¿Qué son sensibilidad y especificidad?

Cuando se realiza un test diagnóstico se busca determinar la presencia o ausencia de una patología, que tiene en la población general una prevalencia determinada: la cantidad de personas que la padecen sobre el total de la población. Por ejemplo, la prevalencia de hipertensión en la población general ronda el 30%, la de diabetes el 10%, la de insuficiencia cardíaca el 3%.

Más allá de la prevalencia en la población general, en cada persona podemos suponer una prevalencia determinada de la patología, en base a sus características, antecedentes, etc. Por ejemplo, la prevalencia de insuficiencia cardíaca está bien por debajo de 1% en varones jóvenes y por arriba del 10 % en mujeres ancianas.

Para diagnosticar la enfermedad o condición en una persona en particular, recurrimos a un test o prueba. Lo ideal sería que ese test diagnostique correctamente a todos los sanos y todos los enfermos.

¿Qué son sensibilidad y especificidad?

La tabla muestra las situaciones posibles ante la realización de un test.

La prevalencia de la enfermedad en la población de personas estudiadas es el número de enfermos sobre el total de la población.

Entre los enfermos (E+), el test puede resultar positivo, expresando que la enfermedad existe (T +), o negativo, quedando la enfermedad sin diagnóstico (T-). El T+ en E+ es un verdadero positivo (VP), porque se diagnostica enfermedad en alguien verdaderamente enfermo. El T- en E+ es lo que llamamos un falso negativo (FN), porque no se diagnostica enfermedad en alguien que está enfermo. La capacidad del test para diagnosticar enfermedad puede cuantificarse como la cantidad de T+ en E+ (los VP), sobre el total de los tests realizados en E+ (los VP más los FN).

El cociente VP/ (VP +FN) es la tasa de verdaderos positivos, o SENSIBILIDAD del test. Cuanto mayor es la sensibilidad del test, más enfermos serán diagnosticados adecuadamente, con lo que la tasa de FN será menor.

Entre los sanos (E-), el test puede ser negativo, expresando que no hay enfermedad, (T -), o positivo, diagnosticando enfermedad erróneamente (T+). El T- en E- es lo que llamamos un verdadero negativo (VN), porque se diagnostica ausencia de enfermedad en alguien que está sano. El T+ en E- es un falso positivo (FP), porque se diagnostica enfermedad en alguien que en realidad está sano. La capacidad del test para diagnosticar ausencia de enfermedad puede cuantificarse como la cantidad de T- en E- ( los VN), sobre el total de tests realizados en E- (los que VN más los FP).

El cociente VN/ (VN +FP) es lo que se llama tasa de verdaderos negativos, o ESPECIFICIDAD del test. Cuanto mayor es la especificidad del test, más sanos serán diagnosticados adecuadamente, con lo que la tasa de FP será menor.

Ahora bien, la sensibilidad y especificidad de un test son conocidas a partir de la literatura previa. Lo que realmente importa es, una vez realizado el test, cómo impacta en el manejo de los pacientes. ¿Asumimos en cada caso el resultado del test como verdad absoluta? ¿Modifica realmente el test nuestra valoración previa del paciente? Es lo que veremos en la próxima entrega.

Dr. Jorge Thierer

 

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