así: —Un rústico tenie mil sueldos, e fué a una feria e compró dos mil ovejas, cada una por seis dineros, e cuando tornó falló que habíe crescido el agua de un río que habíe de pasar, que non pudo pasar polla puente nin por el vado. Fué buscar por donde pa2 i relevamiento, alivio.— 2 fabliella, 210 fábula. •••••.. ÍAA» EL JUICIO DEL • V SABIO saría, e falló un barquete pequeño, e puso dos ovejas, e pasó el agua. E deciendo esto dormióse. El rey despertólo, que acabase la fabliella que comenzara, e él dijo: —El río viene muy grande, el barco es muy pequeño, e las ovejas son muy muchas; pues deja a este rústico pasar sus ovejas, e acabaré la fabliella que comencé . E ansí satisfizo al rey que quería oír luengas nuevas. 1 El juicio del sabio. Prudentis consilium simplicibus prodcs. Del sabio consejo sano al pobre quitó de daño. Dicen de un rico, que yendo en una cibdad, levaba un saco con mili dineros de oro e una serpiente de oro que tenía los ojos de piedra de jacinto , e perdiólo todo, e un pobre fallólo todo e diólo a su mujer, e díjole cómmo lo fallara. La mujer dijo: —-Guardemos esto que Dios nos dio. Otro día el pregonero iba apregonando por aquella carrera: —-El que falló tal haber tórnelo, e sin pecado haberá dende cien dineros de oro. E el que lo había fallado, oyendo esto, dijo a su mujer: —Tornemos este haber, e sin pecado habremos cien dineros de oro. E dijo la mujer: 2 i Recuérdese el cuento de la pastora Torralba cap. 20).—2 jacinto, {Quijote. T, nombre genérico de varias piedras finas como el rubí y el topacio. 211 LIBRO DE LOS EN JEMPLOS —Si Dios quesiera que él lo hobiese, non lo perdiera; mas guardemos lo que Dios nos dio. El marido trabajaba que lo tornasen, e la mujer non consentía; empero, que quiso o non quiso, el marido tornó el haber al rico, e demandó los cien dineros que el pregonero prometiera. El rico, lleno de maldad, dijo que otra serpiente de oro fállesele: esto decía por non dar al pobre lo que prometiera. El pobre decía que non fallara más ; e los otros vecinos, ayudando al rico e deciendo mal al pobre, e habiendo enojo del, leváronlo a juicio: el pobre decía que non fallara más. E sonando esto por la cibdad, los servidores del rey, que andaban por la villa, di járonlo al rey, e mandó al rico e al pobre que le trayesen el haber. E oyéndolo un filósofo, movido a piedad del pobre, díjole: —Con el ayuda de Dios, yo te ayudaré. El pobre dijo : —Dios sabe que cuanto fallé, todo torné. El filósofo fué al rey e díjole: —Sennor, si vos queredes oír juicio derecho, yo vos lo diré. El rey rogó que lo dijese. Entonce el filósofo dijo: —Este rico es mucho buen hombre, e non es de creer otra cosa demandase sinon lo que perdió; de la otra parte es de creer, segund a mí paresce, que este pobre non falló más de lo que tornó; ca sí mal hombre fuera non tornara esto que tornó, ante lo encobriera todo. Dijo el Rey: —Pues tú, filósofo, ¿qué juicio das? El respondió: —Toma este haber e da de ello cien dineros al pobre ; e lo que remaneciere guárdalo fasta que venga 1 i remanecer, quedar sobrante. 212 •a" >»»tG3«" EL ENGAÑO " o DESCUBIERTO quien lo demande; ca aqui non está su dueño de cuyo es este haber. E este rico vaya al pregonero e fágale apregonar un saco con dos serpientes. E este juicio plogo al rey e a todos los que allí estaban. El rico que había perdido el saco, oyendo esto dijo: —; Oh, buen rey!, digo en verdad que este haber que fué mío; mas por non dar al pobre lo que había prometido el pregonero, dije que me fallescíe otra serpiente. Agora, sennor rey, habe merced de mí e daré al pobre lo que prometió el pregonero. Entonce el rey dio el haber al rico, e el rico dio los cien dineros al pobre; e así este filósofo por su seso e ingenio libró al pobre. 1 El e n g a ñ o descubierto. Sapiens El a dolo liberal et a fraude. sabio n o n solamente de daño, m a s libra d e fraude e d e e n g a ñ o . Cuenta Petrus Alfonsus en su tratado de uno que había nombre "Refugio de los pobres", porque solía ayudar a los pobres; e dicen que un pobre alquiló su casa a un su vecino rico, el cual pensó de facer perder a aquel pobre una poca de heredat que te2 i de cuyo, 2 Pedro la de quien, Alfonso, Disciplina judío o cuyo sin preposición converso clericalis h a c i a aragonés 1106. 213 se d i r í a que publicó hoy.— en latín LIBRO DE LOS ENJEMPLOS nía, e para esto puso ciertas tinajas llenas de olio en aquella casa, e otras medio llenas, en manera de depósito e guarda. E acabado el tiempo vino a ver sus tinajas, e falló las unas medio llenas, e acusó al pobre de furto por le facer perder lo que tenía, e llamólo a juicio. E ya non le quedaba otra excusa sinon ser condenado; e aquel que había nombre " R e fugio de los pobres", llamólo aparte e preguntóle si era inocente de aquel furto que le aponían ; e él juró que nunca tal cometiera, e que era inocente de aquel furto que le aponían. E él tornó con el pobre a juicio, e pidió que mediesen las tinajas, e si tanto fallasen de feces en las medio llenas como en las llenas, que debía ser condenado; e si en las medio llenas non fallasen sinon la meatad de la fez, que era de absolver e de dar por libre, ca claro sería que nunca fueran llenas. E falláronlo ansí, e fué librado el pobre. 1 i aponer, achacar. 214 ^IIIBflBBM Las Fábulas del Isopete De los d o s ratones. Prueba esta fábula que mejor es que el hombre sea seguro e pobre que rico e turbado e lleno de enojos. Un ratón que moraba en una cibdad andando camino fué rescebido en la posada e convidado de otro mur que moraba en el campo, e en una casilla le dio de comer de lo que él alcanzaba, es a saber: de bellotas, fabas e cebada, etc., con muy buena voluntad. E dende a poco el ratón de la cibdat, tornando por allí, rogó al mur del campo que él quisiese ir a la cibdad a folgar con él; el cual, mucho rogado, se fué con él. E así entreamos idos a la cibdad, entraron en una cámara honesta en el palacio donde moraba el ratón cibdadano, la cual era llena e abundante de todas viandas. E mostrándole todo esto el mur de la cibdad al otro aldeano, díjole: —Amigo, come c usa de todas estas viandas que tengo en abundancia e me sobra de cada dia. 1 E ellos así estando e gustando de muchas mane- i abundado, abastecido, bien provisto. 215 FÁBULAS DEL ISOPETE ras de viandas, vino súbitamente el despensero e abrió la puerta con grand estruendo; de lo cual los ratones espantados comenzaron de fuír cada uno por su parte; e como el raur de casa tuviese lugares conoscidos para asconderse , el otro que no sabía como se escapar, subió por una pared arriba con grand miedo de la muerte e así se defendió asaz turbado. E salido el despensero de la cámara cerrando la puerta, los ratones tornaron a su comer e placer; donde dijo el mur de la cibdat al del campo: —¿Cómo te turbaste así, amigo, cuando fuías? Vente acá, comamos e gocémosnos; ya veis cuántas viandas e deleites tenemos, e no hayas miedo, ca no hay peligro ninguno a nosotros en esto. Respondió el mur aldeano: —Tú que non has miedo nin pavor, usa y gózate de todas estas cosas que tienes, pues non sientes esta turbación de cada día. Yo vivo en el buen campo alegre a todas las cosas, e non me turba nin espanta cosa alguna. Tú tienes e has mucho cuidado e ninguna seguridad tienes; tú serás tomado en la ratera o en algund lazo, o serás comido del gato; e allende eres aborrescido de todos. 1 2 3 Esta fábula increpa e redarguye aquellos que se allegan a los mejores porque hayan algunos deleites e cosas que son más que su naturaleza requiere, e da doctrina e enseñanza que deben amar la vida provechosa que les es dada segund su estado; e que i manera, clase.—2 Hoy habría de completarse la frase repitiendo el verbo: "escondióse".—3 ratera, ratonera. 216 DEL ASNO Y DE LA PERRILLA más seguros vivirán en sus casillas, porque la pobreza alegremente tomada más segura es que las riquezas, con las cuales ha el hombre muchas turbaciones e tristezas inmensas. Del a s n o y d e la perrilla. Que ninguno non debe dejar su oficio propio por se entremeter en otros mejores; de lo cual se cuenta tal fábula. Un asno continuamente vía cómo su señor falagaba y preciaba a una perrilla e se acompañaba de ella; lo cual viendo el asno dijo entre sí: —Si a este animal tan pequeño e tan inmundo mi sénior en tan217 FÁBULAS DEL ISOPETE to grado ama e estima, e non menos toda la su compaña prescia a ésta , cuánto más me amará si yo le fago algund servicio; ca yo so mejor que ella, e para más cosas e oficios mejor soy que la perrilla, e así podré mejor vivir e alcanzar mayor honra. E pensando el asno en esto, vio que el señor venía e entraba en casa, e salió del establo e corrió para él rebuznando e echando pernadas e coces; e saltando sobre él, puso las manos e patas sobre los hombros del señor, e con la lengua, a manera de la perrilla, comenzóle de lamer, e allende, fatigándole con su grand peso, le ensució las ropas de lodo e polvo. El sénior, espantado de arjuellos juegos e falagos del asno, llamó e demandó socorro e ayuda. E su familia , oyendo las voces e clamor, vinieron e dieron palos e azotes al asno, e quebrantándole las costillas e miembros lo tornaron al establo e lo pusieron ende bien atado. 1 2 3 Esta fábula significa que ninguno non se debe entremeter en las cosas para que non es pertenesciente, ca lo que la naturaleza non le da nin dispone, non puede alguno facer ligeramente; e así el necio, pensando que complace, face desplacer e deservicio. i ésta y tecedente, autor.—2 luego sino ella n o c o n c i e r t a n c o n perrilla, con animal, q u e e s el q u e t i e n e pernada, c o r v e t a . — 3 familia, 218 familiares, q u e es el a n e n la i d e a criados. el DE LA RAPOSA E DEL GALLO De la r a p o s a , del g a l l o e d e l o s p e r r o s . Lícito es un engaño embarazar con otro engaño segund se cuenta en esta fábula. Una raposa que había íambre se llegó a unas gallinas que andaban con un gallo. Vista la raposa, subieron el gallo e las gallinas a un árbol alto, donde ella non podía subir; la cual viendo como estaban suso en el árbol, comienza fablar muy blandamente, saludando al gallo, e dícele: —¿ Qué faces en alto así estando ? ¿ Por ventura has oído las nuevas recientes e saludables para todos nosotros ? El gallo respondió: — Y o soy ignorante de eso que tablas. Dijo la raposa: —Ellas son tales que habrás placer en oír, e yo vengo aquí por las contar, e comunicar contigo tan grand gozo. Es celebrado concilio general en el cual es confirmada la paz perdurable entre todos los animales, en tal forma que de hoy en adelante, sin miedo e recelo ninguno, viviremos unos con otros en paz, sin injuria que se faga de los unos a los otros. Por ende, abájate seguramente e celebraremos este día festival . 1 2 Conoscida la falsía de la raposa, dijo el gallo: —Por cierto buenas e graciosas nuevas a mí mucho agradables traes. E dende, alzando el gallo su cue- i suso, arriba.—2 festival, a d j . , festivo, de 210 fiesta. FÁBULAS DEL ISOPETE lio e extendiéndose, facía que miraba el camino lejos; al cual la raposa preguntó: —¿Qué es lo que miras ? El gallo responde: —Veo venir dos perros corriendo las bocas abiertas, e creo que vienen a nos denunciar esa paz. Entonces dijo la raposa con miedo que hubo: —Quedadvos con paz, ca non conviene a mí estar aquí, mas acogerme a seguro. A la cual dice el gallo : —¿ Dónde vas así f uyendo, pues la paz es confirmada? Responde la raposa: —Porque dubdo si estos perros saben desta confirmación. E así desta manera fué excluido un engaño por otro. 1 D e la r a p o s a e del lobo. Como los que quieren ser ante maestros que discípulos e primero procuran de enseñar que ser enseñados, queriendo igualarse con otros más sabios mayores e más fuertes, caen en grandes males e yerros, nos muestra e significa esta fábula. La raposa con su fijo yendo al lobo, le rogó de esta manera: —Mi señor lobo, de mucha gracia te pido que tú quieras lavar en la fuente sagrada a este mi fijo, e seerle padrino. El lobo respondió: — Y o lo faré de buenamente eso. E así lo puso por obra. E después que fué el raposillo lavado, pusiéronle nombre Benitillo. 2 i denunciar, buena gana. anunciar.—2 buenamente, 220 voluntariamente, de DE LA RAPOSA E DEL LOBO A poco de tiempo dijo el lobo a la raposa su comadre: —Ruégote, hermana, que me dejes a tu fijo, mi afijado Benitillo, para que se críe comigo, e él será avisado e doctrinado de aquellas artes que yo sé, e mejor se criará comigo, porque tú tienes abundancia de fijos e non los puedes criar sinon con grand trabajo. Respondió la raposa: — M i señor, fágase como te placerá, e muchas gracias te dó porque así te acuerdas de mí. Entonces quedando el Benitillo con el lobo, tornóse la madre para los otros fijos. 1 E un dia, tomando a su criado Benitillo, el lobo se fué para unos corrales donde estaba una manada de ovejas por tomar alguna de ellas; empero, porque fué sentido de los perros e de los pastores, non pudo arrebatar nada. E al alba subióse al monte alto, el cual estaba sobre un lugar, e dijo a su afijado Benitillo : — Y a sabes cómo esta noche fui a las ovejas e soy agora cansado e fatigado; tú vela mientra yo duermo un poco, e mira cuando saldrán las bestias del lugar a pascer e despertarme has cuando vieres que salen por que tomemos alguna cosa para comer. 2 E como dormiese el lobo, a la mañana despertóle el afijado, llamándole: —¡Señor! ¡señor! E el padrino le dijo: —¿Qué quieres, afijado? El cual respondió: — Y a salen los puercos. Dijo el lobo: —Non curemos de ellos porque son ganados e animales su- i avisado, i n s t r u i d o . — 2 criado, e d u c a d o , 221 pupilo. V. p á g . 82. FÁBULAS DEL ISO PETE cios e enojosos. Cuando los como, torzones me facen ; e más sus sedas o serdas me lisian en los paladares, de manera que muchas vegadas se me fincan en ellos. Dende cerca de la hora de prima llamó Benitillo : —¡ Señor padrino! El lobo respondió : —¿ Qué cosa es, afijado? El respondió: —Catad que salen las vacas a pascer. Dijo el lobo: —-Non curo de ellas, ca los pastores las guardan que son fuertes e crueles, e traen mastines malos e bravos, los cuales, luego como me sienten, ladran e me persiguen fasta la muerte. Después a la hora de tercia Benitillo llamaba al lobo: — S e ñ o r ! , ya salen las yeguas. E le mandó que mirasen dónde iban; e el raposillo miró dónde iban e volvió diciéndole que son entradas en un prado cerca de la montaña, donde son muchos álamos. Oído esto, el lobo se levantó e se fué sabia e prudentemente e se entró en la montaña de manera que non fuese visto por alguno; e se fué e llegó ascondidamente fasta el prado donde estaban las yeguas. E saltó e tomó una de las más gruesas de las narices, e alegándola matóla; e así se fartaron de ella él e su criado Benitillo. 1 2 E como se vio farto el raposillo, llegóse al lobo saludándolo e dijo: —Señor padrino, si alguna cosa quieres, yo la compliré de grado e seré a tu manda- i te torzón, torozón, dolor tercia, l a s d o s p r i m e r a s los r o m a n o s d i v i d í a n de v i e n t r e . — 2 partes el d í a d e s d e pone. 222 prima, y de las cuatro que nace m á s adelan- iguales el s o l h a s t a en q u e que se DE LA RAPOSA E DEL LOBO miento; e por cuanto yo me siento ya suficiente e sé lo que me abasta para buscar la vida, pidote licencia para irme a mi madre, ca non he menester más aprender, pues sé farto. El lobo respondió: —¡ Fijo, non quiero que te vayas porque yo sé que te pesaría si te fueses tan aína y te arrepentirías de ello. Respondió el afijado. —Pues sé lo que me cumple, non estaré más aquí. E como el lobo vio que asolutamente e del todo era su voluntad de se ir, dijole: —Vete en paz; mas tórnotelo a decir que te pesará de ello ante de mucho tiempo; empero pues así quieres, saludarme has a mi comadre. El raposillo se fué para su madre; la cual, como vio a su fijo, di jóle: —¿Por qué vienes tan aína de tu escuela ? Respondió Benitillo: —-Yo vengo porque soy ya bien e complidamente enseñado; e tanto he aprendido que yo podré mantener non solamente a ti e a mí, mas aún a tus fijos sin trabajo alguno. Preguntóle la madre : —Fijo, ¿ e adonde has aprendido tan prestamente? Respondióle él: —Non cures de inquirir e saber eso; mas levántate e sigúeme e sabrás como yo soy buen maestro. La madre, aunque non con fiucia , empero para complacerle siguió al fijo. El cual, como vio facer al lobo, fuese de noche a las ovejas por tomar de ellas, e como non pudo tomar, subió al monte alto cerca de un lugar e dijo a la madre: —Ya sabes como esta noche fui a los corrales de las ovejas e estoy cansado e fatigado; dormiré 1 i fiucia. c o n f i a n z a . 223 FÁBULAS DEL ISOPETE un poco e tú velarás; e mira cuando saldrán las bestias a pascer, e como las vieres, despiértame e tú verás entonces lo que yo sé e he aprendido, ca ende te quiero mostrar mis artes e sabiduría. Cerca de la mañana comenzó a llamar la raposa al fijo Benitillo, el cual respondió: —¿Qué quieres, madre? Ella dijo: —Cata que salen los puercos a pascer. Respondió el fijo: —Non curemos de ellos porque son sucios e fastiosos e llenos de cerdas, e facen torzones a los que los comen, e lisian los paladares Dende a la hora de prima llamó la madre: —¡Fijo Benito! El cual le dijo: —¿Por qué no me dejas dormir un poco, pues sabes que estoy cansado ? Ella le dijo: —Las vacas salen del lugar. Dijo el fijo: —Non curo de ellas porque son mucho guardadas de los pastores con fuertes e feroces perros, los cuales luego como me ven, ladran e me persiguen fasta non poder más. Después a la hora de tercia llamó la madre al fijo diciéndole que se levantase. El raposillo dijo: —¿ Qué cosa es ? Dijo la madre: —Las yeguas salen al pasto. A esto respondió Benitillo mostrando alegría: Mira, madre, dónde irán. Vuelta la madre de mirar, dijo que eran entradas en unos prados que están cerca del monte. Entonces se levantó Benitillo e dijo a la madre: —Estáte tú aquí en la altura del monte e mira lo que faré, e verás verdaderamente mi sapiencia e ingenio. E así se fué e entró en el monte ascondidamente de manera que 1 i fastioso, hastioso, que produce hastio. 224 DE LA RAPOSA E DEL LOBO non fuese visto de alguno, e llegó al lugar donde las yeguas pascían, e saltó a una de las más gruesas e tomóla de las narices, pensando de la af ogar e matar sin mal que dende le viniese, como su amo el lobo. Mas al yegua, cuasi non sintiendo carga alguna por él, alzando a Benitillo, comenzó a correr para los pastores, levándolo colgado al raposillo de sus narices donde tenía sus dientes bien fincados e imprimidos. E viendo la madre de la altura del monte, comenzó a llamar: — ¡ O h fijo Benitillo!, suelta la yegua e torna para acá salvo. Mas él, non pudiendo dejar la bestia porque sus dientes estaban fincados en sus narices, fué levado de ella por fuerza. E como la raposa viese venir corriendo los pastores, entendiendo que venían a matar a su fijo, feriándose una palma con la otra, comenzó a llamar e llorar, diciendo: —¡Guay de ti, mi fijo Benitillo! ¿Por qué tan aína volviste del estudio? Ya veo que te matarán agora, e así dejarás a mí tu madre mezquina e cuitada ; e debieras creer a las palabras del lobo tu buen padrino. E así fué preso e muerto el Benitillo de los pastores e quitada su pelleja. Esta figura enseña que ninguno debe presumir de maestro ante que sea discípulo, nin quiera primero enseñar que aprender, nin se debe igualar con otros mayores e más sabios de sí. 225 15 Xa.jpw),dcl catíattero ? déla rapofa fttcfcudero. ^fAatetK>8adata:que'«pfflttd?o« que feemenoé a Hienrirtanlargarnáe que conofaéoo ellos mefmos como oonlosffcéloaotíK9f«o«íoi}é poco apowodo qfeaa f a b l a o o . C a r r a ' r á o o v n c a u a l l e r o có « n f u e f c u b e r o rapóla, i f t i r o / o o i o e q u c r a n g r á o r a p o f a v e o ^ m i r a n o o l a fu efcuoero o < r o m a r a m U a s r e lenca D e f t a r a p o f a . p o : l a re q u t t e o e u o f o b e e r r a * o o en « n a r e g i ó n o o n o e v i v n a r a p o f a q u e erar m a y e a q u e v n b u e y : D i t o d c a u a l i e r o / o c o m o l e p o D a a n enfoarar ligeraméte l o s b a l á o » m e / o m o n g u e e o e ralee c u e r o s p u e s f o n c a n g r a d e s . £ a f T i a n o a n O o f u c a m i n o c o m o a l a r g a f l e n l a s riéoas en m u c r e s f a b l a e . o i c o d c a u a l l c r o /o e n r o o o p o o a o f o . f u p p l í c o re q n o s g u a r o e s e f l e D í a D e t o O a m e n t i r a , i r a j n o s p a l l a r efte m o p e l i g r ó l o f u i U f i o n o e n u e f t r o e c u e r p o s . " : licúa n o s l a b i o s a l l u g a r i p o f a o a p o z n o s o d c a o a . £ l efcuoero o y é o o c i t a s p a l a b r a s p e g u n t o a l c a u a l l e r o . 0c* ñ c « f u p p b c o re q u e cofa te m u c u e a r a n o e u o r a m e n r e r o g a r i m p p h > c a r . l R e i p o n o í o el c a u a l l e r o ^ o m o n o f a b e s t u l o q u e e s a r o o o raa> n i f t d r o . a g o r a a v c r n o e D e p a f T a r v n r n o o e g r a n o w m o i mará*» u i l l a . e n d q u a l fi a l g u n o entrare q en a q u d O í a a y a m é r í o o . n o n p u e » S e falir v i t i o - m a s a n t e e fera e n d a f o g a o o . 0 1 e n o o c i t o el efcuoero O e g r a n o rmeoo f u e t u r b a o o t d p a m a O o . £ anoanoo m a s acetato jupaer t e c o m o a U e ^ n ' m a v n a r r e z o o ^ d c f c u O C T o . S í m n c s c f t c drrío p e l i g r ó l o oeTqual fabUuasidponoio d n ó e s efte.avnrtó fomos c á cacaod.£D(iwdd(uoax)poidtolop«^to:pcMquátola r a p o fe D I q u e o? f a b l a u a n o n e r a ms?OJ q u e m a f n o . T R e f p o n o i o l i d i e * » w : . T O i K « m e c u r o O d a g r á o e ^ D e i a r a p o ( a £ c a n i u t a n o o fu viaje l l e g a » a o t r o xtíoii p x g t i t o d efcuoero. Teño: cite o r n e fer d m ' o ¡ J l q u a l o f o f e i a e O ú » d c a u a l k r o . avn n o l l e g a m o s ad.fablo d tícuoe roo^Oo^(ftOKtop«g»fopo^nKaaKrooodarapofac| m a y o : á v n a v e j e r r a o i r o d cauauero-no t e n g o f o c u v o a o o D e t u ra po(kl¡fagrfo/opequeña.Benc*dIc»Ue^ £ á e f a D e r o cóia quera q trapa cometo a De$fcefooeueferdrio>fipe ti'gfo/ffitfponcnb a e a u a l l e r o ^ v n n o l l e g a m o s aüa. d efeucero c o y iwaoejúixwcaufaodoqueOiiKOeJarap^ c^eftojtoxfr erro nó e r a m a v o j q v n c a n i e r o . & f e r ^ cut*roavíaoicl"».twle.0er3mevacter^^ £1:1 c o m o llegílTen v a a l a raroe a i g r a n o n o .0110 d d a i O e r o ' v a pie> foque fea c f t e d r í o o e q u e a u e m r a f a b l a o o . d c a u a l l a o o t K o q a e e » veroad que a q u d e s d r i o o e g r i b e s maraiiffla0.d d e n t r o cogr-$> m t e o o 1 lleno o e v e r g n e n c a o t i o a f l U e ñ a v o i n e c c m f M o a d í a m e * t i r a q u e ajee c e r a o d a r a p o f i a u a - f o t e furo p r c l a n t í c a b a a q u e a t ] l a r a p o f a q u e v o v t e n a q i K u a o t r a r e g t o t u » era m a y o : q u e l a q u e » 0 0 v i m o s , ¿ m o n e e s d c a u a l k r o c o n f u e g o : ? ruaúKrepanoolo.O'* 10 le.7 v o re f u r o a f R m c f m o : q e f t a a g u a o e f t t río o ó e e p e o r rjima-ft p e ü g w f a q u e o t r a s a g n a s . c í t a f á b u l a repjd?en&e r a m o n e f t a l o » m e r m r o r o s q u e fin m e f u r a mfenren.ct le e r m e o e n - p o z q u e n t u c i j a a v e jes dios ntdmo&fotJ O e o u j t o o a 1 e r a ? o o s c j l o s p-nioences a q u e f e acraoi^alfimdrocmajc^atolaamewasptt manta* FÁBULAS DEL ISO PETE Del c a b a l l e r o , d e la r a p o s a e del e s c u d e r o . Esta fábula nos enseña que hay muchos que se extienden en mentir tan largamente, que conosciendo ellos mesmos cómo non los creen los oyentes, se desdicen poco a poco de lo que han fablado. Caminando un caballero con un su escudero, vio una raposa e d i j o : — ¡ Oh Dios!, qué tan grand raposa veo. E mirándola su escudero, d i j o : —Maravillaste, señor, desta raposa; por la fe que te debo, yo he estado en una región donde vi una raposa que era mayor que un buey. Dijo el caballero: — ¡ O h , cómo se podrían en forrar ligeramente los balandranes o monjiles de tales cueros, pues son tan grandes! E así andando, como alargasen las riendas en muchas fablas, dijo el caballero: — ¡ O h Júpiter, en todo poderoso!, suplicóte que nos guardes este día de toda mentira, e faznos pasar este río peligroso sin lisión de nuestros cuerpos, e liévanos salvos al lugar e posada por nos deseada. El escudero, oyendo estas palabras, preguntó al caballero: —Señor, suplicóte ¿qué cosa te mueve a tan devotamente rogar e suplicar ? Respondió el caballero : —¿ Cómo ? ¿ non sabes tú lo que es a todos manifiesto? Agora habernos de pa1 2 3, 4 i enforrar, también se dijo "aforrar" y por último "forrar" fcin prefijo.—2 balandrán, vestidura talar ancha, especie de sobretodo.—3 monjil, traje largo y amplio, con mangas perdi- das, que usaban las mujeres.—4 alargar las riendas, cfr. dar rienda suelta. 228 " > Í 3 <*' DEL CABALLERO E DEL ESCUDERO sar un río de grand virtud e maravilla, en el cual, si alguno entrare que en aquel día haya mentido, non puede salir vivo, mas antes será en él afogado. Oyendo esto el escudero, de grand miedo fué turbado e espantado. E andando más adelante, como allegasen a un arroyo, dijo el escudero: —Señor, ¿es éste el río peligroso del cual fablabas? Respondió él: — N o n es éste; aún non somos tan cerca de él. E dijo el escudero: — P o r esto lo pregunto: por cuanto la raposa de que hoy fablaba non era mayor que un asno. Respondióle el señor: — Y o non me curo de la grandeza de la raposa. E caminando su viaje, llegaron a otro río, e preguntó el escudero: —Señor, éste debe ser el río del cual hoy dicías. Dijo el caballero: —Aún no llegamos a él. Fabló el escudero, diciendo: — P o r esto te lo pregunto, porque me acuerdo de la raposa que te dije que era tan grande como un asno, e yo me quiero emendar, ca non era mayor que una becerra. Dijo el caballero: — N o n tengo yo cuidado de tu raposa si sea grande o pequeña. Dende, ellos llegaron en un otro río; e el escudero con la queja que traia, comenzó a decir: —Este debe ser el río del peligro. Respondió el caballero: —Aún no llegamos allá. El escudero tornó a decir: — P o r causa de lo que dije de la raposa de hoy, digo esto: por cierto non era mayor que un carnero. El señor, mirando en todo lo que el escudero había dicho, díjole: —Déjame ya de tu raposa e fabla de otra cosa. E como llegasen ya a la tarde al grand río dijo el escudero: — Y a pienso que sea éste el río de 229 o»* — FÁBULAS DEL ISOPETE que habernos fablado. El caballero dijo que es verdad, que aquel es el río de grandes maravillas El escudero, con grand miedo e lleno de vergüenza, dijo así: —Señor, yo me confieso a ti la mentira que dije cerca de la raposa, ca yo te juro por la mi cabeza que aquella raposa que yo vi en aquella otra región, non era mayor que la que hoy vimos. Entonces el caballero con juego e risa, increpándolo, díjole: — Y yo te juro así mesmo que esta agua deste río non es peor nin más peligrosa que otras aguas. Esta fábula reprende e amonesta los mentirosos que sin mesura mienten, que se emienden, porque muchas veces ellos mesmos son deducidos e traídos de los prudentes a que se contradigan a sí mesmos, revocando las mentiras por sus bocas mesmas. 1 i deducido, inducido. 230 DE LAS DOS OLLAS De las d o s ollas. Que el pobre e más bajo non debe haber compañía con el rico e poderoso nos enseña esta fábula. Cresciendo un río a súbito , tomando dos ollas que estaban en la ribera las levaba una en pos de otra: la una era de cobre e la otra de tierra: mas el movimiento de ellas non era igual, porque la de tierra como más ligera iba delante, e la de cobre detrás, segund más pesada; la cual rogaba a la delantera que la esperase porque fuesen en compañía, jurando de non facerle mal nin dapño. Empero la olla de barro, conosciendo que la cosa pesada face mal e empece a la ligera, e que non se face buena compañía entre los mayores e pequeños, respóndele : —Aunque me faces segura de palabras e 1 i a súbito, súbitamente. 231 •a»» * güí * ' 1 1 g FÁBULAS DEL f 1 ISOPETE con juramento, non me puede salir el miedo del corazón: porque agora me faga la onda del agua tocar en ti, o a ti en mí, siempre seré yo en peligro e subjeta a ti e a la agua , e todo el dapño viene sobre mí. E así non me' viene bien tu compañía. 1 Quiere decir que conviene al pobre de non tener compañía con más poderoso, porque todo el bien de la cosa común ha de ser del mayor, e el dapño e trabajo para el menor. D e la a v e c i l l a e del rústico. Tenía un aldeano una huerta con sus fuentes c o rrientes limpias e muy ornada de yerbas e flores, porque muchas veces venían allí las aves. E él se fué como había de costumbre a folgar a la huerta sentiéndose cansado, por recrearse ende; e se asentó debajo de un árbol, sobre el cual cantaba una avecilla muy suavemente, cuyo canto tan deletable oyendo el rústico, armóle un lazo, en el cual la tomó. La avecilla, viéndose así presa, dícele: —¿ Por qué tanto trabajaste por tomar a mí, pues que non pueden conseguir de mí provecho alguno? Responde el rústico: — Y o te he prendido porque tu canto dulce alegre mi corazón. Dice la avecilla: — E n vano has 2 i la agita y como tículo m á s adelante contraste masculino empezaba la ave c o n e l a r t i c u l o d e lo o b s e r v a d o que precedía por vocal.—2 porque, en páginas a todo p o r !o 232 63 y nombre cual. femenino, 100 del a r - femenino que DE LA AVECILLA E DEL RUSTICO trabajado, ca non te cantaré por precio ni por ruego. El aldeano le dice: —Si non me cantas, yo te mataré y comeré. Respondió la ave: —¿ En qué manera me comerás? Si cocida en agua, el bocado será bien pequeño, de forma que no me sentirás en tu boca; si me asas, mucho menor seré; mas déjame volar, e seguirás gran provecho de mí, porque te daré tres dotrinas de sabiduría, las cuales amarás más que tres becerros para comer. E como la avecilla estas cosas le prometiese, él la dejó volar. 1 2 E puesta ella en su libertad, dícele: —Esta sea la primera enseñanza: que non creas a todas palabras que oyeres, señaladamente aquellas que non parescen verdaderas. La segunda dotrina: que guardes lo que es tuyo. La tercera e final: que non te duela de las cosas perdidas las cuales non puedes recobrar. Acabadas estas palabras, la ave subió en el árbol e cantó muy dulcemente aquella oración: Bendito sea el Señor Dios que el sentido de este cazador encubrió e cegó e le quitó su prudencia porque non me tocase ni me mirase con los ojos, ni entendiese con su entendimiento la piedra preciosa llamada jacinto del peso de una onza que trayo en mis entrañas; porque si él supiera que yo trayo tal cosa, yo muriera en sus manos e él fuera muy rico. El rústico como oyó esto, turbado en sí, pesándole muy fuertemente porque había dejado la avecilla, con grand dolor 11o- i precio, p r e m i o , p a g o . — 2 seguir, h o y n o s e u s a c o m o esta acepción, diriamos : se te seguirá. 233 tr. en FÁBULAS DEL ISOPETE rando, dice así: —¡ Oh desventurado de mi porque creí a las palabras de la avecilla engañosa, e no fui para guardar lo que tenía! Al cual responde ella: — ¡ Oh loco! ¿ Por qué te atormentas ? ¿ Tan aína has olvidado la dotrina que te di ? ¿ Piensas que una ave tan pequeña como yo, que toda entera non peso una dragma, que es tanto como un dinero, pueda traer en mis entrañas una onza de jacinto? ¿Non te acuerdas que te dije que non creyeses a todas palabras ? E si tuya era ¿ por qué non me guardaste ? E si tú perdiste la tal piedra, pues non la puedes cobrar, ¿porqué te dueles contra las tres dotrinas que te di? Estas cosas dichas, escarnesciendo del rústico, se fué su vía la avecilla. 1 Del l o c o e del c a b a l l e r o cazador. Como usar e ejercitar oficio e arte en que mayores son los gastos que las ganancias e rentas es de reprobar e dejar, se prueba por esa figura. En la cibdad de Milán había en un tiempo un famoso físico, el cual tenía cargo de sanar e reparar cualquier locura e insania. El tenía esta manera en sanar los locos: había en su casa un corral donde era una lagura o balsa de muy viscosa e fediente agua, donde ataba a un pilar cada loco que quería curar, desnudándolo e poniéndolo en aquel cieno fasta las rodillas, o más alto, segund que convenía a 1 i ser para, ser capaz de, servir.—2 fcdicnto, 2.34 hediondo. 1" • ** DEL LOCO E №H*±==s=s===BaBSS*S> DEL CAZADOR la natura e cualidad de la locura; e facíalos estar allí con grand dieta fasta que él sentía que eran sanos. A este médico fué traído un loco entre otros mu­ chos, al cual puso en aquella balsa fasta los muslos. Este sandio, como estuviese ende quince días fué reducido en su sentido e sanidad e así comenzó ro­ gar al físico que lo sacase de allí, pues era bien sano. El maestro lo sacó de aquella agua e tormento en que estaba; mas defendióle que non saliese del co­ rral. El, estando obediente por algunos días segund que le era mandado, el físico, habiendo piedad, le dejó salir dende, mandándole que anduviese dentro en casa, en tal que non saliese la puerta . 1 2 3 Este loco así sanado con grand gozo andaba por toda la casa, guardando bien el mandamiento de su maestro. E estando una vegada el sandio a la puerta vio venir un hombre a caballo con un falcón e dos o tres galgos e podencos, al cual llamó movido de aquella novedad que veia, porque non se le acorda­ ba de lo que en otro tiempo antes había visto. Lle­ gando el de caballo a él, pregúntale el loco —¿ T ú quién eres ? Escúchame un poco si te placerá. Dime, esto en que tú vienes ¿ qué cosa es e para qué lo has ? Respóndele: —Caballo es, e tráyolo por causa de cazar. ítem le preguntó: — E este otro que traes en la mano ¿qué es e para qué lo traes? Responde el caballero —Es falcón, e es bueno para cazar perdi­ i sentir , entender.—2 defender , prohibir.—3 salir con valor transitivo; traspasar la puerta. 235 la puer ta, DEL LOCO E DEL CAZADOR ees e garzas. Más le preguntó de los perros, e non menos le dijo como eran cosas necesarias para el uso de la caza, porque con éstos se fallan liebres e c o nejos, e aves e otras cazas. E dende le pregunta el loco: —¿ Qué puede valer cuanto tú cazas con todos tus perros e aves en un año ? Responde el caballero: — N o n te podría responder de cosa cierta; mas pienso que menos valdrá de cuatro o cinco libras de oro. E demándale el l o c o : —¿ Cuánto puedes tú gastar con tu caballo e falcones e perros en un año? El de caballo le dice: —Puedo espender más de cincuenta libras gastando regladamente. Entonces maravillándose de la locura del caballero, dijo el loco: — R u é gote que vayas prestamente de aquí, e aún volando si puedes, porque non te vea el físico nuestro maestro, ca si te falla aquí él e sabe desta tu grand locura, él te pondrá en la balsa de la agua con los otros locos, e aún a mi creer más dentro que a estos otros porque tu locura es mayor. 1 Significa esta fábula que el uso e ejercicio de la caza o de otros oficios en que mayor es el gasto que la ganancia, son de desamparar e dejar si quiere hombre ser habido e reputado por discreto e cuerdo. 2 i espender, p o c o a n t e s e m p l e ó bre c o n v a l o r p r o n o m i n a l su equivalente indefinido, u n o . 236 gastar.—2 hom- ÍNDICE PÁGS. ADVERTENCIA 5 P R Ó L O G O G E N E R A L Q U E A S U S OBRAS P U S O D O N JUAN 7 MANUEL TRACTADO QUE FIZO DON J U A N ARMAS QUE FUERON MANUEL SOBRE DADAS A S U P A D R E EL T E DON M A N U E L , E T D E C Ó M O P A S Ó LA F A B L A CON E L SANCHO REY DON OVO A N T E QUE QUE FINASE. L I B R O D E LOS E N J I E M P L O S DEL C O N D E L U C A N O R DE LAS INFAN- ET 25 PATRONIO D e lo que conteselo a un homne bueno su 13 con fijo 31 D e l salto que fizo el rey Richalte de I n g l a t e rra en la mar contra los moros 37 D e lo que contesció a un raposo con un cuervo que tenie un pedazo de queso en el pico D e lo que contesció a la golondrina otras aves cuando vio 46 con las sembrar el lino 51 D e lo que contesció a una mujer quel dicíen doña T r u h a n a 54 D e lo quel conteseli') a un homne que había de alimpiar el ligado 56 D e lo que contesció a un homne que por pobreza et mengua de otra vianda, comía atramuces 58 239 INDICE PÁGS. De lo que conteselo a un Deán de Santiago con don Yllán, el grand maestro de Toledo. De lo que conteselo a un homne que había muy grant fambre, quel convidara otro muy flojamente a comer De lo que conteselo a don Pero Meléndez de Valdés cuando se le quebró la pierna De lo que contesció a un Rey con un homne quel dijo quel faría alquimia De lo que contesció a un rey mozo con un muy grant filòsofo a qui lo acomendara su padre De lo que contesció a un rey que quería probar a tres sus fijos De lo que conteselo a un Emperador et a don Alvar Háñez Minava con sus mujeres De lo que contesció a un raposo que se echó en la calle et se fizo muerto De lo que contesció al Rey Abenabet de Sevilla con Romaiquía su mujer De lo que contesció a un Rey con los burladores que ficieron el paño De lo que contesció a un mancebo que casó con una mujer muy fuerte et muy brava... De lo que contesció a un homne que iba cargado de piedras preciosas et se afogó en el río De lo que contesció a un rey de Córdoba quel dicían Alhaquem De lo que contesció... al cuerdo con el loco. De lo que contesció a don Pedro Núñez el Leal et a don Roy González Zaballos et a don Gutier Roiz de Blaguiello con el conde don Rodrigo el Franco 240 61 69 71 75 81 87 94 111 115 118 124 132 134 138 141 ÍNDICE PÁGS. D e lo que contesció a un homne que se fizo a m i g o et vasallo del Diablo 149 D e lo que contesció a uno que probaba sus amigos 155 D e lo que contesció al que echaron en la isla desnuyo cuandol tomaron el señorío que tenía CALILA Y La 162 DIMNA. liebre y el león 167 D e los mures que comieron el fierro 169 D e l religioso que vertió la miel sobre su cabeza Los EL 171 cuatro compañeros L I B R O D E LOS de viaje 173 GATOS. E n j i e m p l o del ave de Sant M a r t i n 186 Enjiemplo 188 del b u f o con la liebre E n j i e m p l o de la bestia altilobi Enjiemplo E n j i e m p l o de las ovejas Enjiemplo EL 189 del lobo con los monjes 190 con el lobo 191 de los dos compañeros 193 E n j i e m p l o del caballero con el hombre bueno. 199 Enjiemplo 200 LIBRO DE del mur que c a y ó en la cuba LOS ENJEMPLOS. L o s dos burgeses y el rústico El sastre Alejandro y su 203 discípulo 205 y el rústico Generosidad y 207 desagradecimiento 208 D e las cabras que pasaban el río 210 E l j u i c i o del sabio 211 E l engaño descubierto 213 241 16 INDICE PÁGS. LAS FÁBULAS DEL ISOPETE. D e los dos ratones 215 D e l asno y de la perrilla 217 D e la raposa, del gallo e de los perros 219 De e del lobo 220 D e l caballero, de la raposa e del escudero la raposa 228 D e las dos ollas 231 D e la avecilla e del rústico 232 D e l loco e del caballero cazador 234 242 BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE 1. Fábulas y cuentos en verso. 2. Cuentos tradicionales. 3. Cancionero 4. Prosistas musical. modernos. 5. Galdós. 6. Piezas teatrales cortas. 7. Teatro moderno. 8. Poetas modernos. 9. Teatro romántico. 10. Escritores del siglo X V I I I . 11. Calderón. 12. Alarcón y otros poe- tas dramáticos. 13. Tirso de Molina. 14. Lope de Vega. 15. Teatro anterior a Lope de Vega. 16. Historiadores siglos xvr de y los XVII. 17. Exploradores y conquistadores de Indias. Relatos geográficos. 18. Escritores 19. Poetas xvi y 20. Libros místicos. de los siglos xvn. de 21. Cervantes. caballerías. Novelas y teatro. 22. Cervantes. 23. Cuentos xvi y 24. Novela Quijote. de los siglos XVII. picaresca. 25. Romancero. 26. Poesía medieval. 27. Don Juan Manuel. 28. Cuentos medievales. 29. Alfonso el Sabio. 30. Cantares de gesta leyendas heroicas. y