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SOCIEDAD DE CONSUMO

Origen y características

La sociedad de consumo surge a partir de una necesidad sobre la adquisición de bienes o servicios que brindan satisfacción a seres humanos. Existen tres capacidades primordiales que la caracterizan: querer, desear o anhelar; es decir, el consumismo se justifica como fuente de bienestar, placer o felicidad que, a su vez, se conecta con la satisfacción de necesidades: alimento, vestido, descanso, seguridad, cultura, entre otras.

 

 

 

Consecuencias del consumo desmedido

Desafortunadamente la felicidad no está determinada por la gratificación de los deseos ni por la apropiación y el control que aseguren confort, sino más bien por un aumento permanente en el volumen y la intensidad de los deseos, lo que a su vez produce una fila cada vez más interminable de productos creados para el desecho y la sustitución. Esto también contribuye a la contaminación del medio ambiente.

Por otro lado, la sociedad de consumo conlleva un nuevo planteamiento de la pobreza, la exclusión y la criminalidad. Los pobres de hoy no son los desempleados sino “los no consumidores”. El aumento de la criminalidad es producto de la misma sociedad de consumo, en el que cada vez se hace más grande la brecha entre aquellos que desean y son capaces de satisfacer sus deseos y los que han sido seducidos pero son incapaces de actuar de la manera en que se espera que actúen. Lo anterior ocasiona el deterioro de los valores morales.

El papel de la publicidad en el consumo

La decisión de consumir se toma atendiendo a las motivaciones del consumidor, a la contribución que espera que esa decisión haga a su “bienestar”. Es aquí donde entran los medios de comunicación y su publicidad.

 

La publicidad influye en los hábitos de las personas más allá de lo relativo a la compra de productos. Está presente en sus calles;  en el hogar, por medio de la televisión, radio e Internet. Desarrolla un importante papel de difusión y persuasión a través de la transmisión de mensajes que influyen sobre la audiencia, un público receptor, creando compradores y consumidores motivándolos e impulsándolos a la adqui­sición de marcas y productos con una visión subjetiva y alterada de los mismos.

 

Por otro lado, la sociedad consumista concibe la idea de que obteniendo el producto, de inmediato cubren su necesidad, pero más que cubrirla, lo que ellos quieren es elevar el estatus y sentido de pertenencia a algún tipo de clase social. Y no es conveniente olvidar que el desempeño eficiente del consumidor recae sobre la responsabilidad de cada consumidor. Si se acepta esta proposición, se puede afirmar que no existe la incapacidad social, solamente la carencia e incompetencia personal.

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