La granja Cortijo de Cardos, en el término municipal de Villapalacios (Albacete), ha presentado una reclamación ante la Subdelegación del Gobierno Español por la muerte de miles de gallinas debido a los vuelos a baja cota de aviones militares, lo que ha provocado “pérdida de clientes y ventas” a la empresa.

Jesús Rodríguez, responsable de la granja, ha explicado a Efe que ya tuvieron un primer episodio de muerte de gallinas y parada de la producción a principios de verano “cuando un avión pasó en un vuelo rasante”, que produjo un “ensordecedor ruido” que mató a cientos de animales e hizo que el resto dejara de poner huevos. El otro episodio importante sucedió en noviembre, “aunque las maniobras son frecuentes y dicen en la oficina comarcal agraria que esta zona está protegida cinegéticamente y no pueden sobrevolarla aviones”.

Tras unas maniobras, “todas las gallinas dejaron de poner huevos de golpe, y murieron muchas por un aplastamiento”

En noviembre, según Rodríguez, los vuelos que afectaron a la granja ocurrieron entre el día 10 y el 13, cuando “los aviones militares rompieron tres veces la barrera del sonido y hubo un vuelo rasante”. El resultado de estas maniobras fue que “todas las gallinas dejaron de poner huevos de golpe, y murieron muchas por un aplastamiento, al asustarse del ruido y hacinarse unas sobre otras”.

 

Los propietarios han preguntado al Ministerio de Defensa si va a continuar con los vuelos rasantes, para continuar o no la actividad.

Ese episodio lo vivieron los administradores de la granja, porque el día anterior ya habían tenido que “sacar 600 gallinas muertas” y todo ello ha dado como resultado que han sobrevivido tan solo 200 ejemplares de todos los que tenían.

Rodríguez ha explicado que la respuesta del Ministerio de Defensa ha sido requerir a la granja para evaluar la cuantía de los daños producidos, algo que está “preparando con el ingeniero agrónomo que diseñó la granja”, pero sus propietarios quieren saber “si van a seguir los vuelos militares, para seguir trabajando o cerrar” y trasladarse a otro lado, dado que la producción estará en peligro. “Si vuelvo a levantar la granja y en poco tiempo vuelven los aviones, pasará lo mismo”, ha lamentado.

El responsable de la granja ha agradecido el trabajo de la Oficina Comarcal Agraria de Alcaraz, donde les han atendido “estupendamente”, mientras siguen recopilando datos sobre los daños causados, pues ha afirmado que desconoce si les van a indemnizar también por los clientes perdidos y la inversión en la granja, una explotación innovadora de gallina no enjaulada que lleva cuatro años operando “con mucha demanda”.

 

A día de hoy, la web de la granja Cortijo de Cardos recoge que “no hay stock” de huevos, debido a las consecuencias de los vuelos militares. La granja está a tres kilómetros de Villapalacios y Jesús Rodríguez dice que “a todo el mundo con gallinas allí le ha ocurrido lo mismo”.

“Lo hemos notado porque también vendemos pienso a los vecinos. Igual nadie lo ha asociado al tema de los aviones, pero es así”, ha aseverado.

Para saber más:

-. Efectos del ruido de los aviones sobre la puesta en gallinas ponedoras y en avicultura en general. Selecciones Avícolas, junio 1995

 

 

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