Aislamiento en tuberculosis: por qué es importante Aislamiento en tuberculosis: por qué es importante

Aislamiento en tuberculosis: por qué es importante

De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que un tercio de la población del mundo tiene tuberculosis latente, es decir,...

10 de abril, 2018

Tiempo de lectura: 3 minutos

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De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que un tercio de la población del mundo tiene tuberculosis latente, es decir, son personas infectadas por el bacilo, pero todavía no han enfermado ni pueden transmitir la infección y tienen unas probabilidades del 10% de desarrollar la tuberculosis. El riesgo, sin embargo, es mayor para las personas que tienen VIH, padecen malnutrición, diabetes o consumen tabaco. El aislamiento de las personas que padecen tuberculosis es esencial para evitar el contagio. Te contamos en qué consiste la tuberculosis, cómo se transmite y qué medidas de prevención se pueden tomar.

Los datos de la OMS muestran como la mayor parte de casos de tuberculosis del año 2016 se produjeron en:

  • Regiones de Asia sudoriental (45%).
  • África (25%).
  • Pacífico occidental (17%).

Sin embargo, la incidencia fue mucho más baja en el Mediterráneo oriental (7%), Europa (3%) y las Américas (3%).

¿Qué es la tuberculosis y cómo se transmite?

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que suele afectar a los pulmones y la causa un bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. Se trata de una enfermedad curable y prevenible.

La forma de transmisión de la tuberculosis de una persona a otra es a través del aire; por ese motivo, es esencial el aislamiento de las personas con la enfermedad. El aislamiento supone la creación de barreras entre las personas y los microbios: el paciente permanece en una habitación separada de otros enfermos y se usa material de protección por el personal sanitario como guantes, máscara, gafas, batas y cubierta para los zapatos.

Los síntomas más frecuentes son tos, esputo que puede ser sanguinolento, dolor torácico, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudoración. El diagnóstico se realiza con una prueba denominada baciloscopia de esputo, por la que se examina con un microscopio una muestra de esputo. Por lo general, se trata con antibióticos.

Los síntomas iniciales suelen ser leves, lo que hace que algunas personas tarden en solicitar atención médica y transmitan la enfermedad a otras.

Sin embargo, no se puede olvidar que sigue siendo una de las 10 principales causas de mortalidad en el mundo. En el año 2016, 10,4 millones de personas enfermaron de tuberculosis y 1,7 millones murieron por esta enfermedad. El 64% de la mortalidad por tuberculosis está encabezada por siete países: India, Indonesia, China, Filipinas, Pakistán, Nigeria y Sudáfrica.

Tal y como hemos mencionado anteriormente, las personas con VIH tienen un mayor riesgo de desarrollar la tuberculosis, y en 2016 la tuberculosis fue una de las principales causas de defunción de las personas VIH-positivas: el 40% de las muertes relacionadas con el VIH fueron causa de la tuberculosis.

La incidencia que tiene la tuberculosis en el mundo se está reduciendo en un 2% al año, pero ese porcentaje debería duplicarse si se pretende llegar al objetivo fijado por la OMS para 2020 en la Estrategia Fin de la Tuberculosis. En relación con lo anterior, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados en 2015 es terminar con la epidemia de tuberculosis en el año 2030.

 

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